La motivación es importante en el deporte, un equipo motivado hace milagros y si no, que se lo pregunten al Alcorcón. Según parece, Pep Guadiola está de moda en el mundo empresarial, muestra un estilo de liderazgo que hace sacar lo mejor de sí mismo a cada jugador. El secreto es sencillo, mantener una visión (misión/objetivos) compartida; alinear valores, es decir, que los de la organización y los de los empleados sean parecidos; que haya posibilidad de desarrollo personal y que exista la sensación de que todos ganamos; con todo esto se sentirán valorados y tratarán a los pacientes, perdón, quise decir clientes, como les tratan a ellos. En pocas palabras, conseguir el corazón (motivación) y el cerebro (creatividad) de los trabajadores. Claro que Pep, además, tiene otro incentivo importante, el dinero, algo que en atención primaria brilla por su ausencia y si no léase el post previo. De todas formas, os animo a leer sobre cómo motiva Pep, y luego comparar concómo nos tratan a nosotros: los klínex corren a cuenta del lector.
José Antonio González-Posada Delgado, médico de familia
Leo, en la página web de una empresa de trabajo temporal, una encuesta que dice que “Uno de cada cuatro trabajadores no consigue ‘desconectar’ del trabajo durante sus vacaciones”. Al hilo de esta información, escucho comentarios sobre el tema en las emisoras de radio que están faltas de noticias. Como es habitual, se pide opinión a algún experto y este siempre tiene alguna solución; en este caso, al parecer, lo mejor es que en los 2 meses previos a las vacaciones se vayan delegando tareas, que la última semana bajemos el ritmo de trabajo y que el último día sea tranquilo, relajado y dejemos cerrados o encauzados los principales asuntos que llevemos entre manos. Para la vuelta, ante el “terrible” síndrome posvacacional, la receta es la misma: reincorporación paulatina a las tareas y a las responsabilidades. Es una lástima que no haya encontrado estas recomendaciones por escrito, para enviárselas a los responsables de mi gerencia de Atención Primaria, ahora que andamos doblando y triplicando consultas. Este año me ha cogido un poco por sorpresa este asunto, pero el año que viene pienso ponerlo en práctica. Precisamente del síndrome posvacacional, y otros similares, habla Rosa Montero en su estupendo artículo “Todos muy enfermitos” de El País Semanal.
Tal y como dije en una entrada anterior, quedan por ver las recomendaciones sobre justificantes. Dice la recomendación* :
La emisión de justificantes deasistencia a las propias consultas médicas del Centro de Salud, deberealizarse en las propias consultas y no en las Unidades Administrativas; salvándose con ello ladificultad dela Unidad Administrativa de confirmar la asistencia o no a la consulta de los pacientes citados y, sobre todo, poder hacer constar en el justificante la hora de salida de la consulta. Se adjuntan dos modelos de plantilla de OMI como referencia.
Para justificar la asistencia o estancia de un ciudadano en un centro de salud por otros motivos, por ejemplo por extracciones para analítica o para la realización de un trámite administrativo, se aconseja la emisión de justificantes ya sea por los Auxiliares de Enfermería oen la Unidad Administrativa(el paciente ha asistido al Centro exclusivamente), también a través del uso de una plantilla OMI (se adjuntan modelos).
*Por cierto, este documento parece una propuesta, pero no sé cómo llamarlo porque no tiene ni membrete, ni firma, ni na de na.
Vamos a ver:
Cualquiera que haya ido a un hospital, sabe que el médico no justifica la asistencia a la consulta. ¿No lo podemos copiar?
¿Una extracción sí se puede justificar en el área administrativa, pero la consulta del médico no?
Los pacientes necesitan un papel que diga que han estado en el centro. Papeles que carecen de un valor legal, son “justificantes” para las empresas. Si queremos verdaderas certificaciones, habrán de hacerse en certificado médico oficial y cuando el paciente acredite suficientemente su identidad (a lo mejor hay que hacer pruebas de ADN ). “No, es que en mi empresa lo quieren con flores de colores y hora de salida”. “Mire, aquí se justifica la asistencia así”. Se tendrán que adaptar las empresas a nosotros y no al revés, que nosotros no damos servicio a empresas, sino a pacientes. Yo no soy policía para perseguir si el paciente se cita, viene su padre y luego él va al mostrador y pide…
OMI permite comprobar si el paciente ha entrado y salido de la consulta (si el médico ha pulsado el botón de “entra en consulta” y luego sale de las historia) y con hora. En fin, parece una seguridad razonable. ¿Y si me engañan, y no es el paciente, es su vecino y, mientras, el paciente atraca un banco? Pues si comete un delito, que lo aclare la policía. Si no, habrá que tratar a todos como sospechosos de delincuentes. Habrá que dar un papel como los de los juzgados “comparece ante mí quien dice llamarse… que asegura haber estado en…” y resuelto el problema.
Cualquier cosa antes de decir que los justificantes del médico los hace éste en consulta, eso sí, en las dichosas plantillas de OMI: cuando quiera decir gilipollez, diga plantilla. Las plantillas de OMI no se han hecho para esto, pero, claro, para entenderlo hay que haber estado en una consulta de centro de salud algo más de tres cuartos de hora en los últimos 10 años o como poco haber oído de primera mano el “lamento del asistencial”. Finalmente, y con ánimo de hacer una aportación del mismo tenor intelectual que la del documento, ahí va mi propuesta: una foto tomada con el móvil del ciudadano en cuestión, en la puerta de la consulta del médico, con un periódico gratuito del día.
Menuda sanidad la madrileña, primero denuncian a un médico con una denuncia anónima, y luego acusan, sin el apelativo de “presunto”, a una profesional, en público, con todos los medios de comunicación en primer plano; hasta los asesinos de ETA son “presuntos” hasta que se les juzga. Acordaos: “Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”, cuando un día, después de tener 50, 60 ó 70 pacientes citados, cometáis un error, no os creáis que va a venir un gerente a ayudaros. Y ya que estamos de refranes: “Dios ayuda a quien se ayuda”. ¡Ojo al parche!
José Antonio González-Posada Delgado, médico de familia
Hemos sabido que la Comunidad de Madrid ha adjudicado la concesión para construir el primero de cuatro nuevos hospitales, concesión privada, por supuesto. Como los que ya se han inaugurado están teniendo, al parecer, alguna ligera dificultad para conseguir una dotación suficiente de personal, sobre todo médico, sorprende que se lancen a construir cuatro más. Este primero, anuncian, contará con cuarenta especialidades médicas y quirúrgicas, nada menos.
¿De dónde sacarán tanto médico?, me pregunto. Y me ha venido a la cabeza una imagen de una película por la que algunos en este blog tenemos devoción, y que acaba de celebrar veinte años de su estreno: Amanece, que no es poco. En el pueblo donde sucede esa obra maestra del humor surrealista, crecen hombres plantados en un bancal.
¿Habrá conseguido la consejería hacer crecer médicos en un bancal? Parecería; pero, cuidado: en la película, los hombres se tronchan si se les intenta sacar antes de tiempo de la tierra de donde brotan.
Esperemos que, de un modo u otro, consigan dotar todos los servicios sanitarios, presentes y futuros, con personal cualificado suficiente. Por cierto, también médicos de familia y pediatras en primaria. Y, entre tanto, recomiendo encarecidamente ver Amanece, que no es poco. De nada.