Tiempos absurdos

diciembre 26, 2011

Leo esta noticia en internet

He pensado… ¡cómo estamos haciendo el mundo! Ser tímido e introvertido es un defecto que merece un spray de oxitocina (se le bautiza como fobia social) y, sin embargo, ser un “pesao de pelotas”, no necesita tratamiento. Si te juegas la pasta en las tragaperras, eres un ludópata y mereces ir al psiquiatra, pero si lo haces en la bolsa eres un hombre de negocios y si el dinero es de otro… broker ;-) Total, hemos definido primero lo que es triunfar y luego convertimos lo que llamamos fracaso, en un problema digno de fármacos. No sé cómo nos va a tratar la historia.

En mitad de esto, me ha venido a la cabeza un escrito de los geniales Txori Herri Medical Asociation

Una delicia.

José Luis Quintana, médico de familia.


Nuestro apoyo más decidido

diciembre 15, 2011

Mucha información y buena, aquí.

ATensión Primaria


Gusiluz

agosto 26, 2011

Gusiluz es un muñeco luminoso que irradia luz por la noche, para consuelo de los nenes miedosos.

Me vino de la memoria este juguete radiante cuando revisaba una tabla comparativa (PDF) incluida, en el informe de la directiva europea de protección radiológica nº 118 (PDF), que refleja las equivalencias entre pruebas radiológicas, tomando como unidad la cantidad de radiación recibida cuando nos hacen una radiografía de tórax y que supone 3 días de radiación natural de fondo en el Reino Unido. He entresacado de la tablita de marras algunos datos ilustrativos:

  •  Rx abdomen: 50 Rx de tórax (6 meses de radiación de fondo)
  •  Gammagrafía tiroidea: 50 Rx de tórax (6 meses)
  •  PET de cabeza: 250 Rx de tórax (2,3 años)
  •  Enema opaco: 350 Rx de tórax (3,2 años)
  •  TAC abdominal: 500 Rx de tórax (4,5 años)

Visto lo visto, a algunos de nuestros pacientes deberían hacerles una foto nocturna, a ver si sale algo como lo de aquí abajo :-/

Manolo Merino Moína, pediatra de cabecera.


Para quitarse el sombrero

junio 4, 2011

A través del excelente Butlletí Groc he llegado al artículo Mercaderes en el Templo: hegemonía del paradigma bio-comercial en psiquiatría de la revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría. Es magnífico. Dos compañeros, un psiquiatra y una enfermera especialista en salud mental, del Hospital Universitario de Canarias, describen la influencia de la industria en el quehacer diario. Hablan de psiquiatría, pero podría ser de cardiología, neurología, cirugía, pediatría, medicina de familia o cualquier otra especialidad. Las conclusiones serían completamente paralelas.

No me resisto a copiar/pegar parte de sus conclusiones:

[...] En línea con plataformas como No Gracias (www.nogracias.eu), los autores hemos decidido cortar nuestros vínculos con la industria farmacéutica. Hemos hecho estudios para ellos y cobrado por ellos (ahora la última tendencia es que, además de pagarte por recoger unos datos, te ponen de autor corporativo, con lo que acabarán decidiendo también nuestro currículum y quién ocupa o no una plaza en la sanidad pública), hemos viajado a congresos y jornadas diversas, hemos ido a múltiples comidas y cenas “de trabajo”… Todo ello en el convencimiento de que tal conducta no afectaba a nuestra prescripción, que éramos capaces, pese a ello, de mantener la independencia. Pero descubrimos que no era así. Descubrimos que nos costaba prescribir un genérico, que nos era difícil no recetar la última molécula presentada… Y no pretendemos hacer apología de nuestra posición. No conocemos psiquiatras corruptos que indiquen tal fármaco a cambio de tal recompensa. Y creemos que puede haber compañeros que sean capaces de mantener su independencia a pesar de ese contacto con la industria, pero nosotros no pudimos mantenerla, y ahora queremos recuperarla. Cortamos lazos con la industria porque también, y es parte de la trampa, sus incentivos te acostumbran a un nivel de vida por encima del que el sueldo de nuestra profesión, en este país, debería permitirnos: viajes al extranjero todos los años, hoteles de cuatro y cinco estrellas, comidas y cenas en buenos restaurantes, libros gratis… Y cuesta renunciar a ello pero, en nuestro caso, lo hacemos. Hemos estado en la trinchera y, lógicamente, no hemos podido evitar mancharnos de barro, así que nos salimos.

Pero creemos que la solución no está sólo en manos de los profesionales. La solución pasa por las administraciones públicas, que deberían responsabilizarse de la investigación y la formación, hasta ahora abandonadas en manos de la industria, así como fijarse en qué fármacos el sistema público debe financiar y cuáles no, por  no aportar nada nuevo. La solución pasa por las asociaciones profesionales, que deberían fijar precios para sus actos científicos que no obligaran a un patrocinio. 

La solución pasa por las direcciones de los centros públicos en que trabajamos, que deberían limitar y controlar (¿prohibir?) el acceso de visitadores médicos. Y, por supuesto, la solución pasa por cada psiquiatra y cada profesional, que debería, deberíamos, reflexionar sobre nuestras teorías y nuestras prácticas, parándonos a pensar qué tipo de Psiquiatría queremos.
 

Ni una palabra más.

José Luis Quintana, médico de familia.

 

Los médicos podemos ser muy peligrosos

febrero 8, 2011

Los médicos hemos pasado de intentar ayudar, la mayor parte de las veces con éxito discreto, a los enfermos, a poder definir la normalidad. Es decir, que separamos a las personas en dos grupos: los sanos (los que se adaptan a nuestra definición de normalidad) y los enfermos (los que no encajan en dicha definición). Además de todo esto hemos acuñado términos como la pre-enfermedad y los factores de riesgo que nos permiten incluso en los sanos detectar problemas. Con todo esto etiquetamos a las personas, casi siempre llevados de buena voluntad, pero en contacto con poderosos intereses económicos.

No está de más aquí recordar que la homosexualidad fue considerada un transtorno mental y que se intentó -e increíblemente, se intenta- curar. El que no se maneja en público tiene una fobia social, el niño que da el coñazo es hiperactivo y el que tiene una vida miserable está deprimido. No voy a negar la existencia de la depresión, la hiperactividad o las fobias. El problema es que el umbral cada vez está más bajo, en general más bajo cuanto más caro es el remedio y además se produce una transferencia de responsabilidad: si los parados están deprimidos la solución pasa a ser médica, dejamos de buscar a los poderosos responsables de la situación económica; si el niño molesto es hiperactivo, no hay problema de enseñanza, es falta de atomoxetina. Ese es el problema de etiquetar a la gente con problemas como “enfermo”.

Todo esto me ha venido a la cabeza al ver un vídeo que me ha llegado y que aquí os dejo.

Me ha dado un poco de miedito ver en la web de la ONG promotora que la Iglesia de la Cienciología estaba en el origen de la misma, pero… lo cortés no quita lo valiente… el vídeo me parece bueno.

José Luis Quintana, médico de familia


Retrato de una relación enferma

noviembre 18, 2010

Publica el interesantísimo blog Pharmacritixs (por una medicina ética y transparente) una carta de un ex empleado de Glaxo en el que relata las maniobras de los laboratorios para la compra de “voluntades médicas”.

Copio a continuación la carta tomada del blog:

“He dedicado toda mi vida profesional a trabajar para GlaxoSmithKline y he terminado “asqueado” de los medios que utilizan para vender sus cartera de productos y de la hipocresía de sus discursos. Esta empresa tiene una doble moral, me imagino que como otras. Los tiempos han cambiado mucho, y ahora se han vestido de túnicas blancas para esconder de cara a la sociedad los mismos métodos que siempre han utilizado, la mentira, la manipulación y el soborno. 

Hace años, todo era “muy descarado”, ahora estos mismos hechos se disfrazan con facturas falsas, todo amañado como de si reuniones científicas se tratara, “tenemos que tener las espaldas cubiertas”, eran frases frecuentes del Jefe de Zona.

Recuerdo los años dónde se le daba dinero contante y sonante a los médicos porque recetaran, en el 2010, no ha cambiado tanto la cosa, se cumple el dicho de que “hecha la ley, hecha la trampa”.

Con el fin de realizar estudios científicos, GSK ha regalado a muchos médicos sin escrúpulos, ordenadores portátiles de última generación, algo realmente atractivo para profesionales que además dicen estar “quemados por la administración”, algunos de ellos ahora ostentan cargos administrativos importantes y en su dia, fueron médicos comprados.

Todavía recuerdo aquella sesión plenaria dónde Rodrigo Becker, presidente de GSK, se dirigía a mas de 1000 empleados y hablaba de “tolerancia cero” frente a actos no contemplados en el código ético. Pero luego, hay que enfrentarse a la presión incesante de cubrir los presupuestos de ventas de cada producto. Lo importante es conseguir vender, entre otras cosas, porque si no lo haces, tu puesto de trabajo está seriamente comprometido, y claro, todos tenemos una familia, una hipoteca y necesitamos esos jugosos incentivos para llegar a final de mes. En definitiva, busca la manera de que todo parezca legal, y si no se te ocurre nada, para eso están tus jefes que te darán las pistas de cómo hacer las cosas sin que te pillen y que todo parezca legal.

Cada año recibía mas de 20.000 euros para gastar, eso sin contar aquellas acciones que venían directamente del departamento de marketing, que podían alcanzar los 10000 euros, en definitiva, casi 30000 euros para “invertir” en los médicos de mi zona y conseguir que Seretide, Bonviva, Avidart etc, alcanzasen la cifra de ventas asignada para cada “vendedor”, porque así es cómo nos llaman en la empresa, eso de “delegado científico”, es una etiqueta de cara a la galería, “somos vendedores”, igual que el que vende planchas por los comercios, pero con la diferencia de que quién paga la factura es el estado, osea, todos nosotros.

Cuando habían transcurrido algunos meses y no se gastaba lo suficiente, te daban un tirón de orejas, el dinero había que gastarlo como sea, siempre ha estado muy mal visto, ser el que menos gastaba de tu zona. A veces había que salir a la calle desesperadamente a buscar médicos que dejaran comprar su voluntad.

¿ Como hacerlo y justificarlo legalmente ? Hay muchas formas. La Ley dice que sólo se puede gastar en “formación para los médicos”, no hay ningún problema, se gasta en formación.

Podemos regalar libros médicos. Si le compro al médico sobornado, los libros de arquitectura que necesita su hijo para la universidad y en la librería me hacen una factura de un “Harrison”, todo se convierte en legal ¿ verdad ?

Si un restaurante amigo me hace una factura de 400 euros como importe de una comida de trabajo con médicos, y GSK me la abona y con este dinero le compro al médico una bicicleta de montaña, todo se convierte en legal ¿no?

Si compro un talonario de “bancohotel” para asistir a un Congreso Médico y el galeno se va con quién el quiera a un balneario a relajarse, todo legal ¿no?

Si le pago a un médico unos honorarios por una conferencia que supuestamente ha dado a sus compañeros del centro de salud, todo legal ¿no?, incluso de cara a hacienda, con su retención de irpf y todo.

Podía relatar muchas mas cosas, pero ustedes creo que ya me entienden, hecha la ley, hecha la trampa.

Quiero romper una lanza en favor de la clase médica decente, pues afortunadamente, la mayoría son auténticos profesionales y no entran en este juego, pero comprendo que a veces es dificil resistirse a que te pongan a diario una bandeja de carmelos y no cojer uno.

No digamos nada de la información que a diario se le proporciona a la clase médica. En nuestra reuniones se analizaban minuciosamente los estudios clínicos, había muchos que nos negabamos a entregar porque dejaban en entredicho la eficacia y seguridad de los fármacos. Aún recuerdo el caso “Avandia”, teníamos la sensación de vender “humo”, y el tiempo ha puesto el producto en su sitio, es sabido por los medios de comunicación, que Glaxo ocultó información vital sobre la seguridad del producto.

GlaxoSmithKline fué uno de los impulsores de la puesta en práctica del código ético. No tuvo mas remedio después del escándalo que surgió en Italia en 2004, dónde se le acusó de sobornar a mas de 4000 médicos. Saltaron las alarmas, pues lo que se hacía en Italia, se hacía igualmente en España, había que cortar por lo sano, pero lo que ocurre es con con las manos vacías es muy dificil “vender”, gastemos el dinero de manera que todo parezca ético.

Al margen de esto, GSK, empresa que quiere ser modelo de austeridad y estar limpia de cualquier sospecha, salta cada día a la palestra por hechos muy graves. Reciéntemente en los medios de comunicación se informaba de los lazos financieros que unían a algunos expertos de la OMS con esta multinacional que facturó millones de libras con la vacuna de la gripe A.

En las semanas pasadas pagó mas de 700 millones de dólares de multa por fabricar medicamentos adulterados. Son también varios los casos dónde se le ha relacionado con experimentos y muertes en niños por poner en marcha estudios clinicos con vacunas infantiles. Tan sólo basta con hacer una simple búsqueda en google y nos enteraríamos de la misa la mitad.

El visitador médico es una “victima” de esta maquinaria tan poderosa. Son padres y madres de familia que tienen que comer, la gran mayoría de ellos licenciados en farmacia, química, biología etc, que la única salida laboral a su carrera universitaria que han tenido ha sido esta, que por otro lado suele estar muy bien pagada. Pocos pensarían cuando se preparaban los difíciles exámenes de su licenciatura, que terminarían siendo meros papagayos, repitiendo dia a dia un guión diseñado milímetro a milímetro para conseguir que el médico prescriba sus productos, pero una vez que se entra, es dificil salir, pues te quedas descolgado de tu verdadera profesión y no encuentras otro camino, a pesar de que tu psiquis termine machacado por tanta presión, por tanta amenaza.

Espero que os resulte interesante esta reflexión para vuestro blog…”

Todos sabemos cual es la relación de la industria  con los médicos: una relación enferma por estar completamente repleta de intereses económicos. La mayor parte de los nuevos fármacos que se autorizan, financian y venden en las farmacias no sirven para casi nada nuevo pero… entran a toda velocidad en el mercado porque se fichan “expertos” (líderes de opinión creo que los llaman) a golpe de charlas bien remuneradas -muchas veces con las diapositivas que el propio laboratorio les prepara- y se ganan voluntades de “no expertos” llenándoles el estómago en buenos restaurantes o la casa con los más variopintos artilugios.

La industria financia la formación de los profesionales, sufraga congresos, sostiene a las sociedades científicas (unas más y otras menos ;-) ), medios de comunicación, asociaciones de pacientes… infiltra pues a todos los “actores” del hecho de prescribir. Dejaremos para otra ocasión su comportamiento en las oficinas de farmacia.

Es probable que estemos obligados a convivir con la industria (BMJ en una metáfora brillante lo describe como “bailar con puercoespines“) pero urge redefinir el contexto en el que nos relacionamos porque el actual tiene un olor muy desagradable. Lo triste es que muchos médicos entran al juego pero se creen inmunes a la contaminación de su prescripción.

José Luis Quintana, médico de familia.


Medicamentos o médicos

junio 24, 2010

Seguramente ha sido así desde hace mucho tiempo pero, desde la puesta en marcha de los circuitos de crónicos en OMI-AP, se aprecia un curioso asunto: hay un porcentaje de pacientes que recogen su medicación en el mostrador y parecen tomarla pero “pasan” de ir a la consulta del médico y la enfermera para sus correspondientes controles. De hecho, hay que “cerrar el grifo de las recetas” para obligar a que el paciente se cite.

Esto viene a poner sobre la mesa uno de los grandes errores de nuestro tiempo. La confianza está más depositada en los fármacos que en “los tratamientos de los médicos”. La mayor parte de los problemas manejados en la consulta del médico de familia tienen como tratamiento “modificaciones del estilo de vida” pero nuestra fe en la tecnología y nuestra incapacidad para entendernos como seres vivos hace que vayamos directos a las pastillas (los pacientes y nosotros). Nuestra seguridad en los antihipertensivos nos hace olvidar el índice de masa corporal, el ejercicio, el tabaco… y no digamos en la diabetes mellitus.  Sólo hay que repasar los ensayos clínicos para ver las muy modestas aportaciones de los fármacos que con frecuencia quedan muy por debajo de cuestiones como la reducción del peso o una vida activa. Pero claro, los beneficios económicos de los ARA II son innegables y los de la dieta saludable y el necesario ejercicio no.

Además este planteamiento infantiliza y desresponsabiliza a los pacientes al plantear el mal control de, por ejemplo, la diabetes como la falta de las pastillas adecuadas y no como el fracaso del tratamiento completo (todas las medidas, incluido los fármacos).

José Luis Quintana, médico de familia.


No oyen o no escuchan

mayo 24, 2010

Que la disfunción eréctil puede ser un problema de salud es innegable, pero que se ha manipulado todo lo relacionado con ella desde la aparición del sildenafilo, es evidente. Es magnífico el artículo de PLos Medicine donde se describe como el laboratorio fabricante consigue redefinir el problema en un caso claro  de invención de enfermedades (¡que mal se traduce disease mongering!). Metieron en el mismo saco a los que tenían un problema serio con los que “habían tenido una mala tarde”-mediante el Massachusetts Male Aging Study- para concluir que el 52% de los varones americanos entre 40 y 70 años eran candidatos a tomar Viagra®. Hace bien poco, Infac, en una excelente revisión nos cuenta esto y además como una estrategia similar se quiere utilizar con las mujeres: una reunión de “expertos” (vade retro…) concluyó que el 42% de las mujeres entre 18 y 59 años padecen disfunción sexual. Se pueden preparar que viene flibanserin. En fin, como no va a estar mal la cosa con estos datos :-( .

Al hilo de esto, veo hoy en Diario Médico una referencia a una artículo publicado en Archives of Otolaryngology, Head & Neck Surgery:

La FDA ya lo apuntó hace años pero… lo primero que se me ha venido a la cabeza es que un varón pundonoroso,  empecinado en que aquello se levante es cierto que ni conoce ni, desde luego, escucha.

Así somos los hombres, los expertos y los laboratorios fabricantes de fármacos.

José Luis Quintana, médico de familia.


Hay que ser serios

abril 17, 2010

Prefiero no imaginarme las preguntas de la anamnesis del próximo protocolo de hipertensión arterial. Lilly® comercializa Taladafilo. ¡Qué difícil es la convivencia de sociedades científicas y los intereses de la industria de los medicamentos!

José Luis Quintana Gómez, médico de familia


El lado oscuro de la cirugía menor: la cirugía minúscula

febrero 2, 2010

Tuve la suerte de participar en la recuperación de la cirugía menor como actividad cotidiana de los centros de salud. Era un capacidad perdida que siempre tuvieron los médicos de cabecera. Hoy nadie discute que los médicos de familia realicen técnicas quirúrgicas sencillas en los centros de salud que, de hecho, forma parte de nuestra cartera de servicios.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte tengo una cierta desazón. Como todo en nuestra sanidad y, desde luego en primaria, el umbral de “lo patológico” se ha reducido tanto que nos vemos abordando minidefectos cutáneos: fibromas de un milímietro de los que un paciente puede tener decenas, minilipomas, miniverrugas… Es la llamada cirugía minúscula (si acaba por entrar en cartera de servicios reclamo los derechos de autor )

La pregunta es: ¿un sistema público de salud debe financiar procedimientos puramente cosméticos? Sinceramente, la respuesta creo que es NO.

Hemos colocado el umbral de enfermedad en un lugar que pone en peligro los sistemas nacionales de salud. La definición de salud de la OMS va a acabar matándonos de salud.

José Luis Quintana, médico de familia.


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