No oyen o no escuchan

mayo 24, 2010

Que la disfunción eréctil puede ser un problema de salud es innegable, pero que se ha manipulado todo lo relacionado con ella desde la aparición del sildenafilo, es evidente. Es magnífico el artículo de PLos Medicine donde se describe como el laboratorio fabricante consigue redefinir el problema en un caso claro  de invención de enfermedades (¡que mal se traduce disease mongering!). Metieron en el mismo saco a los que tenían un problema serio con los que “habían tenido una mala tarde”-mediante el Massachusetts Male Aging Study- para concluir que el 52% de los varones americanos entre 40 y 70 años eran candidatos a tomar Viagra®. Hace bien poco, Infac, en una excelente revisión nos cuenta esto y además como una estrategia similar se quiere utilizar con las mujeres: una reunión de “expertos” (vade retro…) concluyó que el 42% de las mujeres entre 18 y 59 años padecen disfunción sexual. Se pueden preparar que viene flibanserin. En fin, como no va a estar mal la cosa con estos datos :-(.

Al hilo de esto, veo hoy en Diario Médico una referencia a una artículo publicado en Archives of Otolaryngology, Head & Neck Surgery:

La FDA ya lo apuntó hace años pero… lo primero que se me ha venido a la cabeza es que un varón pundonoroso,  empecinado en que aquello se levante es cierto que ni conoce ni, desde luego, escucha.

Así somos los hombres, los expertos y los laboratorios fabricantes de fármacos.

José Luis Quintana, médico de familia.


Hay que ser serios

abril 17, 2010

Prefiero no imaginarme las preguntas de la anamnesis del próximo protocolo de hipertensión arterial. Lilly® comercializa Taladafilo. ¡Qué difícil es la convivencia de sociedades científicas y los intereses de la industria de los medicamentos!

José Luis Quintana Gómez, médico de familia


El lado oscuro de la cirugía menor: la cirugía minúscula

febrero 2, 2010

Tuve la suerte de participar en la recuperación de la cirugía menor como actividad cotidiana de los centros de salud. Era un capacidad perdida que siempre tuvieron los médicos de cabecera. Hoy nadie discute que los médicos de familia realicen técnicas quirúrgicas sencillas en los centros de salud que, de hecho, forma parte de nuestra cartera de servicios.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte tengo una cierta desazón. Como todo en nuestra sanidad y, desde luego en primaria, el umbral de “lo patológico” se ha reducido tanto que nos vemos abordando minidefectos cutáneos: fibromas de un milímietro de los que un paciente puede tener decenas, minilipomas, miniverrugas… Es la llamada cirugía minúscula (si acaba por entrar en cartera de servicios reclamo los derechos de autor )

La pregunta es: ¿un sistema público de salud debe financiar procedimientos puramente cosméticos? Sinceramente, la respuesta creo que es NO.

Hemos colocado el umbral de enfermedad en un lugar que pone en peligro los sistemas nacionales de salud. La definición de salud de la OMS va a acabar matándonos de salud.

José Luis Quintana, médico de familia.


La historia nos juzgará

diciembre 9, 2009

En los estudios de medicina se incluye la historia de la misma. En la carrera resulta “irritante”: “como si Avicena me fuese a ayudar a manejar una colecistitis”. Con el tiempo uno le coge el gusto, porque la historia está llena de estupendos relatos, además nos ayuda a entender por qué se hacían determinadas cosas e intenta explicar cómo hemos llegado hasta aquí. Así, por ejemplo, la fascinante historia de Ambroise Paré nos ayuda a entender por qué se aplicaba un hierro candente a las amputaciones o se favorecía la supuración de las heridas por arma de fuego. En las más de las ocasiones miramos condescendientes a aquellos que sostuvieron teorías que ahora nos parecen verdaderas aberraciones.

Por ejemplo, en 1835, la Academia de Medicina de Lyon dijo sobre el ferrocarril:
El paso excesivamente rápido de un clima a otro producirá un efecto mortal sobre las vías respiratorias. El movimiento de trepidación suscitará enfermedades nerviosas, mientras que la rápida sucesión de imágenes provocará inflamaciones de retina. El polvo y el humo ocasionarán bronquitis. Además, el temor a los peligros mantendrá a los viajeros del ferrocarril en una ansiedad perpetua que será el origen de enfermedades cerebrales. Para una mujer embarazada , el viaje puede comportarle un aborto prematuro… Por no hablar de la opinión que sostuvo The Lancet en esa época y que podemos ver aquí.

El otro día, a primera hora, acude a mi consulta Antonia, de 64 años, un clásico de mi consulta, “de urgencias”: Temprano, casi de noche, ha recibido una llamada de su Córdoba natal para decirle que su hermano pequeño, previamente sano, ha amanecido muerto, que a los médicos les parece un infarto de miocardio, pero que quieren hacerle una autopsia. Antonia llora y chilla con su familiar al otro lado del teléfono. Cuando cuelga se encuentra fatal y… se baja a la farmacia a tomar la tensión: 170/100 y… llega de urgencias a mi consulta preocupada por si le va a pasar algo.

Me acordé de Avicena, de Paré, de la Academia de Medicina de Lyon, y pensé… ¿qué dirán los futuros libros de historia de la medicina de nosotros? Espero al menos que nos miren con condescendencia.

José Luis Quintana, médico de familia