Lo acabo de leer en Europa Press (25/9/09):
Chinchad y rabiad los que no sois de Madrid.
No es por fastidiar, pero ya hace unos 20 años que se inventaron las recetas TLD “tratamiento de larga duración” (recetas a mano en las que se podían poner varios envases sin sobrepasar los tres meses de tratamiento) y desde que está OMI-AP, unos 10 años, se pueden dar a máquina cada 2, 3, 6 meses o más.
Estoy seguro de que será un error de los periodistas, que no han entendido bien a la viceconsejera.
Si quieren evitar contactos innecesarios con el sistema sanitario, tal y como manifiestan, hagan que los servicios de urgencias den tratamientos completos o recetas y simplifiquen los trámites de la incapacidad temporal (IT), tal y como se pide desde casi todas partes. Si se quiere, se puede.
José Luis Quintana, médico de familia.
[Pido disculpas por haber borrado sin querer un comentario a este post que no sé de quién era. No ha sido censura, sino torpeza digital. Manolo Merino]






Pero continuaremos con 17 modelos de receta diferentes, y me temo que para los desplazados habrá que seguir haciéndolas “a mano”, y una por una, porque la “multiprescripción” en este país es una utopía. Además, la receta informática sólo se emplea en Primaria; el especialista, por lo menos en la Gallaecia, sigue con el modelo tradicional o lo deriva a su “MAP”, con la excusa de que se le acabaron los talonarios. Perdonad mi escepticismo, pero la experiencia me hace dudar de casi todo.
Pues yo creo que no es fácil, en efecto los 17 modelos distintos complican más las cosas pero… hay que intentarlo ¿no?. Hay que pedirlo en todas partes y no cansarse de insitir.
Como era eso de…Si estirem tots, ella caurà i molt de temps no pot durar, segur que tomba, tomba, tomba…
Algunos hace años que les dimos nuestra dirección de correo electrónico a nuestros pacientes para cualquier trámite burrocrático… y es que si tenemos que esperar a la empresa para avanzar…
Pólvora, polvo explosivo utilizado en balística, en particular pólvora negra, una mezcla explosiva de un 75% de nitrato potásico, un 15% de carbón y un 10% de azufre aproximadamente. La pólvora fue el primer explosivo conocido; su fórmula aparece ya en el siglo XII, en los escritos del monje inglés Roger Bacon, aunque parece haber sido descubierta por los chinos, que la utilizaron con anterioridad en la fabricación de fuegos artificiales. Es probable que la pólvora se introdujera en Europa procedente del Oriente Próximo. Berthold Schwarz, un monje alemán, a comienzos del siglo XIV, puede haber sido el primero en utilizar la pólvora para impulsar un proyectil.