El sistema métrico cafetal

Seguramente estaré equivocado y será falta de conocimiento, pero cada vez me parece más evidente, que las decisiones que se aplican en España, se toman fuera de nuestras fronteras y es el gobierno de la nación el encargado de gestionarlas. Se nos indica la cantidad que debemos y nos dejan elegir de donde la sacamos, así de simple me parece. En el último Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud se tomaron las decisiones que inician la senda del ahorro de los 7000 millones de euros comprometidos. Se sube la aportación de “los activos” y se comienza con la aportación de “los pesionistas”. En la misma reunión y a tenor de las declaraciones posteriores, se consolidó una nueva unidad de medida: el café. Los pensionistas van a pagar, como mucho, el equivalente a cuatro cafés.
Queda así consagrado el café como la unidad de medida del empobrecimiento: un café se define como el empobrecimiento a que se somete un ciudadano que no puede tomarse un café de cafetería buena, de las del centro de la capital
A partir de aquí es sencillo construir la escala del empobrecimiento: kilocafé (1000 cafés) Decacafé (10 cafés) milicafé (la milésima parte de un café, vamos un lametón a la taza) etc.

Con sinceridad, que el ciudadano aporte en la farmacia alguna cantidad de dinero, tiene efectos beneficiosos (la acumulación de medicamentos en casa, llevarse toda la medicación de crónicos de los próximos dos meses el día de la recogida, conciencia de gasto…) y grandes riesgos (hay que estar muy pendientes al problema de la equidad que debería ser la brújula del sistema).

De todas formas y volviendo a la escala de la pobreza veamos algunas cosas:

– Un envase de liraglutida, equivale  unos 69 cafés (6 Decacafés, 9 cafés y 8 centicafés😉 ) para unos beneficios clínicos muy discretos, en el mejor de los casos.

– Un envase de agomelatina equivale a más de 30 cafés, la información disponible afirma que no mejora lo anterior y es mucho más caro.

– Ranelato de estroncio, casi 25 cafés. Utilidad muy limitada y posibilidad de efectos adversos graves.  Los daneses lo tienen claro.

– Ese medicamento que… empieza por la letra g y que, si dices que tiene una eficacia similar a placebo y que en otros países lo venden en supermercados, te denuncian y contratan un experto que lo alabe en la prensa científica… más de dos cafés😉

– Desde otro punto de vista:

  • la lencería sanitaria (las medias tipo panty y similares) tiene un precio variable que puede llegar a cerca de 10 cafés
  • las lágrimas artificiales, no se como se pudo vivir antes de su generalización, casi 3 cafés.

Y por fín, la tecnología, un quirófano robotizado debe costar varios millones de cafés.

La lista es infinita, malgastamos millones y millones de cafés.

Para financiar un medicamento, primero hay que estar seguro de que lo es, segundo de que tenemos una razonable certeza de su efectividad y tercero que vale lo que cuesta. Para financiar tecnología hace falta que los expertos consensúen su utilidad y en qué cantidad es necesaria… nos hace falta lo que ya se ha bautizado como Hispa  NICE. Ya se, que si no se financian fármacos o se compra tecnología, dejaremos sin café a las multinacionales, un gran disgusto.

En fin, que si los que deciden tiene claro que debemos empobrecer apliquese la escala métrica cafetal… pero a ver si dejamos sin café siempre a los mismos.

Por cierto, Juan Valdez debe estar en un sin vivir.

José Luis Quintana, médico de familia.

5 respuestas a El sistema métrico cafetal

  1. Y la crema Emla (¿15 cafés?) sigue estando inexplicablemente financiada, para regocijo de quienes se hacen la depilación láser.
    http://foro.enfemenino.com/forum/f131/__f1181_f131-Sobre-la-crema-emla.html
    ¡Inaudito!

  2. Carlos dice:

    Por fin un poco de humor en este tema. Gracias, José Luis. Por los enlaces y por la fina ironía que destila el post, aunque su lectura deje un amargo regusto en la boca. Amargo como el café…
    Un saludo.

  3. arigax dice:

    Vamos a poner las cosas en su sitio y recuperar la memoria: hace unos meses, cuando se anunció el incremento de las tarifas eléctricas, ya se especificó que la repercusión en el gasto mensual del ciudadano sería como mucho la de UN CAFÉ. O sea, la medida ya existía y se estaba utilizando. Tendremos que indagar la fuente original y, de paso, calcular bien calculado cuantos cafés nos hemos tragado sin que nos guste siquiera ya porque yo ya tengo mis receptores de cafeína saturados.

    • José Luis Quintana dice:

      Lo del café es un clásico para minusvalorar el impacto económico de las cosas: por el precio de un café al día, tiene usted en casa tal electrodoméstico o tal enciclopedia. Es un viejo truco de vendedor. Pero en estos tiempos… empieza a tener otro significado.
      Por cierto aprovecho para alabar que el señor Echániz haya reconocido que no estuvo fino

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