En desacuerdo con lo de estar de acuerdo

Noviembre 24, 2009

En la Comunidad de Madrid vivimos una situación curiosa. El  Grupo AntiBurocracia de Madrid obtuvo en 2008 un informe jurídico del Colegio de Médicos de Madrid que venía a decir lo que parecía obvio: cada uno debe hacer sus recetas, sin excusitas incomprensibles. La Consejería de Sanidad se ve en la obligación de promover una normativa para que esto se pueda cumplir. En la Orden 589/2008 de 29 de julio se ajusta el uso de recetas tanto para centros públicos como para centros “vinculados jurídicamente con el Servicio Madrileño de Salud”. En esa misma orden se introduce un párrafo en el que se excluye a los servicios de urgencia. No alcanzo a comprender esta exclusión que, si no recuerdo mal, se justificó en los medios de comunicación con el argumento de “no vamos a burocratizar las urgencias”.

Unos días más tarde, en una instrucción interna, se señala que los servicios de urgencias den medicación suficiente hasta que se pueda contactar con el médico de familia (o el pediatra, que no lo dice, pero debería decirlo, que si no se me ofenden ;-) ).

En esta situación, uno pregunta ¿por qué tengo yo que hacer las recetas del tratamiento de los servicios de urgencia? Contestación habitual: “hombre, si estás de acuerdo las haces y si no, le pones lo que tú creas”. Este argumento, repetido mil veces desde hace años, en mi opinión es una trampa inaceptable:

  1. ¿Quién soy yo para estar de acuerdo? No hay estudios de acuerdología que yo sepa. Las decisiones clínicas son complejas y se toman en función de los conocimientos disponibles, pero también de un paciente y una situación concretos. Un ejemplo: Un paciente con disuria y un análisis de orina normal o levemente alterado en un servició de urgencias un viernes por la noche. El médico que le atiende decide tratarlo como una infección urinaria (no estoy seguro, faltan más de dos días para que pueda ver a su médico, lo mismo mañana tiene fiebre…). ¿Estoy de acuerdo? Pues no tengo nada que manifestar ni acuerdo ni desacuerdo. Mi más completo respeto por el criterio de un compañero que tomó la decisión que le pareció adecuada. No quiero ni puedo ser el “interventor” de las decisiones de otro. Ya no vamos a hablar cuando se escribe: control en la consulta de urología en 10 días; ¿en qué tengo que estar de acuerdo? ¿Por qué he de acreditar o desacreditar lo que ha hecho un compañero? Supongo que los comités de deontología o los propios colegios de médicos tendrán algo que decir en este desatino.
  2. La continuidad asistencial no tiene nada que ver con esto. En las urgencias se atienden procesos agudos y los tratamientos son con mucha frecuencia por tiempo limitado. Continuidad asistencial es: si aparece fiebre acudirá a su médico. Pero en el diagnóstico gastroenteritis aguda tratada con paracetamol si tiene fiebre ¿qué es continuidad asistencial? ¿que yo haga la receta de paracetamol? Continuidad es que en una fibrilación auricular diagnosticada en urgencias yo le haga los controles de Sintrom©, pero ¿la receta?
  3. Por tanto, lo sencillo, y seguramente mejor, es un médico de atención primaria sin criterio que tira de impresora y hace las recetas. Lo de toda la vida, pero con tecnología. Cuanto más criterio tenga, más chirriará el enloquecido sistema de acceso al descuento de farmacia.

Por cierto, cantidad suficiente…hasta que pueda contactar con su médico es medicación para 24 horas. Pero esto es otra batalla.

José Luis Quintana, médico de familia


Resolviendo problemas con la cabeza (con la parte de la testuz)

Junio 22, 2009

Leo en el blog de APISCAM que la receta electrónica lleva dos años de retraso. En efecto, desde hace años, cuando a nuestros jefes se les dice que estamos hartos de hacer papeles, repiten como un mantra: la receta electrónica solucionará los problemas. Ya me gustaría compartir su fe, pero no me lo creo.

Lo primero de todo es que la receta es un documento obsoleto que ofende a la inteligencia y al sentido común. Lleva prácticamente inalterable desde los tiempos de Viriato. Se le han añadido calcos, el formato DIN A4, el intento de las llamadas de largo tratamiento… pero en el fondo UNA CAJA = UNA RECETA
- ¿Por qué una caja = una receta, si yo se lo he prescrito al paciente durante 1 ó 2 años? Pues fácil: la receta no tiene que ver con la prescripción, sino con el descuento al que el ciudadano tiene derecho en la oficina de farmacia, ése es todo el problema:

- Yo prescribo anticonceptivos para un año a mis pacientes en una hoja blanca y en la farmacia se lo dan. No sé cómo ni con qué control, pero se lo dan. Como no tiene descuento, no hay problemas.
- OMI-AP (programa con el que pasamos la consulta los de AP de Madrid) no contempla ningún sistema de “receta” de medicamentos no financiados. No hay forma “razonable” de prescribir sildenafilo. ¿Por qué? Porque no tiene derecho a descuento.
- El objetivo de la receta no es la prescripción sino la obtención del descuento. Y… como el descuento hay que hacerlo en cada envase, pues se necesita una receta por envase.
- La consecución de un sistema informático que rellenara los cupones de descuento sirvió para aligerar algo la carga pero… el sistema tiene 20 años y condena a un médico a firmar verdaderas montañas de papel. Pueden firmarse entre 1.000 y 2.000 recetas al mes. Horas perdidas de profesionales con 10 años de formación. Insatisfacción laboral. Tendencia al error por la repetición sin reflexión… Además de unos 800 millones (nº de recetas que se hacen en España en un año) de hojas malgastadas, toner de impresoras… Recetas de varios colores para identificar el descuento en la era del “código de barras”…

- Y entonces… la receta electrónica. Suponiendo que funcione, llegaremos tarde (en lo que a los madrileños nos toca, va en el faraónico proyecto AP-Madrid, también llamado OMI-AP Web Edition [¡vaya horterada!]), y además, ¿los especialistas podrán hacer receta electrónica o eso no está bien visto? Cuando el paciente se va a su pueblo ¿se acabó la receta electrónica?
Con lo fácil que es la receta multiprescripción, que conceptualmente separa el descuento de la prescripción, la de papel y toner que ahorra, la mejora en la consulta que supondría… Que quieren que sea electrónica, pues muy bien, pero multiprescripción.

No debe ser tan difícil.

Receta1

Receta inglesa (tomada del blog de Vicente Baos)

Receta2

Receta portuguesa (también del blog de Vicente Baos)

Receta Multiprescripción en Papel 3

Propuesta de PT 10 minutos tomada del Observatorio Sanitario

José Luis Quintana. Médico de familia.