¿Qué hacemos con los ancianos de residencia?

Tengo un conocido que, hace casi 20 años, consiguió un plaza de funcionario del Mercado Común en Luxemburgo (creo que, por entonces, la hoy Unión Europea se llamaba Mercado Común). Cuando nos vimos en Madrid, en sus vacaciones, me dijo: si traen a trabajar un funcionario luxemburgués a España, “palma” en menos de una hora. El comentario venía a que aquí tendemos a no resolver los problemas, a dejarlos pudrir, a no tener normas establecidas y cuando las hay, a pasárnoslas “por el forro”. Si un día decidimos cumplir la normativa, se bloqueará el sistema. Estamos hechos a “tirar por la calle de en medio”.

Me acordé de esto ayer cuando, por enésima vez, oí la discusión de qué hacer cuando en tu zona básica tienes una o más residencias. En este caso era un paciente diabético que le pinchaba la insulina la enfermera de la residencia pero… esta enfermera tenía “horas sindicales” y no estaba… Dejan un aviso para que la enfermera del centro de salud vaya a poner la insulina… insulina que receta el médico del centro de salud, pero que prescribe y controla el de la residencia…

Las residencias públicas, en general, tienen personal sanitario propio y plantean menos conflicto. El escenario más común es el de la residencia privada, también con personal sanitario propio. En este caso, a los pacientes se les asigna un médico y una enfermera de su centro de salud, que lo más normal es que no los conozca en su vida. El asunto es que esos pacientes tienen derecho a asistencia y, en teoría, corresponden a un centro de salud. Esta situación no plantea más que conflictos porque los sanitarios que cuidan de su salud son privados, pero luego los públicos son los encargados de la prestación. Se encuentra uno así con que prescribe el médico de la residencia, pero firma la receta el médico del centro de salud o que cura la enfermera de la residencia, pero con material que suministra el centro de salud. Ya para remate, las cuentas del gasto se las imputan a los que no lo deciden y el sistema pretende que el médico del centro de salud se convierta en el vigilante del de la residencia.

Reflexiones:

  1. En España hemos decidido ayudar a nuestros mayores con unos fármacos carísimos para la demencia, de una utilidad muy limitada, pero luego “les dan morcilla” cuando necesitan ayuda no farmacológica (residencias, ayudas a domicilio…). Así nos luce el pelo.
  2. Es cierto que son pacientes peculiares: están institucionalizados, pero la gran mayoría pueden salir de la residencia e ir al médico.
  3. Si pueden ir al médico, ¿por qué no lo hacen?. Por lo general, las residencias cobran por un servicio sanitario. Tienen médicos o enfermeras cuyo coste repercuten en lo que cobran al mes a los clientes. Es decir, forma parte de los servicios.
  4. Si eligen un médico “privado”, ¿por qué tengo yo que asumir esos tratamientos?
  5. El argumento de “siguen siendo pacientes tuyos” es la mitad de la verdad o sea que es falso -hay que recordar aquí que también siguen siendo pacientes míos los ingresados en el hospital-.  Si son mis pacientes, que vengan a verme, como hacen los demás. Si no pueden venir a verme (como otros que tengo), yo voy a su “casa”. ¿Que son 50? pues… un día o dos de la semana, en vez de ver a los del centro de salud, me voy a trabajar a la residencia y los atiendo allí. Es decir, se me tienen que dar tiempo y medios para que los atienda.

En mi humilde opinión, se están haciéndo recetas de médicos privados a muchos pacientes, se está evitando dar servicio a otros muchos, se está forzando a muchos médicos a firmar recetas de pacientes a los que no conocen, se cobran pacientes como si fuesen atendidos y no lo son… en fin, el clásico desbarajuste hispano al que nadie quiere echar mano, aunque está mil veces advertido. Hasta que un día haya un lío bueno y veremos quién se hace responsable de todo esto. Urge una reflexión tranquila, definir un modelo de atención para las residencias de ancianos y solventar las ilegalidades que tiene el actual.

José Luis Quintana, médico de familia.


Anuncios

9 Responses to ¿Qué hacemos con los ancianos de residencia?

  1. >aquí tendemos a no resolver los problemas, a dejarlos pudrir, a no tener normas establecidas y cuando las hay, a pasárnoslas “por el forro”
    >el clásico desbarajuste hispano al que nadie quiere echar mano

    Esta cuestión de mezclar lo público con lo privado define, como otras muchas (atención ordinaria y urgente simultánea, dar asistencia universal y hacer constar “paciente no financiado”, financiar lo muy dudosamente eficaz pero manifiestamente carísimo, fomentar la “barra libre” pero recortar el gasto…), una característica nacional hispana: la CHAPUZA.
    Pero acabemos bien el año, amigo José Luis, antes de entrar en otro nuevo para comprobar que todo sigue igual, por mucho que reivindiquemos sin pasar a la acción, y reiterar lo sabido, que Spain is different.

    ¡Feliz 2011!

  2. >si traen a trabajar un funcionario luxemburgués a España, “palma” en menos de una hora

    Pues yo diría también: si traen a trabajar un médico luxemburgués a España, “palma” en menos de media hora… tras jurar en arameo.

    Saludos de nuevo.

  3. Rafael Bravo dice:

    una pregunta ¿van las enfermeras de tu centro a poner insulina a los domicilios de los pacientes que viven en sus casas?

  4. Rafael Bravo dice:

    ¡pues eso!, que sois/somos unos pringaos

  5. Fidel Codex dice:

    http://pemechesjuspi.blogspot.com/2011/01/el-reto-delos-pacientes-cronicos.html
    Es necesario un Plan Nacional de Atención a Pacientes Crónicos, cuya asistencia debe pivotar sobre la Atención Primaria y planificando centros de media (de subagudos como los denominan algunos) y larga estancia (no residencias asistidas, sino hospitales), reconvirtiendo alguno de los actuales hospitales de agudos si se demostrara necesario.

  6. pacoatienza dice:

    Yo soy médico de familia y además de mi cupo habitual, atiendo una residencia de unas 200 plazas (privada-concertada). Una enfermera del centro de salud y yo atendemos a estos pacientes, aunque hay 2 enfermeras de la residencia que también los atienden. Todas las decisiones clínicas las tomamos nosotros, sin interferencias. Esto ha hecho que se tenga un vademecum pequeño y con medicamentos seguros para ancianos, reconvirtiendo muchos tratamientos cuando ingresan y teniendo una interlocución con los especialistas. Antes cada residente tenía su médico de familia lo que era un maremagnum en los tratamientos y las indicaciones de curas, etc.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: