Poner fármacos no es difícil, lo que tiene mérito es quitarlos

La frase que da título a la entrada se la oí a un residente mayor que se llama Arturo, hace muchos años, cuando yo estaba en Puerta de Hierro. Ahora le hemos dado nombre. Los que más han calado, tal vez sean desprescripción (deprescribing) y  farmacotectomía (drugectomy). Arturo era un fantástico residente, uno de los mejores médicos que he conocido. Entonces me pareció una reflexión muy brillante, ahora una actitud imprescindible.

El ejercicio de la medicina se ha vuelto muy raro. La salud o los padecimientos parecen deberse a la ausencia de fármacos:  si te duele una rodilla es porque no tomas analgésicos, aunque estés gordo y la última vez que caminaste deprisa fue en las rebajas. La medicina se hace a toda velocidad (algunos lo confunden con eficiencia): una consulta de gonartrosis y paracetamol dura un par de minutos, una de repaso de alimentación y ejercicio, mucho más tiempo y esfuerzo. Los paciente no van a curarse van a que se les cure: la consulta de gonartrosis,  si termina con sulfato de glucosamina (el paracetamol, todo el mundo sabe lo que es, ha perdido las características mágicas de los medicamentos) terminará con paciente satisfecho. Descubrirá que no le sirve en poco tiempo, pero si le pides que adelgace y camine… Una lógica legal que no penaliza tratar todos los dolores de garganta con antibiótico, pero si castiga las complicaciones por falta de él. El sobretratamiento y la agresividad terapéutica pasan mucho más desapercibidos que la falta de fármacos. Y sobre todo esto, la presión de la industria, infiltrada en la sociedades científicas, en los medios de comunicación, en revistas científicas, en los paneles de expertos, en los congresos… Divertidamente he llegado a recibir -pocas, eso sí- llamadas de algún compañero especializado para preguntarme por qué no receto tal fármaco a un paciente… La inversión de la lógica, el que no prescribe no se justifica, el que lo debe hacer es el que lo recomienda.

Todo esto acaba con uno de los países del mundo que más medicamentos consume, sin que las enfermedades o los riesgos de enfermar lo expliquen.

El ejercicio de la desprescripción es para valientes: es a contracorriente, requiere estudio y conocimiento y es poco agradecido. Sin embargo, me parece una obligación para un buen médico de familia que quiere defender a sus pacientes de los rigores de la medicina actual.

José Luis Quintana, médico de familia.

18 respuestas a Poner fármacos no es difícil, lo que tiene mérito es quitarlos

  1. JuanM Parras dice:

    Genial!! La pregunta ahora es…
    Seré valiente?
    Vamos a intentarlo.

  2. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Lo único, añadir que no es sólo función del médico de familia. En psiquiatría habría mucho que hacer al respecto. Yo lo hago hace un tiempo (aunque es verdad que te miran raro y, sólo a veces y sólo algunos, parecen que estén esperando algún resultado desfavorable para ponerte a parir).

    Un saludo.

    • José Luis Quintana dice:

      Claro que no es cosa solo del médico de familia es de todos y en cada paciente… incluidos los que no toman mucha medicación. Lo que ocurre es que a nuestra consulta llegan los tratamientos de todos los especialistas y eso nos concede un lugar idóneo para hacerlo

  3. javier torres dice:

    Seguiré sin desfallecer en esta tarea tan ingrata que no dejo de hacer todos los días que paso consulta. Eso sí, duermo como un tronco.

  4. Jesús Pascual dice:

    Pues imaginaros en un pediatra… No mayor Uso Racional del Medicamento que el no uso. Hace altos que uso un indicador de esto: cada dia se deben ir mas pacientes sin recetas-vale descuento que con ella. El ponerlo en practica es excelente para a gestión de la consulta (permite disminuir la demanda para poder tener tiempo para aquel que verdaderamente nos necesita) y sobre todo para el paciente: fomenta el autocuidado y previene la medicalizacion de lo banal.

  5. PdePediatra dice:

    Muy buen artículo. Yo en mi prática diaria intento prescribir lo imprescindible. Además, al trabajar con niños, creo que es también muy importante quitar de la cabeza a los padres que no toda enfermedad infecciosa se traduce en dar antibióticos. Hay algunos que hasta te miran con cara de desconfianza cuando lo único que das son antitérmicos. La sociedad está muy mal acostumbrada, y tienen la asociación: problema de salud – fármaco, muy grabada en su mente. un saludo.

    • José Luis Quintana dice:

      Los niños, como pacientes, habían estado tradicionalmente fuera del “fragor de la batalla”. Sin embargo, el devenir de los tiempos, los intereses económicos y el pensamiento dominante los ha arrastrado al mismo barro. Los pediatras tiene la misma responsabilidad con sus pacientes que los médicos de familia con los suyos.

  6. Jose Rguez dice:

    Enhorabuena por su blog. Le agradecería que escribiera alguna vez sobre la colaboración médico-farmacéutico. Durante mi vida laboral siempre me encontré con excelentes profesionales, aunque excepcionalmente las nuevas generaciones te sorprenden cuando se ofenden porque les dices que en una receta manuscrita tienen que ponen la marca de la digoxina, o especificar la dosis del inhalador, etc y lo resulven todo con “si en esa farmacia te ponen pegas vete a otra que hay muchas”. Saludos

  7. carlos dice:

    aprovechar los copagos pensionistas para quitar los bifosfonatos…..para que españa deje de ser el nº 1 mundial en ddd de bifosfonatos

  8. Algo parecido le escuche yo a mi profesor de Farma en la Facultad y tambien se me quedo grabado: ” Recuerden ustedes que obtendran mas éxito terapeutico quitando farmacos que añadiendolos”

  9. http://www.golinons.com/artistasbcn/polimedicacion.html
    Totalmente de acuerdo. Todos debemos involucrarnos a la hora de evitar la Polimedicación. El médico de cabecera es el punto clave, pero los especialistas deben implicarse también. Labor de equipo en el cuidado de la salud.

  10. Me sumo a los “contracorriente”. Me quedo con todo el último párrafo. Es como luchar contra molinos de viento pero no debemos desfallecer. Aún así debemos tener presente en no caer en el otro lado del péndulo y volvernos fundamentalistas sin razón; siempre debe quedar una puerta abierta a la duda razonable sobre lo que hacemos/dejamos de hacer, actualizarnos al respecto y saber rectificar si la evidencia cambia. Eso nos dará la autoridad moral que necesitamos y aumentará el respeto que nos tenga pacientes y compañeros especialistas hospitalarios.

  11. Rafa dice:

    Si creemos, los que creen, que firmar recetas es realizar un trabajo administrativo sin tener en cuenta estos magníficos comentarios iremos mal.
    Bien dicho

  12. marianto dice:

    “…y que me da usted para los mocos?”
    – un pañuelo, y mejor los de papel que no hay que lavarlos.
    “..pero eso no entra en receta, no????????

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