Donde unos ven un problema, otros una oportunidad de negocio (II)

mayo 16, 2013
Hoy acude a consulta Antonia, de 66 años, acompañada de su inseparable cuñada María, de 75. Traen muy contentas un sobrecito cada una, de los que  ahora tanto se estilan, para que yo los lea.
Solicité una mamografía de control de un nódulo mamario a Antonia al Hospital Infanta Cristina de Parla. A los 15 días, le llamaron indicándole que se lo iban a hacer en una clínica privada concertada porque en el hospital no se lo hacían (esto es lo que entendió la paciente, no le hablaron de tiempos de espera).

15eurosAcuden ambas a la mencionada clínica y le informan que , ya que aportan una derivación del Servicio Madrileño de Salud, pueden realizarse además una densitometría “porque es necesario a sus años”  por tan solo 15 euros, tanto la paciente como su acompañante . Añaden que “si viniera de fuera, sin la derivación, costaría la prueba 60 euros“. Vamos, un chollo. Obviamente, ante semejante oferta deciden realizarse la prueba. Y así llegan a mi, tan felices, para que les cuente que hacen. Antonia algo más triste porque le han dicho, también en el mostrador, que tiene “los huesos regular” (Tscore CL -1.8, T score CF -1.5), no así su cuñada, que ella “está muy bien”.

densitometria1

Ante mi cara de estupefacción,  me comentan que esa oferta se la hacían a todas las mujeres que acudían como ellas, y que la mayoría lo aceptaban. ¡Viva la promoción de enfermedades y la extensión de conciencia de enfermedad en la población! Y, como no, ¡viva el dinerito fácil!  que, además, entra a raudales tal y como se está derivando desde el SERMAS.

¿Por qué no le dan cita en el Hospital Infanta Cristina? ¿Por qué una clínica con un concierto induce a las mujeres a realizarse una prueba médica, sin ningún tipo de indicación ni criterio salvo el del administrativo /auxiliar de turno? ¿Esto es éticamente aceptable? ¿De esto se trata la colaboración público-privada?
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MªElisa Morell Sixto, médico de familia.
Centro de Salud San Blas (Parla)

A por uvas

noviembre 9, 2012

El Colegio de Médicos de Madrid, preocupado por las medidas propuestas por el gobierno de la Comunidad de Madrid ha sacado una nota.

La nota es así de tajante en lo que se refiere a hospitales…

El Icomem, una corporación de derecho público centenaria que representa a cerca de 40.000 colegiados, se opone rotundamente a la transformación de los hospitales de La Princesa y el Carlos III porque va a suponer una reducción de la calidad asistencial a la población asistida, no se ha contado con los profesionales de los centros para esa transformación y no se ha previsto qué va a ocurrir con las unidades de referencia de dichos hospitales.

También es contrario a la externalización de la gestión del personal sanitario de los hospitales públicos, en tanto que, tal como se ha planteado, puede acarrear un deterioro en la calidad asistencial al producir una reducción de plantillas y una reordenación de los recursos humanos que va a suponer un despido encubierto de un gran número de médicos interinos y eventuales, así como una importante pérdida de potencial docente y de formación continuada.

Y así de poco clara para los centros de salud

En cuanto a las medidas que afectan directamente a la Atención Primaria, con respecto a la concesión de la prestación de la asistencia sanitaria de un 10 por ciento de los centros de salud dando prioridad a los profesionales sanitarios que quieran constituir sociedades, el Colegio de Médicos de Madrid apoya la autogestión de centros de salud, ahora bien desde el actual modelo de Área única, desarrollándolo y contando con los profesionales. Cualquier otro modelo de autogestión precisa de un desarrollo normativo previo y de tiempo suficiente para ser implantado.

Agradeceríamos el mismo tono, contundencia y claridad para oponerse a ambas cosas. La autogestión es una cosa, las entidades de base asociativa (EBA), otra.

José Luis Quintana, médico de familia.


6 minutos

octubre 30, 2012

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La información completa la tenéis aquí: http://www.seisminutos.com/

Nada que añadir, una estupenda mirada sobre el valor de la medicina de familia. Enhorabuena.

José Luis Quintana, médico de familia.


Kriptonita escondida en los centros de salud

octubre 8, 2012

Este mes tengo en la consulta un residente internista de 4º año. Lo propuso el servicio de medicina interna y aceptamos. La idea teórica produce un poco de agobio… los internistas, que tanto estudian, en el centro. La verdad creo que es una idea muy buena. Todos los médicos de familia, pasan por el hospital y se familiarizan con la dinámica del mismo, pero no ocurre al revés. Del desconocimiento vienen la desconfianza y los prejuicios. Cosas como esta, ayudan a entendernos mejor.

Tengo la costumbre, desde que tengo residentes (que hace muchos años) de, una vez terminada la consulta, comentar con la lista de citados en la mano, los pacientes atendidos en el día: motivo de consulta, orientación del problema, camino a seguir en caso de no seguir la evolución esperada…

Hoy mientras lo comentábamos le decía la residente de medicina interna que es muy chocante que él, en el hospital, puede pedir un TAC abdominal cuando lo crea necesario pero una vez en primaria de ninguna manera. En sentido inverso, el residente de familia cuando hace guardias o cuando rota por el hospital también lo puede pedir. No queda más remedio que concluir, que no es la titulación ni la sabiduría la que impide acceder a determinadas pruebas… es el edificio.

No hay responsable político en sanidad que no suelte eso de “hay que aumentar la capacidad resolutiva de la primaria”. Lo pones en Google y hay que leer lo que encuentra. Tal vez, en el centro de salud, se esconde la kriptonita que debilita los poderes de los médicos.

José Luis Quintana, médico de familia.


Del Monopoly a la transparencia y a los estados fallidos

mayo 26, 2012

Cuando oigo los informativos, siempre acaba viniéndome a la cabeza el juego del Monopoly©. Es un juego en el que dando vueltas, sin trabajar, se consigue un dinero que tienes que invertir en construir edificios. Una vez construidos, ya le sacas unos dineritos (sin trabajar) a los que “caen” en tus construcciones. Para mí, que lo que nos pasa, es que el juego infantil dejó secuelas en muchos de nosotros. Sinceramente, es para que la DSM-5 lo incluya y nos lo hagamos ver ;-) .

Por ejemplo, la Comunidad de Madrid, con la que está cayendo, avanza en la construcción de su duodécimo hospital (creo, prometo que he perdido la cuenta) en la tres últimas legislaturas. Hay diversos modelos de gestión, este parece ser de una gran empresa multinacional que aplicará las enseñanzas del Monopoly… ;-) Siempre digo lo mismo, pero lo repetiré otra vez: hablo de Madrid, porque es donde trabajo, pero estoy seguro de que es en todo el país

Nada me parece mejor de todo lo que se ha hecho que una Ley de Transparencia. Yo la llevaría hasta sus últimos extremos. Los ciudadanos, que financiamos todo el “tinglado” con nuestro dinero, deberíamos saber cual es el presupuesto de los hospitales hasta sus últimos detalles. Por descontado que deberíamos saber lo mismo de atención primaria y los centros de salud. Juan Simó lleva años intentando escrutar, con mucho esfuerzo, los presupuestos para realizar afirmaciones basadas en hechos y no en ideología. Juan y todos deberíamos disponer de esos datos. Nadie, en su sano juicio, va a decir que construir hospitales sea intrínsecamente malo, pero, de esta forma, sabríamos si los nuevos hospitales justifican con números su existencia. Para leer un estupendo artículo de Juan sobre todo esto… aquí.

Todo esto viene a cuento de la permanente música de la “autonomía de la primaria“. La SEDISA (Sociedad Española de Directivos de la Salud) apunta esa dirección en sus reuniones. Yo, del todo partidario del discurso, creo que la primaria debe trazar su propio camino en coordinación con el resto de participantes en todo Sistema Nacional de Salud. Pero, para eso, necesitamos saber qué recursos y que capacidades se nos dan comparados con los de los demás.

Porque si no, puede pasar como con muchos estados africanos, se les da la “autonomía del hambre”, se deja campar a sus anchas a los poderosos y decimos finamente que son estados “estados fallidos”.

Sin que se nos dote de lo que se debe, es fácil que seamos una primaria fallida, en manos de los poderosos. Esto, no es una cosa que deberíamos pedir ”con carita de pena”, produce mucha hartura esta actitud. Esto, debería ser una  exigencia de nuestros representantes.

José Luis Quintana, médico de familia.


Un sistema sanitario diseñado para Mr. Potato

abril 24, 2012

Vaya por delante, tengo un servicio de oftalmología de referencia que me parece bueno, lleno de gente colaboradora y dispuesta al trabajo. Tambien he de decir que es la versión de los pacientes, por lo tanto sujeta a errores de interpretación.

Hoy, ha venido a la consulta la mujer de un paciente diabético con una retinopatía importante. El paciente, como es común, tiene afectados los dos ojos, más el derecho que el izquierdo.

En el hospital le atienden de su retinopatía desde hace tiempo, pero como el ojo izquierdo lo tiene mejor, le ponen tratamiento y le dicen “esto, pida cita en el ambulatorio para revisión”. Yo, le veo en esta consulta en “x” meses. Esto hace que uno de sus ojos se revise en el hospital y otro en el ambulatorio.

El remate, que me ha hecho enterarme de la historia, es que el paciente, al ir a pedir cita en el ambulatorio, le dicen  que no tienen hueco. La persona que  da citas le aconseja: va usted al médico de cabecera y le hace un volante urgente para que le veamos el ojo izquierdo aquí. Han valido un par de llamadas para obtener las correspondientes excusas y… espero que la solución al desbarajuste.

Obviamente, esto no sucede a diario, es una expcepción, pero retrata muy bien a un sistema, cuya organización se fundamenta en las necesidades “de la mucha ciencia que aquí tenemos” en vez de estarlo en la de los pacientes. Un sistema que mira permanentemente hacia adentro en vez de hacerlo hacia afuera. Todos lo hacemos, pero esto, en los hospitales, es extremo. La radiografía un día, el electrocardiograma otro, los análisis otro y luego a la consulta… y nos quejamos de que esté todo abarrotado.

Es de entender que la necesidad de aparataje, la complejidad  de la patología o la superespecialización obliguen a determinadas cosas, pero sin olvidar que los dos ojos acostumbran a estar en la misma cara ;-) .

José Luis Quintana, médico de familia.


Y tú más

febrero 27, 2012

Tras un sesudo análisis de sus bien diseñados estudios, la Asociación de Vigilantes de las Buenas Practicas de los Demás (AVBPD) ha concluido que la mayor parte de los pacientes derivados a un especialista vuelven sobretratados ¿Alguien imagina titulares de este porte en los medios tras reuniones científicas? Pues a la inversa, es el pan nuestro de cada día… cada vez que se reúne un grupo de especialistas, concluyen que su patología es grave, infradiagnosticada y desde luego infratratada…. o aún más, que se trata justo a quien no se debe. Con frecuencia, basándose en datos tipo Señorita Pepis… que, cuando se recogen con espíritu enciclopédico, se le suele llamar Libro Blanco de tal patología. Esto, también es perfectamente posible que cuente con la colaboración de médicos de familia “expertos”, algo así como “especialoides”.

Da igual el EPOC, el asma, la migraña, la artrosis, el ojo seco… da lo mismo. La conclusión es que los especialistas son el “patrón oro” de la terapéutica y menos mal que están vigilantes porque estos de primaria ya se sabe… que enseguida flojean. Podría uno pensar que es un problema de algunos periodistas y titulares de noticias, si no  fuese por que se repiten por sistema.

Resulta, que somos uno de los países del mundo que más fármacos consume, pero cada vez que un grupo de expertos o de especialistas se reúne concluye que los pacientes están poco tratados. Mira que hace falta puntería para darle los fármacos (y muchos) al que no los necesita, pero lo conseguimos.

En el fondo, lo que me irrita mucho es el poso que queda. Parece que la primaria es la hermana pequeña y discapacitada del sistema, que precisa de la inestimable colaboración de los especialistas que le señalen la buena dirección. Cuántos complejos tenemos aún que combatir…

Deberíamos crear la AVBPD y un espacio en internet que se llamase Y TU MÁS, donde coleccionar todas estas cositas porque así, de una en una, pierden su sentido completo.

José Luis Quintana, médico de familia.


Y con palabras

diciembre 3, 2011

Sorprende la última política compulsiva catalana, por la cual la atención primaria se debería hacer cargo de una serie de pacientes de los especialistas, para descargar en breve hasta un 30% del atasco hospitalario. Si son casos que podría y debería atender el médico de familia, ¿por qué no lo ha hecho antes? Si fuera por falta de competencias, difícilmente un improvisado auxilio telefónico o de e-mail del especialista sería suficiente.

Pero la verdad es otra. La atención primaria española, a pesar del gran esfuerzo de sus profesionales, no ha podido superar el papel de actor secundario del sistema sanitario. El hospital y las especialidades han seguido evacuando su entropía hacia este nivel asistencial: retienen la tecnología, el medicamento innovador y los problemas crónicos específicos de cada especialidad; pero derivan la patología múltiple (donde la complejidad y fragilidad del paciente no permite aplicar limpiamente guías clínicas), y los casos “banales” (de menor interés intelectual o tecnológico).

La fascinación tecnológica de la cultura hospitalaria, alimentada por las industrias suministradoras, invade el hospital, contagia a políticos y medios de comunicación, y distorsiona la realidad. Estas innovaciones añaden muy poca ganancia de salud, y son cada vez más caras. Se precisa una medicina más sensata, clemente, compasiva, cordial, respetuosa y dialogada; menos industrial y más integral; menos high-tech (alta tecnología) y más high-touch (alto contacto interpersonal). Esto solo se puede conseguir con la atención primaria. Pero pese a la retórica, los hechos son testarudos: de 2002 a 2009 la atención primaria sigue estancada en un 14% de los gastos, mientras que la especializada ha subido casi cuatro puntos (de 53,3 a 57%).

Hay que cambiar el modelo de asignación para que los centros de salud, como los británicos, tengan capacidad real de influir en los servicios especializados y en los socio-sanitarios, para actuar como verdaderos agentes en beneficio de sus pacientes. Si esto se produjera, los incentivos irían cambiando y la cultura también. Si la primaria expande su competencia para ver más patologías especializadas, los recursos deberían retenerse donde se asumen las cargas de trabajo. Lo que hoy se plantea es un sinsentido al no alinear recursos y esfuerzo; la compulsión nos aparta del verdadero camino de revitalizar la atención primaria: ¿por qué no atrevernos a hacer las reformas que sabemos que hay que hacer?

José R. Repullo es profesor de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad.

No se puede decir mejor.

José Luis Quintana, médico de familia.


Una noticia mala y una buena

octubre 19, 2011

Sean bienvenidos, todos los responsables sanitarios de este país, a la cultura antiburócrata.

Esta muy bien, pero luego hay que traducirlo en hechos…

Podría pensarse que, anteriormente, tenían la obligación de hacer las recetas de los médicos que trabajan en la sanidad privada. Pues nada, enhorabuena a los compañeros de Baleares. Nadie puede obligar a un médico a firmar el tratamiento prescrito por otro.

Madrid se queda cada vez más sólo en el empeño de que los servicios de urgencias no den recetas. Seguramente, todos estan equivocados y nosotros no. Así de listos somos los de la capital.

José Luis Quintana, médico de familia.


La letra pequeña de la satisfacción

marzo 17, 2011

Ayer, el consejero, dio a conocer la encuesta de satisfacción de los usuarios de la sanidad madrileña.

Observe el atento lector la tipografía -fuente de mayor tamaño, negrita- dedicada a los resultados de hospitales y la que se dedica a atención primaria, de menor tamaño y sin negrita. Pelín escuálida. No se quién lo diseña, pero estoy seguro que Freud tendría alguna interpretación para esto. Los resultados se pueden ver aquí.

La satisfacción, como todos los años, es enorme con todo lo que hacemos pero… en atención primaria ha descendido 2 puntos desde el año pasado.

No lo entiendo, porque se ha puesto en marcha el nuevo modelo de atención primaria, que todos sabemos que es mucho mejor que el anterior. Los pacientes, que son unos desagradecidos ;-) .

José Luis Quintana, médico de familia


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