Un centro de salud para las pandemias

junio 9, 2020

La Gerencia Asistencial de Atención Primaria de Madrid del Servicio Madrileño de Salud ha hecho público hoy un informe sobre la actividad de los centros de salud durante los meses de marzo y abril de 2020 respecto a la COVID-19.
En la imagen se puede apreciar que se atendieron 362721 pacientes con código CIAP relacionado con COVID-19 (305783 eran casos y 59938 eran contactos). Acudieron directamente a los hospitales 41659 (14%) y 281924 (86%) a los centros de salud. La cifras se aproximan al número de casos no graves (80%) que ha mostrado la enfermedad

La distribución por áreas refleja diferencias notables que eran de esperar. La Dirección Asistencial Noroeste contiene los municipios más ricos de la Comunidad de Madrid y de España. La media es de 4786 casos/100000 habitantes.

Respecto a la actividad por días de los centros de salud tenemos

En azul el número de pacientes/día con sospecha o infección (obsérvese picos de 20000 y 23000 pacientes sobre todo los lunes) en rosa los protocolos de seguimiento (semanas por encima de los 10000 protocolos diarios) y en verde el número de pacientes hospitalizados.

Tiene muchos más datos que está bien leer con más detalle de lo que una entrada para un blog puede ofrecer.

A todo esto añádasele, como ya hemos comentado antes, montañas de papeles, montañas de avisos y el miedo que asoló nuestra comunidad. 

Los centros de salud de la Comunidad de Madrid hicieron frente con la plantilla gravemente diezmada por los años de recortes y la enfermedad a una verdadera avalancha de consultas. Hubo que hacer un increíble esfuerzo para llegar a todas partes y probablemente, en alguna ocasión, fallamos. Era imposible. 

Tuvimos que aparcar todo lo que antes hacíamos, tuvimos que cambiar por completo y adaptarnos como pudimos a las nuevas circunstancias.

Por eso, modestamente, pedimos la construcción de un centro de salud para las pandemias. Pensamos que disponemos de los mismos informes que avalan la construcción del hospital de campaña que la consejería planea. Podría ser también modular: un módulo para las bajas (tendría que disponer de codificadores profesionales que den satisfacción a los requerimientos de INSS), otro con un escribientes para las recetas de Mutualidades y distintos informes… aparte estarían los propiamente asistenciales. De esta forma, igual que en los hospitales en caso de nuevas epidemias el resto de los centros de salud podrían dedicarse a lo que hacen habitualmente, mejorar la salud de la población en sus barrios y hogares.
Pedimos, por favor, que le demos una vuelta a esta idea. Creemos que está muy alineada con el pensamiento actual. En IFEMA estaría bien, pero nos vale cualquier sitio.

José Luis Quintana en colaboración con Marisa Rogero, médicos de familia.


Problemas de navegación en la sanidad madrileña

mayo 7, 2020

unnamedLa actual pandemia es “la prueba de estrés” más importante que ha sufrido nuestro sistema sanitario al menos en los últimos 100 años. Es, sin duda ninguna, el reto más importante que ha tenido el Servicio Madrileño de Salud en su no demasiado larga historia.

Empecé trabajando en mi centro de salud, El Greco, en Getafe y después estuve en los inicios del hospital de campaña de IFEMA. Pasados unos días volví a trabajar a mi centro.

En este ir y venir pude comprobar unas cuantas cosas:

No hay responsable ni institución que no haya sido desbordada. El gobierno central, el autonómico, el servicio madrileño de salud, sus responsables, sus trabajadores… absolutamente a todos nos pasó por encima una enorme ola que se llevó todo por delante. Cuando lo vimos venir, ya era tarde. Yo también dije a mis pacientes “parece que se trata de una especie de gripe”. Probablemente nadie está preparado para una cosa así.

360px-AdrizadoescoradoEl Servicio Madrileño de Salud es un barco gravemente escorado. Seguramente todos los servicios sanitarios autonómicos lo son. Desde hace muchos años en Madrid la carga del barco se ha desplazado a los hospitales. Fuerzas internas y externas han inclinado la nave hasta el extremo de convertir el hospital en la pieza central y a la atención primaria en su  pequeño satélite. El presupuesto, los recursos humanos, la tecnología y el poder (que camina casi siempre de la mano del presupuesto) descansan en los hospitales. Los hospitales tienen una tendencia centrípeta innata que en situación de baja demanda asumen sin problemas, en situaciones de demanda media sufren (listas de espera)  y en situación de pandemia sencillamente se bloquean. No se puede “ingresar Madrid”. Se intentó que todos los enfermos de la COVID-19 cupieran en el hospital. No solo es imposible, si no que no parece lo deseable. En esta lógica intuyo que surge el llamado hospital de campaña de IFEMA. La idea de IFEMA puede criticarse todo lo que queramos pero, en mi opinión, con la lógica imperante y en las circunstancias que se dieron, no se me ocurre otra alternativa.  El hospital gigante, los ingresamos a todos. Mientras tanto la atención primaria no tenía ni siquiera acceso al tratamiento farmacológico que se suponía mejor y arrastra dificultades para usar el oxígeno domiciliario. Tenemos paracetamol, teléfono y esfuerzo. Volví a comprobar con mis propios ojos que si estás en el hospital, todo es accesible y si no lo estás, no. Yo prescribía mientras era “del hospital” hidroxicloroquina sin más limitación que las existencias y si estaba fuera no podía. Claramente en nuestro sistema es el edificio y no la capacitación de sus profesionales lo que da acceso a muchas cosas. El resultado final es elemental: tienes que mandar al paciente al hospital. Con acceso adecuado al oxígeno domiciliario y al tratamiento farmacológico que, con todas las dudas, se recomienda actualmente podríamos haber mantenido en los domicilios a determinados pacientes aliviando así la situación de hospitales y sobre todo de enfermos hacinados en las urgencias. Pero la lógica imperante es otra.  Este no es un proceso mental reciente, lleva décadas. Si se repasan  los periódicos veremos que cuando llega la gripe se refuerzan las urgencias hospitalarias. Recordemos que en un barco escorado todo tiende a irse a la zona más baja aumentando el riesgo de desastre. Hemos repetido los errores italianos con, en teoría, una atención primaria mucho más homogénea, cohesionada y estructurada. La desconfianza y la lógica a la que me he referido hizo que se pudieran tener responsables en IFEMA (llamados “senior”) a  residentes de especialidades sin ninguna relación con el aparato respiratorio tutorizando a residentes de 4º año de medicina de familia y a médicos de familia de décadas de experiencia en infecciones e insuficiencia respiratoria. “Senior“ con un comportamiento intachable, entiéndaseme bien.

No ha habido, en mi opinión, ninguna intención de “desmontar” la atención primaria. Lo que ha habido es el hospitalocentrismo puro y duro, el que vivimos desde hace décadas. La atención primaria no es un muro de contención, nuestro trabajo consiste en atender pacientes en su barrio y en su casa y solo cuando lo necesitan, derivarlos al hospital.

antiburocraciaLa mayoría de los que llegamos a IFEMA en los primeros días lo hicimos por varios motivos: las ganas de colaborar (recibí una llamada para solicitar mi presencia), una experiencia nueva, recordar los tiempos de “pasar planta” y sobre todo huir, como fuera, de la viscosa e insufrible burocracia de la consulta del médico de familia. Es increíble que una demanda tan mayoritaria de los médicos de familia sea ignorada un año tras otro. Nadie niega que un paciente para tener una baja por enfermedad tenga que ser valorado por un médico. Todo lo demás es cuestionable. No debemos dejar pasar ni un día en cuanto nos llegue la calma para negarnos a seguir este camino. La impresentable receta de papel de MUFACE, ISFAS MUGEJU (mutualidades de funcionarios) también se bloqueó. Llevan  25 años de retraso en el acceso a la receta electrónica y algún lustro avisados del problema burocrático que suponen. La respuesta es la más absoluta indiferencia. No puedo reflejar todo lo que hace que, en plena epidemia, un médico de familia pueda dedicar un 20 ó 30% a tareas de ningún valor clínico mientras el sistema de salud se colapsa. Es imprescindible abordar de una vez este asunto. Lo último ha sido que los mayores de 60 años, embarazadas y enfermos crónicos tienen derecho a no ir a trabajar. Esto es decisión del gobierno del Estado. En mi opinión, es otro error llevar esto a “la baja”. Debería haberse tramitado por un proceso análogo al descanso de las embarazadas tras el parto. No deben trabajar, no están enfermos, no necesitan baja. No es enfermedad, es un derecho que tienen concedido. No hay ninguna preocupación por la carga de trámites administrativos en los centros de salud.

Volví a mi centro en cuanto pude porque era consciente del sufrimiento de mis compañeros. La mejora en la indumentaria en IFEMA (los primeros equipos de protección que usábamos eran terriblemente cerrados y limitantes y debían hacerse turnos de 4 horas) y la clarificación de la organización del trabajo hicieron que el trabajo se cubriese con menos profesionales y que pudiera volver. Lo hice encantado. Llevo 23 años en la misma consulta.  Los que trabajamos en los centros de salud sabemos que nuestros pacientes estarían peor, más solos y sanitariamente más abandonados si no fuera por nosotros. Ese es el compromiso de la atención primaria. Eso en muchas partes se desconoce porque no se ha vivido ni visto. No salimos en los medios de comunicación ni se sabe el sufrimiento de los equipos de atención primaria. Mi centro ha hecho un enorme esfuerzo para trabajar con menos de la mitad de la plantilla con el compromiso firme de su director y de todo el equipo de mantener el centro abierto. La atención primaria de Madrid no tiene datos en la prensa. No obstante, si se quiere saber quienes son los peones del ajedrez sanitario, solo hay que ver el recuento de médicos fallecidos en nuestro país. Se habrán atendido  telefónica y presencialmente miles y miles de pacientes. Se han diagnosticado miles y miles de formas leves de presentación de la COVID-19, se han mantenido en casa sin más fármaco que el paracetamol (insistir aquí que no tenemos acceso al tratamiento que figura en la mayor parte de los protocolos) a miles y miles de pacientes, se han hecho montañas de avisos (hay mucho que agradecer a taxistas y conductores de VTC que nos han llevado a los domicilios) para llegar a los inmovilizados en casa y se ha intentado separar a los más graves para derivarlos al hospital, Todo esto, a veces, con plantillas que llevan reducidas años y que esta situación les ha llevado al extremo. Sinceramente creo que si se nos hubiera liberado de la tarea burocrática y se nos hubiera dado acceso, al menos, a los recursos terapéuticos podríamos haber sido mejores y más eficaces.Tras años de perder competencias nos hemos visto con las ampollas de midazolam y morfina en la mano para ayudar a pacientes en situación terminal. Las unidades específicas para este tipo de pacientes también se han desbordado. Debemos recordar todos que cuando los médicos de familia perdemos competencias, pierde el servicio a la población y sobre todo la población más vulnerable y necesitada. Somos nosotros la medicina de los barrios, las familias y los hogares.

También han pasado cosas que entiendo como positivas para el futuro. Las unidades administrativas pueden preguntar a un paciente cuál es su necesidad y organizar los  flujos de atención. La enfermería de atención primaria tiene enormes capacidades para tener un papel distinto y mejor del que tiene. Falta que todos veamos el camino y nadie lo obstaculice, porque es posible y necesario. La medicina “no presencial” da para mucho y seguramente debe tener una función capital en el futuro.  Ahora, que hemos tenido que remover toda la organización, es el momento perfecto para resetear una atención primaria que conserve los valores esenciales, que recordemos que han acreditado sobradamente su impacto en la mejora de la salud de individuos y poblaciones y se libere del trabajo superfluo, sin valor en términos de salud.

Ahora se habla de reforzar la atención primaria. Tenemos una ocasión estupenda para saber a qué se refieren nuestros responsables. No estoy nada optimista con esto a tenor de donde venimos y por donde transitamos. La tendencia será seguir nuestro papel subordinado, nuestro presupuesto limado hasta el último céntimo y que se siga pensando que el corazón de la salud descansa  sobre todo en los hospitales. Se crearán las unidades hospitalarias de COVID-19 y de nuevo la plantilla y los recursos marcharán al hospital. Si nosotros y nuestros responsables no aprendemos a decir “esto no, de ninguna manera” cuando algo sea nocivo y no ceder en nuestras reivindicaciones (algunas con décadas de retraso) no iremos a ningún lugar y en la próxima “prueba de estrés” volveremos a comprobar que es imposible que los hospitales puedan con todo.

Hay que recordar aquí, volviendo a los ejemplos de navegación, que una barca en la que casi toda la fuerza se hace sobre un solo remo no avanza, navega en círculo.  Nada de esto es una crítica a nuestros compañeros del hospital que han hecho un esfuerzo y un sacrificio enormes para absorber la pandemia de la mejor forma posible. Estoy hablando de una sanidad que camina cojeando.

Corremos el riego de que pase como decía el maestro Joan Manuel Serrat cuando terminó en su calle la “Fiesta

Y con la resaca a cuestas

vuelve el pobre a su pobreza,

vuelve el rico a su riqueza

y el señor cura a sus misas….

En una parte, de nosotros depende. Ya no tenemos nada que demostrar, lo hemos hecho. Nos toca reclamar lo que merecemos.

 

José Luis Quintana.  Médico de familia… en cualquier parte.


De los polvos y los lodos

febrero 14, 2015

Polvos y lodos

En Madrid, se ha sancionado de empleo y sueldo a dos compañeros por irregularidades en la gestión de prescripciones e incapacidad temporal. Son irregularidades bienintencionadas que descansan sobre la tradición de los médicos de familia de solucionar problemas a sus pacientes a veces bordeando la legislación.

Tuve la suerte de ver nacer, crecer y descansar el Grupo AntiBurocracia de Madrid. En ese tiempo se consiguieron cosas muy razonables (la primera receta en consultas y al alta del hospital, la reducción del número de informes…) pero otras quedaron sin resolver. Hay tres particularmente preocupantes:

– La prescripción de medicamentos en urgencias.

– La Incapacidad Temporal

– La situación de las residencias de ancianos

Por no pecar de pesado aquí tenéis un resumen. Hace casi cuatro años de esto. Ahí ya quedaba contado que lo de las recetas y la IT traería cola. El resumen lo tenéis aquí hecho por Rafa Bravo

Os dejo aquí la reacción, más que razonable, de sus compañeros. Promueven el cumplimiento estricto de las reglas fijadas por la consejería

Si no se enmienda la normativa de forma que, al menos, se pueda cumplir, volverán los problemas por su incumplimiento. Si se cumple la normativa tal cual está redactada se perjudicará a los pacientes.

Ahora les toca a los responsables de gobernar nuestra sanidad.

José Luis Quintana, médico de familia


La Ley de Mutuas de la Seguridad Social

enero 15, 2014

Reproduzco, por su indudable interés, el comunicado de FAISS (Federación de Asociaciones de Inspección de Servicios Sanitarios). En estos tiempos de conflicto generalizado, al de la Ley de Mutuas de la Seguridad Social no se le está dando la importancia que debería. Es probable que, en un futuro no lejano,  lo lamentemos.

FAISS

La Federación de Asociaciones de Inspección de Servicios Sanitarios (FAISS) considera que el anteproyecto de Ley de Mutuas de la Seguridad Social aprobado por el Gobierno supone un “torpedo en la línea de flotación” del Sistema Nacional de Salud (SNS) al poner las bases de una transformación de la asistencia sanitaria actual hacia una asistencia mutualizada privatizada dirigida por los empresarios que romperá los principios de universalidad y equidad del SNS.

El pasado 20 de diciembre de 2013, el Consejo de Ministros aprobaba el “Anteproyecto de Ley de Mutuas de la Seguridad Social”; y abandonaba así la tramitación del proyecto de Real Decreto (RD) de reforma de la Incapacidad Temporal (IT), tras casi un año de negociaciones. El Gobierno regalada por Navidad, a la patronal, su ansiada nueva Ley de Mutuas, aparcando lo relativo a la modificación de la gestión de la IT debido a las reticencias provocadas entre las asociaciones profesionales de facultativos y la propia inspección de servicios sanitarios.

Nuestras impresiones no pueden ser peores, aún más que las del denostado proyecto de Real Decreto. El “Anteproyecto de Ley de Mutuas de la Seguridad Social” trata fundamentalmente de tres asuntos: La reforma del régimen jurídico de las Mutuas, la modificación de la gestión de la IT y la creación de un “sistema específico de protección por cese de actividad de los trabajadores autónomos”. No obstante nuestra principal preocupación se centrará sólo en los dos primeros aspectos, por lo que entrañan de grave perjuicio para los derechos de pacientes, trabajadores y profesionales del SNS, además de suponer un “torpedo en la línea de flotación” del Sistema Nacional de Salud (SNS) al poner las bases de una transformación de la asistencia sanitaria actual hacia una asistencia mutualizada privatizada dirigida por los empresarios que romperá los principios de universalidad y equidad del SNS.

Con esta ley se dulcifica la denominación de las Mutuas Patronales, Empresariales o MATEPSS, adoptando el bondadoso nombre de “Mutuas de la Seguridad Social”. Parece olvidarse que las cotizaciones sociales de la IT son un pago en especie a los trabajadores por ejercer su actividad laboral y, a fin de cuentas, ya es dinero de éstos. En el diseño de este régimen jurídico, todos los órganos directivos y gestores están formados por empresarios o personas designadas por ellos.

Y la llamada “Comisión de Control y Seguimiento” con participación sindical, pero con funciones informativas más parece una maniobra para contentar que controlar. Los únicos controles técnicos que el régimen jurídico prevé para las Mutuas son los de la Intervención General de la Seguridad Social, respecto auditorías de cuentas y cumplimiento, y la Inspección de Trabajo, en cuanto a sus competencias en normativa laboral. Ninguna autoridad pública del Estado central o de las CC AA, controla de forma sistematizada la actividad asistencial sanitaria (consultas, pruebas, tratamientos, intervenciones quirúrgicas) que las Mutuas hacen con cargo a los fondos públicos, como sí ocurre con cualquier Centro de Salud y los hospitales del SNS. Y eso que, más del 16 % de la asistencia sanitaria común que el SNS presta a los trabajadores es de origen profesional y debería haber sido atendida por las Mutuas (no perjudicando los presupuestos del SNS y saturando sus servicios) y los trabajadores haber percibido superiores prestaciones económicas por IT.

Con la nueva gestión de Propuestas de Alta, si en el cortísimo plazo de 5 días, la Inspección Médica no hubiera contestado a la Mutua (o ésta no hubiera recibido la respuesta), al 6.º día se aplicaría un “silencio administrativo positivo” que produciría el “alta presunta”, pero efectiva, del paciente. Creemos perverso e inadmisible este procedimiento, que consigue que las Mutuas obtengan la capacidad de dar altas, de facto, aunque no formalmente. Basándose en que las “comunicaciones” entre todos los agentes (Médicos del SNS, INSS, Mutuas) “se realizarán preferentemente por medios electrónicos…”, como preveía el abandonado proyecto de RD, se abre la puerta para que las Mutuas, con la excusa de controlar la adecuación de una prestación económica, tengan acceso a la “totalidad de la historia clínica” de “todos los trabajadores del Sistema de la Seguridad Social”, hayan estado de baja o no en alguna ocasión.

Además las Mutuas podrán suscribir convenios con los SRS (Servicios Regionales de Salud) de las CC AA para adelantar asistencias de trabajadores de baja. En el fondo, el sistema, presentado como una mejora, va a ser un forzamiento a los SRS para que suscriban dichos convenios y abonen parte de su presupuesto por las referidas asistencias, detrayendo fondos de la asistencia general del SNS para beneficiar a las Mutuas que ya obtienen una ventaja con la reducción derivada de los acortamientos de los procesos de IT por saltarse las listas de espera habituales para el resto de pacientes del sistema. Ello, va a suponer que, con cargo a los fondos públicos, se priorizará la asistencia de los trabajadores frente al resto, lo que rompe el principio de equidad del Sistema.

Como consecuencia se ha emitido un Comunicado que ha sido reproducido en Acta Sanitaria y en Diario Médico. Desde aqui hacemos un llamamiento a a las organizaciones de profesionales sanitarios (sociedades, colegios y sindicatos), a las asociaciones de pacientes, a los sindicatos generales, a los partidos políticos y a otras organizaciones sociales afectadas a rechazar y oponerse a este proyecto de Ley contra los derechos de pacientes, trabajadores y profesionales del SNS.

José Luis Quintana, médico de familia.


Caesar caesaris, deus dei

agosto 20, 2012

Recibo, por correo electrónico, una nota, que proviene de los sindicatos,  en la que nos informan de los descuentos por incapacidad temporal, que se aplicarán a los empleados públicos a partir del 1 de septiembre.

Dado que me manifesté públicamente en contra la los planteamientos iniciales, he de decir ahora, que este planteamiento va en una dirección más razonable. Salvaguarda casi todos los derechos de los verdaderamente enfermos.

A Dios lo que es de Dios y a César lo que es de César.

José Luis Quintana, médico de familia.

 

P.D.: Insisto en la necesidad de perseguir “por tierra, mar y aire” a los defraudadores que llevan más de un mes de baja y que ya no pierden salario… de eso hablaremos otro día.


Un desastre llamado incapacidad temporal o la maceración de los problemas

febrero 21, 2012

Voy a ser sincero: lo que me parece más desagradable del “día a día” de un médico de familia es la incapacidad temporal (IT). Permanece casi invariable desde el “anterior régimen” , su funcionamiento es absurdo por completo. Genera toneladas de papeles, a todas luces innecesarios.

  • No se puede sostener que, un paciente cáncer de pulmón, tenga que presentarse más de 50 veces en el centro de salud, en un año, para poder obtener la prestación correspondiente.
  • No es de sentido común, que un paciente con diarrea, para ausentarse 48 horas del trabajo, tenga que ir dos veces al centro de salud. Además no puedo estar mas de acuerdo con lo que dice Julio Bonis: hacer ir al paciente al médico siempre para la IT, favorece a los defraudadores.
  • Es a todas luces fuera de la ley, que un paciente ingresado en un hospital, reciba una certificación de estar enfermo y no poder ir a trabajar de un médico de atención primaria, que puede no haberle visto nunca.
  • Un papel por cada trabajo. Es la más clara demostración de que emitimos “vales” para las empresas… como en las recetas.
  • El listado es tal, que lo voy a detener aquí por no hacer esto infinito.

Tuve la ocasión de participar en una propuesta de modificación de la IT que presentamos a la entonces ministra Trinidad Jimenez, posteriormente Pajín también recibió propuestas para cambiar la normativa. He participado en reuniones con inspectores, técnicos del INSS, médicos de mutuas… sobre estos temas. Todo el mundo sabe que así, no se puede seguir, que hay que hacer de la IT un proceso ágil, moderno, bajo control, vamos, del siglo XXI. Esto, lo deberían saber los ministros de sanidad delos últimos 25 años. Pero somos un país, que solo reforma leyes a toda velocidad cuando nos obligan, véase la Constitución, en el resto de los casos somo partidarios de poner los problemas a macerar… al lento proceso de descomposición.

En Madrid, además, tuvimos la suerte de que la viceconsejera Sánchez dijese que todos los papeles de IT los hace el médico de primaria, que para eso está. Se ha repetido en muchos sitios que la norma es contraria a ley, pero… a macerar. Decía Sánchez que los especialistas harían informes de la situación de la IT y que nosotros, los papeles. Estoy por ver que se solicite un informe de IT y llegue en un tiempo prudente. Mi record está en más de 4 meses para conseguir el informe.

Y para rematar… la mayor parte de los pacientes son estupendos, pero entre medias están los cuentistas. Con grandes limitaciones en la capacidad diagnóstica, sin información del especialista, ni información de las obligaciones laborales del paciente, está uno abocado al enfrentamiento “uno a uno”. Lo más desagradable.

Un desastre completo.

Y en este contexto, nos dicen que nos quieren quitar “la gestión de la IT”. La gestión no la tenemos… tenemos los papeles.

Si de verdad lo que se quiere es gestionar la IT, me parece imprescindible:

  • Redefinir la IT como un documento clínico donde un médico y un paciente aseguran que no se está en condiciones de trabajar.  Es una responsabilidad compartida y no como ahora, exclusivamente del médico.
  • Como documento clínico, debe ser uno por revisión y no uno a la semana. Esto facilitaría que quien lleva el proceso, lleve la IT.
  • En caso de dudas, tanto las que son razonables, como las sospechas de “mucho morro” , poder recurrir a un órgano colegiado que asuma la responsabilidad de la baja o del alta… Así sería más fácil con controladores aéreos, pilotos de avión, conductores profesionales, pacientes cuyo trabajo les obliga a ir armados, bomberos… y montones de casos en los que uno se enfrenta a verdaderos dilemas morales. Si uno tiene a un controlador aéreo delante, que dice que está muy estresado, que teme que tenga un despiste y ocurra una desgracia, tiene pocas salidas, incluso aunque piense que no necesita la baja.
En estas, nos dicen que nos quieren quitar “la gestión de la IT”. Por mí, esta IT, se la pueden quedar. La gestione quien la gestione, será un asco y un desastre.
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José Luis Quintana, médico de familia.

Los verdaderos enfermos no han podido “dejar” la baja

febrero 11, 2012

Más allá de las nocivas y manipulables estadísticas de “brocha gorda”, lo que es seguro es, que los que siguen tratamiento con radioterapia, no “han dejado la baja”. Los enfermos graves son los que, de verdad, van a padecer en sus carnes, la modificación de la normativa.

Los cuentistas y tramposos (y también los que se han repuesto de su enfermedad) han vuelto a su puesto. Qué tiempo y qué país.

José Luis Quintana, médico de familia.


Cuando se quiere, se puede

enero 8, 2012

La información, aquí. Ya no valen más excusas.

José Luis Quintana, médico de familia.

 


Deberíamos aclararnos

diciembre 23, 2011

Germán es enfermero y tiene una enfermedad inflamatoria intestinal. Le llevan los especialistas de digestivo de un gran hospital de Madrid, en el que trabaja. Le he visto muy pocas veces, casi siempre por papeles:  recetas y la incapacidad temporal (IT) de las que, como buen médico de familia, soy un especialista 😉

En los años que le conozco ha estado de baja cuando se ha hecho una colonoscopia: son tan listos en el gran hospital, que le hacen la colonoscopia, pero no le pueden justificar que ese día no trabaje. Mucha ciencia, mal servicio. Esto ha pasado 2 veces.

También estuvo de baja porque, en la epidemia de estupidez colectiva, que coincidió con la de gripe A, alguien del hospital le diagnosticó de la famosa gripe y le mandaron a su casa encerrado bajo 7 llaves.

Esto, hasta hace unos días, había sido todo.

El día 5 de diciembre -lunes- vino a mi consulta. En la última visita con los digestivos, le habían puesto un tratamiento nuevo y le sentaba regular. Tenía una fiebre intermitente que el día de antes había sido más alta de lo habitual. Tenía guardia y no había ido porque se encontraba mal, el día que vino a consulta, también había tenido fiebre, para la que tomó antitérmicos.

Toda la historia me pareció congruente, le creí. Le tramité la correspondiente IT de domingo y lunes.

A los pocos días, recibí una notificación por la que se anulaba la IT porque, obviamente, yo no le había visto el domingo (ni el paciente había acudido a ningún servicio de urgencias). A pesar de que conté esto por teléfono al correspondiente departamento y, posteriormente, remití un informe en el que lo detallaba, la IT finalmente se ha anulado.

Conozco medio bien la legislación sobre IT y se me ocurren varias cosas:

  • Urge su reforma, es inaplazable. Su aplicación, tal y  como está, lleva a situaciones ridículas.
  • En efecto, no se puede extender un parte de IT si no se ha valorado al paciente. Debería avisarse a los pacientes de que es así, que si no pueden trabajar un festivo, aunque no precisen asistencia, deben acudir a un servicio de urgencias para acreditar su enfermedad (una que, además, le impida el trabajo).
  • Soy más partidario que nadie del control de la IT. La normativa actual favorece el desbarajuste por farragosa y desconectada de la realidad. El médico de familia se encuentra completamente solo ante los problemas con las bajas, en la Comunidad de Madrid un poco más, porque una norma, a todas luces ilegal, nos obliga a firmarlas todas, nos competan o no. No hay más que recordar el conflicto de los controladores. Hay que perseguir y sancionar a los defraudadores (el otro día atendí, accidentalmente, a una paciente que se las había arreglado para llevar casi tres años seguidos de baja, siendo joven y sin grandes problemas de salud) y respetar a los enfermos. No parece razonable agarrarse a la literalidad de la ley para cuestionar a un paciente que no abusa y “armarse de paciencia” con el tramposo.
  • Sé muy bien el problema del absentismo laboral en las empresas públicas, particularmente en la nuestra, pero eso no justifica que se nos aplique un rasero distinto que a los demás ciudadanos. Por tanto, si los trabajadores del Servicio Madrileño de Salud debemos acudir a la urgencia para poder justificar una ausencia laboral en festivo, también lo deberían hacer el resto de los ciudadanos, saturen o no los servicios de urgencias.

Qué país, qué paisaje y qué paisanaje… al parecer lo dijo Unamuno.

Que las navidades nos sean llevaderas.

José Luis Quintana Gómez, médico de familia.


Justificante médico en blanco

mayo 31, 2011

Esto de los blogs es estupendo,  por mucho que a veces dé trabajo o te busque innecesarios sinsabores. El lugar donde está alojado este blog, WordPress, da a los administradores del blog datos sobre los visitantes… cuántos son, cómo llegan…

Para el que sea lector atento, se puede ver que, sistemáticamente, en el primer lugar de las visitas aparece la entrada que hice el 9 de mayo de 2010 “En mi centro se hace así (1): justificantes de asistencia“. Me extrañó el interés por ese post… y miré las estadísticas:

  • Tiene más de 300 (la semana pasada 517) visitas semanales… a mucha distancia del resto de las entradas del año pasado.
  • ¿Por dónde llegan los visitantes? Pues poniendo en un buscador lo siguiente:
  1. justificante medico madrid
  2. justificante asistencia
  3. justificante medico
  4. justificante medico en blanco (el más revelador, que da nombre a la entrada de hoy)
  5. justificante medico acompañante
  6. como hacer un justificante para el trabajo (también muy sugerente)

Lo que va entre paréntesis es mío pero el resto, incluído los errores ortográficos, son la literalidad de lo buscado. Que conste, que yo también cometo errores ortográficos, pero a cada uno lo suyo.

En fin, que es probable que sea un malpensado… pero a mí, me parece evidente, que se trata de personas buscando justificar su no asistencia al trabajo y, en muchos casos, con malas artes.

Espero conseguir dos cosas:

  • Hacer ver a todos con lo que lidiamos los médicos de familia a diario. Supongo, que la libre elección les habrá resuelto a los defraudadores muchos problemas: este no me lo da… pues otro, este se ha dado cuenta… pues otro…
  • Que esta sea la entrada más visitada del blog durante muchos años… permanezcamos atentos a las estadísticas 😉

José Luis Quintana, médico de familia.