Acuden ambas a la mencionada clínica y le informan que , ya que aportan una derivación del Servicio Madrileño de Salud, pueden realizarse además una densitometría “porque es necesario a sus años” por tan solo 15 euros, tanto la paciente como su acompañante . Añaden que “si viniera de fuera, sin la derivación, costaría la prueba 60 euros“. Vamos, un chollo. Obviamente, ante semejante oferta deciden realizarse la prueba. Y así llegan a mi, tan felices, para que les cuente que hacen. Antonia algo más triste porque le han dicho, también en el mostrador, que tiene “los huesos regular” (Tscore CL -1.8, T score CF -1.5), no así su cuñada, que ella “está muy bien”.
Donde unos ven un problema, otros una oportunidad de negocio (II)
mayo 16, 2013Fuego valyrio
abril 25, 2013El fuego valyrio es una sustancia ficticia que aparece en la saga Canción de Hielo y Fuego y en su correspondiente serie televisiva Juego de Tronos. Según el libro y la serie, el fuego valyrio tiene unas características muy especiales: es un líquido pastoso verde y altamente inflamable. Un simple golpe es capaz de encenderlo y una vez que esto ha sucedido no hay forma de apagarlo, ni el agua lo consigue, solo se puede esperar a que se consuma. Es más, se infiltra en la ropa en la madera e incluso en el acero y los hace arder. En grandes cantidades, es explosivo. En el libro, el fuego valyrio destruye una flota que asediaba una ciudad casi indefensa.
Esta semana se ha constituido la Mesa de Atención Primaria del Ilustre Colegio de Médicos de la Comunidad de Madrid (ICOMEM). Estuvimos los miembros votados por nuestros compañeros, parte de la junta directiva del ICOMEM y el Director General de Atención Primaria.
Al termino de la reunión, medio en broma, hablamos de que el fuego valyrio infiltra la sanidad de Madrid y, desde luego, la atención primaria. La frustración y la rabia se han instalado en las reuniones y comisiones. El fuego se ha encendido y no hay forma de extinguirlo, lo ha invadido todo.
Dos ideas se abren paso en sanidad:
- Los responsables de la sanidad podían tomar decisiones erróneas pero trabajaban por el bien de la sanidad pública. La sospecha, cuando no la certeza, de intereses “poco nobles” ha calado hasta los huesos de nuestra empresa.
- La opinión de los demás, aún siendo casi unánime, no es tenida en cuenta por los gestores. La opinión de un colectivo de un alto nivel formativo y con una gran experiencia no es oída cuando no despreciada. Sabemos que no importamos.
A esto añadamos que en primaria llueve sobre mojado: en la anterior legislatura todas las organizaciones se opusieron a la creación del “área única sanitaria“. Nada alteró los planes de la consejería. No era una “ocurrencia”, era abrir la puerta a lo que esta sucediendo. La resultante es que la atención primaria lleva con una estructura interina desde hace 3 años que hace aguas por todas partes como ya hemos dijimos aquí.
El daño que tiene la organización es enorme, tardará mucho tiempo y esfuerzo el recuperarlo. Mucho me temo que es imposible que los pirómanos actúen de bomberos.
José Luis Quintana., médico de familia
El fin de la infancia de la Atención Primaria en Madrid
marzo 9, 2013Cuando uno descubre la relación entre Sus Majestades los Reyes Magos y los padres (disculpen que respete el “horario infantil”) algo se rompe definitivamente en uno que ya no se recompone jamás. Queda marcado el fin de la infancia. A partir de ese momento uno no cree en los cuentos y comienza un proceso de maduración que nos hace colocarnos en “el mundo real”.
Vivimos un conflicto sin precedentes en la sanidad de Madrid que ya dura 4 meses: todos los colectivos implicados han mostrado su rechazo (plataformas creadas para canalizar la protesta, firmas de rechazo de en torno al 80% de los trabajadores, sociedades científicas, sindicatos, universidades, colegio de médicos, más de un millón de firmas de ciudadanos, manifestaciones multitudinarias, apoyo de sociedades de ámbito nacional, colegios de médicos de otros partes del Estado…). Todo esto ha servido para cargarnos de razones y para desenmascarar una propuesta que, querían hacernos creer, se hacía por ahorrar. Por lo demás, ahora nos conducen a toda velocidad al precipicio.
En estos cuatro largos y durísimos meses -los peores que recuerdo en mis muchos años en la asistencia- no hemos oído ninguna opinión de los responsables de la atención primaria de Madrid… ni a favor, ni en contra. Dejados literalmente a la deriva, en medio de los rumores, sin explicaciones de por qué un número de centros y no otro, de por qué este modelo y no otro, de cual es el ahorro, de quién es el experto que lo ha diseñado, de quién respalda intelectualmente el cambio… nada, exactamente nada. Prefiero no contarlos, pero no faltará mucho para un centenar de cargos directivos. Ni una sola explicación.
Espero sinceramente que nos hayamos percatado de que en Madrid nadie recibe las cartas dirigidas a los reyes magos de la atención primaria. Tenemos que madurar nuestro pensamiento y hacernos mayores lo antes posible. Porque me temo que lo siguiente que va a pasar es que, ante nuestro descreimiento en los reyes, alguien va a venir a decirnos: sé que no lo entiendes, es porque eres pequeño, pero todo esto es por tu bien. Tiempo al tiempo.
José Luis Quintana, médico de familia.
La historia clínica y el síndrome del R-grande
febrero 5, 2013Hace años leí un libro de Jerome Groopman llamado ¿Me está escuchando doctor? (How Doctors Think). En él, el autor afirma que un médico interrumpirá de media a un paciente que le describe sus síntomas a los 18 segundos del relato. En ese brevísimo tiempo, en ocasiones, nos hacemos a la idea del diagnóstico y el tratamiento. La verdad, es curioso reflexionar sobre la historia clínica que sigue siendo la piedra angular de la medicina. En menos de 20 segundos nos hacemos una idea de lo que ocurre y el resto del tiempo lo dedicamos a reforzar la hipótesis inicial.
Cuando era un residente de primer año, no había nada que me cabreara más que que un paciente cambiara la “versión de los hechos”. Me encerraba en el cuartito de urgencias y tras un buen rato de preguntas, salía con un relato de los síntomas del paciente que me ayudaran a orientarlo. Era fácil que necesitara la ayuda de un residente mayor y también era común que el “R-grande” le quisiera reinterrogar. Era para echarse a temblar… podía cambiar la duración, la intensidad, el carácter de los síntomas Salía uno con rabia y con cierta sensación de inutilidad: se conoce que no valgo ni para recoger la historia.
Ha pasado mucho tiempo, he hecho miles de historias clínicas y he decidido que no era una cosa mía. El relato de los hechos cambia conforme aumenta el número y tipo de los interrogatorios. Un ejemplo:
Primer interrogatorio (residente pequeño). Tengo un dolor desde hace unos días en la boca del estómago, como si tuviera gases que se me va hacia los lados, algunas veces se me sube y me da ganas de vomitar. Se me quita solo. Últimamente como muy mal, tengo los dientes hechos polvo y no tengo dinero para el dentista. Salgo a caminar despues de comer y me pasa.
Segundo interrogatorio (residente grande): ¿como gases o como un peso? ¿en alguna ocasión le llega al cuello o a los brazos? ¿el dolor es intenso? ¿o sea que le aparece con el ejercicio? El paciente ve que viene otro médico y la versión empieza a modelarse: dolor epigastrico y retroesternal “como un peso” intenso acompañado de náuseas relacionado con el ejercicio.
Posteriormente vendrá el adjunto y le preguntará por sudoración con la marcha y el dolor ¿en los meses de antes no tenía ya usted alguna molestia parecida?… En fin, por no alargarlo… cuando llegue el cardiólogo el paciente dirá… tengo un dolor epigástrico y precordial que se relaciona con el esfuerzo que se irradia al cuello y los brazos, con cortejo vegetativo acompañante. Lo peor… es fácil que el cardiólogo diga: joder, este hombre lleva tres horas en urgencias y era para subirlo a la coronaria según llegó.
Por eso ahora, cuando el relato del paciente no es sencillo suelo pararme y decir al paciente: a ver si yo me he enterado bien… y se lo cuento yo. No sé si es útil, pero me encuentro algo más seguro.
Así se escribe la historia… es probable que cada nuevo interrogatorio modifique el relato y esto a su vez los resultados finales.
José Luis Quintana, médico de familia.
Carta abierta al Presidente de la Comunidad de Madrid
diciembre 30, 2012De mi amigo Joaquín Morera Montes.
Madrid 31 de diciembre de 2012
Sr. D. Ignacio González:
Una vez aprobado en la Asamblea de la Comunidad de Madrid su plan de sostenibilidad para la sanidad pública le ruego nos diga, de una vez por todas, la verdad, las razones auténticas que le han movido para llevar a cabo el inicio de un cambio tan significativo en la sanidad de nuestra Comunidad y posiblemente de todo el Estado. Estoy convencido de hasta ahora no lo ha hecho porque no ha podido, porque también tiene sus compromisos para con su partido y fundamentalmente porque sigue órdenes muy concretas y a las que no puede desobedecer si quiere mantener el cargo. Lo que no es posible es que lo que nos ha dicho hasta ahora sea cierto.
Nos repite constantemente que con su plan se va a mejorar la calidad. Ni Ud. mismo puede creerse que con su plan de sostenibilidad y los nuevos modelos de gestión para hospitales y centros de salud, lo que Ud. llama externalización (que por cierto yo y la mayoría lo entendemos como la cesión o venta de la gestión a entidades con ánimo de lucro), se vaya a mejorar la calidad. Aunque claro, yo se que Ud. cuando nos habla a los ciudadanos de que va mejorar la calidad sabe que no se refiere a la calidad real, esa que aumenta la salud de la población y la calidad de vida, sino que Ud. se refiere a lo que puede vender al usuario y con lo que se ganan los votos, eso que se llama calidad percibida. Este aspecto los políticos lo han cuidado siempre mucho, tanto que nos han arruinado. La calidad la han entendido, por ejemplo, en la forma y abuso de construcción de hospitales. Se han hecho hospitales “ferrari”, todo lujo, de una habitación por paciente, con camas para familiares, etc, cuando la financiación que como Estado podía dedicar a ello era mucho menos que en nuestros países de nuestro entorno y donde, claro está, no entienden que tengamos infraestructuras mucho mejores que las suyas cuando ellos no han podido tenerlas a pesar de dedicar muchos más fondos a la sanidad que nosotros. En hospitales privados este aspecto de la calidad también lo cuidan mucho porque es lo que atrae al cliente y con lo que pueden ganar dinero, pero ellos pueden dedicar recursos a la calidad percibida porque no tienen el coste añadido que suponen las enfermedades crónicas, especialmente de personas mayores, el cuidado de enfermedades terminales o incapacitantes de por vida, etc.
¿Porqué cambiar un modelo de sanidad que intenta ser imitado a nivel internacional?. Para que Uds. se decidan a cambiar algo que funciona bien y con lo que la población está mayoritariamente muy satisfecha, aunque existan, como en todo, aspectos mejorables, es porque tiene que haber alguna razón que se nos escapa pero que seguro que Ud. nos podría explicar. ¿Nos obligan desde Europa porque consideran que nuestra sanidad es muy cara?. No parece posible. A pesar del despilfarro en infraestructuras, debido al bajo gasto fundamentalmente en personal sanitario, lo que dedica España del PIB a sanidad es mucho menos que en muchos de los países de la Comunidad Europea.
Lo que no me puedo creer es lo que se comenta por ahí de que como hay dinero e intereses de por medio se pueden beneficiar del cambio personas concretas de su entorno, de su partido o de otros, o que se está asegurando Ud. mismo su futuro próximo. Esto es seguro una aberración y una mentira. Pero a lo mejor lo que sí es verdad es que Ud. no manda nada, y eso si que me lo creo, como empiezan a no mandar nada ninguno de los políticos que nos gobiernan. De hecho yo creo que prometen lo que les gustaría hacer porque se lo creen, pero que cuando llegan al poder y tienen que decidir son otros los que lo hacen por Uds. aunque incumplan completamente con sus ideas y promesas (sirva como ejemplo todo lo que prometía y argumentaba preelectoralmente el actual presidente: el subir el IVA crearía más paro, el subir los impuestos no mejorará el consumo, no se podía perder el poder adquisitivo de los pensionistas porque eso sería una injusticia, etc…..bueno, que le voy yo a decir, revisen los videos de su campaña electoral). Pero ¿quién les manda?. ¿Hay algún tratado oculto tipo Maastricht del que los ciudadanos no podamos saber nada?. Empiezo a pensar que sí, pero que en ese tratado no han firmado políticos, sino “mercaderes de todo tipo y condición”….bueno…seguro que esto es un desvarío mío.
Para todo esto tiene que tener alguna poderosa razón, porque Ud. no puede ser tan mala persona como aparenta. Estaba de segundo y de repente se ha encontrado con un follón. Y para salir del apuro no le ha quedado otro remedio que ser capaz de enfrentarse a todo el colectivo médico de la Comunidad que preside tildándonos a nosotros de partidistas, sindicalistas, mentirosos, interesados y cosas peores que se le escapan de vez en cuando, seguro que por la presión a la que se ve sometido. Porque Ud. sabe que los médicos que nos hemos puesto en contra de su política esta vez somos de todo color político y condición. Y sobre todo sabe, porque se lo hemos razonado, que lo que nos ha sublevado ha sido el daño que se le va a causar a la sanidad pública y al ciudadano. Nosotros no tenemos porqué mentir, no tenemos que ganar ningún voto. Pero si sabemos lo que puede pasar cuando el motor de la sanidad es el dinero y no el paciente. Y yo le diría que no intente ponernos en contra de los ciudadanos diciendo cosas como que con nuestra actitud les perjudicamos. Es posible que no lo hayamos explicado bien, pero esta movilización ha sido porque queremos lo mejor para ellos, igual que para nosotros mismos y nuestras familias. Y ¿sabe una cosa? A la mayoría nos respetan mucho y saben de verdad cuando peleamos por ellos o no. Ahora saben que muchos nos la estamos jugando y perdiendo dinero por defender unos valores que son inmensos. Y esto lo agradecen. Y cada piedra que tira contra los auténticos defensores de sus intereses le va a volver como un boomerang.
Pero dígame, ¿de verdad no le preocupa que con los nuevos modelos de gestión se deteriore la asistencia que percibe el paciente?. ¿Va a seguir diciendo que con esto asegura sanidad pública, universal, gratuita y de calidad?
Sé que, como no hay dinero, hay que seguir trabajando al menos igual por lo mismo. Pero si Ud. saca dinero de la caja para gestores externos, o lo quita de los gestores internos que tiene (por cierto ya está bien 9 direcciones generales y 33 subdirecciones en la Comunidad de Madrid con todo su séquito y asesores según necesidad), o lo quita de la parte que corresponde a la asistencia. Como de aquí no se va nadie (la mayoría de los gestores internos son cargos políticos a dedo), por narices tiene que ir en detrimento de la bolsa dedicada a la asistencia. Claro que Ud. nos dice que con gestión externalizada esta disminución en los recursos financieros (lo que hay menos lo que deben de ganar las empresas que gestionen) lo pueden compensar con una buena política de recursos.
Si de verdad lo creen no sé porque no lo han hecho los que nos están gestionando o que problema tienen para hacerlo. Pero de todas formas tenga cuidado. La gestión de personal que realizan las entidades privadas para obtener beneficios se basan en la limitación de personal y en políticas de incentivos que priman el ahorro. Sin embargo la única política adecuada de incentivos es la que incentiva la calidad en sí misma y esto no siempre ahorra (en dinero). La disminución de personal y el incentivo por ahorro son un error, deterioran la calidad y a la larga resultará carísimo (en salud y calidad de vida).
Lo de sanidad universal, después de retirar la sanidad a los inmigrantes en situación irregular o hacer que la paguen a parte, que es lo mismo, resulta una aberración, una salvajada para muchos casos individuales y un insulto y no me permito ni una broma. Con este tema se les debería caer la cara de vergüenza. Se me pone la carne de gallina al pensar que van a tratar igual a muchos de nuestros hijos ahora que se están marchando fuera a buscar trabajo, como emigrantes a otros países y muchos también de forma irregular. Es Ud. político, pues busque con los políticos fórmulas de integración y de garantías internacionales y no de segregación, que para eso les pagan.
Lo de gratuita, lo será para Ud. si es que no paga impuestos. Los demás la pagamos y repagamos, y, como vemos, cada vez repagaremos más (véase el euro por receta que impone en su Comunidad).
Sr. González, ya se acaba el año. Estoy seguro de que se encuentra deprimido y triste por lo que está pasando, por tener que mentir a la ciudadanía a pesar de sus principios, por tener que enfrentarse con los médicos y el resto de personal sanitario cuando en el fondo los admira por cómo le han tratado siempre a Ud. y su familia y por como sabe se dedican día a día a su trabajo, incluso a pesar de desacreditaciones y desprecios como los que Ud. les ha hecho.
Estoy seguro que sus deseos son otros y que lo va a intentar llevar a cabo. Estoy seguro que quiere dormir tranquilo y así no puede. Sé que va a intentar dialogar, que va a escuchar junto a su fiel Consejero las propuestas de mejora de gestión con los recursos públicos. Sé que nos va a animar, que no nos va a considerar sus enemigos sino sus aliados en busca de lo mejor para el ciudadano. Sé que, como servidor público que es, no puede soportar el tormento de hacer lo que sabe va en contra de los intereses reales de los ciudadanos e intentará no engañar mas a la gente (que además se le nota mucho, igual que al resto de políticos cuando, sin argumentar, repiten sin cesar el mismo mensaje, -publica, gratuita, universal y de calidad- no cambian ni el orden). Sé que quiere que el próximo año nos entendamos y que si no ha ocurrido hasta ahora es porque el final del año le ha pillado un poco cansado y ha sido muy precipitado todo después de la marcha de quién le dejo el pastel.
También se que sabrá rodearse de muchos y buenos expertos y asesores (esto seguro que sí) que sabrán orientarle para realizar una rectificación a tiempo que nos convencerá de veras de sus buenas intenciones y de ser realmente un garante del sistema sanitario púbico.
En cualquier caso gracias por atender estas líneas. Y no se quejará,… le he dado algunas buenas ideas….
Fdo: Joaquín Morera Montes
Médico de Familia
Tacita a tacita
diciembre 11, 2012El 26 de noviembre, estaba de mínimos. Entró un paciente en mi consulta y me dijo: “perdóneme, sé que están ustedes de huelga y que usted está solo para urgencias, pero no sé que hacer”. Su médico le había remitido a la consulta de oftalmología, se le indicó cirugía. Había sido derivado al Hospital de Valdemoro (de los hospitales recién construidos en Madrid, que pertenecen a empresas privadas). Había sido visto en Valdemoro y le habían citado para la cirugía. Al paciente le dieron un papelito donde habían escrito: hemograma, bioquímica básica y ECG. La persona que se lo entregó le dijo: “que se lo haga su médico de cabecera, si no nos lo trae el día de la cirugía, no le podremos operar”. “Mire, no conduzco y no quiero tener que volver al hospital de Valdemoro otra vez por el análisis”. Le dije que entendía que hubiese venido de urgencias (estaba citado a los pocos días para la cirugía) y… le pedí los análisis.
Así se escribe la historia. Cuando el hospital de Getafe opera, hace sus preoperatorios sin dar vueltas a los pacientes, ni cargar de trabajo y gastos a otros. Cuando lo hace un hospital que pertenece a una empresa privada, el preoperatorio, a “lo público”. Esta, es una de las explicaciones de cómo luego salen los números que salen y del futuro prometedor al que algunos pretenden dirigirnos.
José Luis Quintana, médico de familia.
Al final, manda el bolígrafo
noviembre 30, 2012
Hace unos días, por la tarde, Julia Otero ha entrevistado al señor Ignacio González, Presidente de la Comunidad de Madrid, en su programa de Onda Cero, Julia en la Onda. Esa mañana, Carlos Herrera (Herrera en la Onda) había hecho lo propio con el señor Fernández-Lasquetty, Consejero de Sanidad de la CAM. Sería de agradecer que la cadena esté tan dispuesta a informar sobre el conflicto que vive la sanidad madrileña, si no fuera por los atisbos de parcialidad que se desprenden de ambas entrevistas.
El señor González ha dicho dos verdades: una, que no va a privatizar la sanidad pública; y dos, que los ciudadanos no tendrán que sacar la cartera para pagar la atención que reciban.
Porque lo que pretende el señor González es “externalizar” la prestación de la atención sanitaria, que no es lo mismo. Y en una atención sanitaria pública-externalizada, el usuario final no es el que paga.
Ya nos han explicado y convencido de que es necesario reducir los gastos, y los han reducido todo lo que han podido en el capítulo más fácil de controlar, el coste del personal: han bajado el sueldo más de un 5%, han quitado una paga extra, han cancelado el abono de los doblajes y repartos, han suspendido la aplicación de la carrera profesional, han prolongado la jornada laboral, han quitado días de libranza por antigüedad y moscosos, han reducido la contratación de suplentes, han reducido las prestaciones en caso de incapacidad laboral, han…
Y, aunque menos aireado, seguro que también han reducido todo lo que hayan podido en infraestructuras y gastos corrientes, en mantenimiento de locales, calefacción…
Pero ¡ay señor!, quién pudiera controlar, meterle mano, ponerle freno a ese otro sumidero por el que se va una parte tan sustanciosa del presupuesto sanitario: el bolígrafo. Sí, sí, el simple y sencillo bolígrafo en manos del médico que, con sus decisiones clínicas, decide cuál va a ser el coste de cada proceso que atiende. Si es necesario hacerle una TAC a ese paciente que ha sufrido un traumatismo craneoencefálico o bien se puede esperar a ver qué pasa. Si es necesario tratar a ese niño hiperactivo con un medicamento de liberación prolongada o bien podría ir tirando con la versión normal, que va peor pero cuesta la décima parte. Si se mantiene ingresado a ese anciano con pluripatología que está requiriendo tantos y tan caros cuidados, o bien lo derivamos a “un hospital especializado en ancianos” aunque pille tan lejos de su casa. Si es tan necesario que en los Centros de Salud haya pediatras para atender a los niños. Si…
A los gestores de la sanidad siempre les ha resultado imposible atacar por ahí. Porque el médico de la sanidad pública, con su condición laboral de funcionario, puede tranquilamente enarbolar la bandera de la ética, puede decidir libremente, “según su leal saber y entender”, buscando siempre el mayor beneficio clínico para el paciente, al menos lo que a él le parezca lo más conveniente: le van a pagar lo mismo, ni más ni menos, a final de mes.
Es verdad, si llegara a producirse la “externalización”, los ciudadanos no tendrán que sacar la cartera. Porque, recordemos, hay tres clases de relación médico-paciente:
1) La medicina privada, en la que el paciente paga directamente cada uno de los costes, y muchas veces se encontrará más satisfecho cuantas más cosas -y más caras- le hagan, es la medicina de la complacencia (el médico se esfuerza en complacer al paciente), del “cuanto más, mejor” (el médico, cuanto más hace, más gana).
2) La medicina pública-externalizada en la que el paciente no paga, pero su atención siempre es un saldo negativo para el prestador del servicio, el médico se esfuerza en complacer a su empleador, es la medicina del “cuanto menos, mejor” (cuanto menos hago, menos pierdo), y
3) La medicina pública de prestación pública, en la cual el médico se esfuerza en complacerse a si mismo al procurar el mayor beneficio clínico para el paciente (no quiere decir que siempre lo consiga), es la medicina del “cuanto mejor, mejor“, que deja en segundo plano -sin despreciarlos, solo en segundo plano- tanto los costes económicos como la simple “complacencia” del paciente.
Así que si llegamos a tener la desgracia de que la sanidad pública sea gestionada con criterios mercantiles, con la vista puesta en el beneficio económico más que en el beneficio del paciente, los usuarios recibirán un servicio mucho peor, porque el bolígrafo del médico estará lastrado por las consecuencias económicas y laborales que sus decisiones puedan tener sobre si mismo, sobre sus ingresos y hasta sobre su estabilidad laboral, y así, seguramente, muchos médicos tendrán que arrinconar la bandera de la ética. Y, en realidad, es muy posible que algún paciente acabe decidiendo pagarse por si mismo el TAC que no le han pedido o el medicamento de liberación prolongada que no le han prescrito. Es la única forma de que la sanidad pública sea rentable, así sí se podrá prestar incluso con la reducción presupuestaria del 15% prevista para 2013. Y aún sobrará para beneficios.
También se ha dicho que la huelga del personal sanitario es injustificada y sólo se debe a motivos laborales. Aquí el señor Lasquetty, que es quien lo ha dicho, no ha dicho la verdad. Más arriba se han descrito hasta ocho afrentas económico-laborales que el personal sanitario de la Comunidad de Madrid ha sufrido en los últimos tiempos, y por ninguna de ellas han protestado. Si por algo se caracteriza este gremio es por su individualismo y su incapacidad para unirse en reivindicación de derechos laborales. El personal sanitario de la CAM, y en particular los médicos convocados por la AFEM, está en huelga indefinida, ejerciendo una fuerza tan inusitada, alcanzando una unión y una firmeza tan sorprendentes, porque su huelga es una huelga ética, porque lo que reclaman es la independencia clínica, lo que reclaman es la propiedad del bolígrafo. Creo que debemos apoyarles, y recordar al señor Lasquetty que si está en el puesto que está, es para gestionar la sanidad, no para quitársela de
encima. Y si no sabe, que deje a otro.
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Pedro Iglesias Casas, pediatra de atención primaria.
Preguntas y respuestas
noviembre 23, 2012Tenéis que tener la paciencia de dedicarle un cuarto de hora… pero a mi me parece que merece la pena.
A mi me ha aclarado las cosas.
José Luis Quintana, médico de familia.
La privatización bien entendida debería empezar por uno mismo
noviembre 20, 2012Cuando uno busca externalizar en el diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (RAE), la respuesta es: La palabra externalizar no está registrada en el Diccionario. O sea, no se puede saber bien lo que es. Sin embargo, si uno busca privatizar, la RAE le dice: Transferir una empresa o actividad pública al sector privado. Centrémonos pues y hablemos claro, hablamos de privatizar una buena parte de la sanidad de Madrid.
¿Se puede privatizar un buena parte de la sanidad de Madrid?. Desde luego que sí, es perfectamente lícito desearlo. Luego, uno debe poder explicarlo. Yo no quiero que se privatice la sanidad de Madrid y voy a intentar explicarlo.
- El primer argumento, el ahorro de costes es, en el mejor de los casos, una inexactitud y en el peor, una falsedad.
- Luego, uno puede creer, por ideología, que la gestión de la empresa privada es mejor que la de la pública. Yo no. Creo que hay cosas que se deben dejar en manos privadas y otras no. La sanidad es de esas que no. No, por el mismo motivo por el que a nadie (de momento) se le ha ocurrido privatizar la justicia. Porque es posible (no obligatorio, pero posible) que colisionen los intereses de la empresa y de la justicia. Un juez que cobrara de una empresa, no podría juzgar a su propia empresa ni a la de la competencia. No me parece que en algunos campos, se deban mezclar los beneficios de empresas con otros intereses mucho más intangibles.
Lo que no acabo de comprender es, que creyendo en la superioridad de la gestión privada, no se privatice la cúpula directiva de la sanidad de Madrid. Que le den la gestión de la Consejería de Sanidad a Mercadona, por ejemplo. Total, si lo importante es que al enseñar la tarjeta te atiendan… que es lo único importante para un ciudadano (qué enjundia tiene este análisis
) da igual que la consejería la gestione Mercadona que el Race.
¡Qué tiempos estos!
José Luis Quintana, médico de familia.
Los datos y mi interpretación
noviembre 17, 2012Datos:
- En octubre de 2003 Esperanza Aguirre asume la presidencia de la Comunidad de Madrid.
- En su primera legislatura comienza, con Manuel Lamela como Consejero de Sanidad una frenética carrera por construir hospitales. Se construyen 8 en esta legislatura que se completarán con otros 4 en la siguiente. Muchos más de los prometidos en su programa electoral. Aún tiene que abrirse otro hospital más.
- Los nuevos hospitales, de tamaño mediano, son, o bien pertenecientes a empresas privadas, o de nuevas formas de gestión (gestión privada de titularidad pública). La excepción es Puerta de Hierro, gran hospital que, simplemente, sustituye al viejo edificio de la Clínica Puerta de Hierro.
- En la segunda legislatura, el consejero Güemes, lanza la idea de “una nueva estructura” y con ella la libre elección de médico y el área única. La idea recibe una importante contestación por parte de los profesionales de atención primaria, pero sale adelante. A la par, comienzan los contactos con la iniciativa privada. La sanidad madrileña como oportunidad de negocio.
- En esta tercera legislatura, en el contexto de una gran crisis económica, se plantea el llamado plan de garantía de la sostenibildad del sistema sanitario público de la Comunidad de Madrid, se pretende privatizar 6 hospitales… los de nueva gestión, y reconvertir otros tres. Eso supone que el Hospital de la Princesa pasa a ser de alta especialización en patología de personas mayores y el Hospital Carlos III se convierte en hospital de estancia media. Además se externalizan todos los servicios no sanitarios. En atención primaria se plantea la concesión de la prestación de la asistencia sanitaria de Atención Primaria de un 10% de los Centros de Salud, dando prioridad en su gestión a la participación de los profesionales sanitarios que quieran constituir sociedades.
Mi interpretación (buena parte de ella oída a otros compañeros):
Habrá quien crea que no existe conexión entre todos estos acontecimientos, que son producto del devenir de los tiempos, de la crisis y de otras tantas cosas. Respetable.
En mi opinión, asistimos a la colocación de la última pieza de un puzzle iniciado hace mucho tiempo. El área única y la libre elección de médico consigue que la población diana de los nuevos hospitales pase de unos cientos de miles de personas en el mejor de los casos a los 6 millones de madrileños… de momento. El tamaño y organización de los nuevos hospitales (menos Puerta de Hierro) los vuelve especialmente útiles para patología sanitaria poco compleja y rentable. ¿Qué se hace con la patología más compleja? se los lleva a un centro especializado en ellos, en ancianos o pacientes de difícil resolución (La Princesa y Carlos III). Esos hospitales se convierten así en el desagüe de los nuevos hospitales. Los hospitales públicos seguirán haciéndose cargo de lo complejo y costoso… por el momento. Así luego, se presentan las cuentas del Gran Capitán y se dice que las camas privadas son más baratas que las públicas. Es muy difícil saber que ofrece mejores resultados si la gestión pública o la privada. Los datos disponibles (la pregunta es compleja) afirman la superioridad de los resultados en salud de la publica sin costos distintos.
¿Y la primaria qué? pues la primaria lo mismo. Veremos si acaba por imponerse un modelo como el catalán pero express (llevan 17 años para 16 centros de salud gestionados y aquí pretendemos más de 25 de golpe) o tipo Alzira. Se sabe que no se controla el hospital, sin controlar la puerta de entrada, la primaria. No se puede sostener que el modelo actual de atención primaria de Madrid está agotado. El nuevo modelo aún no está implantado, no tiene ni dos años de vigencia. Si así fuese, exigiría la reprobación de sus promotores y gestores. Simplemente, hace falta otra cosa para que todo cuadre.
En mi opinión, la crisis sólo ha acelerado el proceso, nada más. Esto estaba planeado hace mucho. No es en sentido estricto un problema de dinero, lo es de ideología, de una forma de entender la asistencia sanitaria.
Esta no es la única solución, ni es inevitable. Hay alternativas, seguro.
José Luis Quintana, médico de familia.

Escrito por José Luis Quintana 









