Testes en bolsas

mayo 16, 2010

Cuando uno aprende el oficio, le enseñan una serie de rutinas. Por ejemplo: al paciente se le explora tumbado, con la cabeza a la izquierda del explorador.

En alguna ocasión la rutina se acompaña de una frase que repetimos como una letanía: pupilas isocóricas y normorreactivas; abdomen blando y depresible, no se palpan masas ni megalias…

Estas rutinas y letanías se incrustan tanto en nuestro hacer, que a veces las utilizamos sin criterio. Exploramos a un paciente con diarrea y en la historia figura eso de pupilas isocóricas y normorreactivas.

Uno de estos mantras que aprendí con los pediatras es la de testes en bolsas. Viene a querer decir “le he tocado las pelotas al muchacho y están donde deben”. Aunque mis tiempos de atender niños quedaron atrás, esta maniobra tiene justificación en muchos momentos, pero en otros puede pasarle lo que a las pupilas. Esto en el centro donde trabajo da lugar a jugosos comentarios: la estrategia testes en bolsas es tocarle las pelotas a alguien sin necesidad, como rutina.

En estos tiempos de crisis es muy sencillo seguir la estrategia testes en bolsas con los funcionarios (entre los que estamos). Obsérvese al consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid.

Parece evidente que a todos nos toca arrimar el hombro pero… lo que vamos a tener que hacer es pagar la disparatada administración del dinero público que se ha hecho desde todos los lugares; desde el ahora llamado gobierno central y desde el autonómico. Los funcionarios de sanidad no hemos decidido cuántos hospitales hay que construir, ni la creación del call-center mediante empresas privadas,  ni localizar parte de la consejería en un edificio de Azca (corazón financiero de Madrid), ni ocupar un edificio de Gran Vía para a Agencia Laín Entralgo, ni invertir en desastres informáticos, ni financiar fármacos cada vez más caros sin ningún criterio…

Así que, consejero: están en su sitio, deje de tocarlas :-(.

José Luis Quintana, médico de familia.


NO A LOS INCENTIVOS POR INCAPACIDAD TEMPORAL (IT)

enero 16, 2010
A mis queridos Grecos agraviados.

Casi una mes después de cobrar (lo confieso, he cobrado) me he enterado porque yo sí y otros no. Intento explicarlo brevemente: se compararon los datos de IT en unas cuantas patologías (la mayor parte de traumatología,  un par de salud mental y la hernia inguinal) del último semestre de 2007 versus segundo semestre de 2008. La comparación por no complicar las cosas se hacía mediante indicadores de duración de la IT. Si no se reducía la duración, no corresponde incentivo. Se elegía a la mayor reducción de cada centro y se le asignaba  el incentivo máximo (1754 euros) y los demás cobraban por tramos que estaban en función del porcentaje sobre la citada mayor reducción.

Vaya por delante que no estoy en contra de la incentivación individualizada del buen trabajo. Me parece razonable retribuir mejor  el trabajo mejor hecho pero…
  1. Incentivar la redución pura y dura de la IT es de un dudosa ética.
  2. Nos enteramos de que habría incentivos de IT a finales de noviembre de 2008, luego las diferencias encontradas no se deben a la incentivación.
  3. Nos hemos enterado del detalle del procedimiento y cuantías cuando ya se ha cobrado.
  4. Los incentivos a la mejora penalizan siempre al que ya lo hacía bien cuando se decide medir el cambio.
  5. Con el mismo comportamiento, en centros distintos, se obtendrán distintos resultados.
  6. Las bajas de larga duración en una consulta  normal son pocas del total de bajas y en 6 meses aún menos. Las diferencias obtenidas de sucesos poco frecuentes en muestras de pacientes pequeñas (población laboral de una consulta de 1500-1750 durante 6 meses) pueden ser perfectamente debido al azar.
  7. Muchas de esas bajas prolongadas tienen que ver con las listas de espera de especializada y con la dificultad en el acceso a muchas exploraciones complementarias.
Por tanto, el incentivo es de dudosa ética, injusto y falto de criterio. Probablemente si se dedicase dinero a mejorar el acceso a determinadas pruebas se hubiese conseguido más. Que un R-1 pueda pedir una resonancia, y yo no, da idea de dónde hemos llegado. Se ha ofendido a estupendos compañeros de trabajo que se han sentido minusvalorados por este absurdo sistema de incentivación.
Por tanto, ASÍ NO, NO A LOS INCENTIVOS POR LA IT.
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Si no saben, hagan el favor de preguntar.
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José Luis Quintana, médico de familia.

¿Por qué lo llaman doblaje cuando quieren decir peonada?

noviembre 15, 2009

Por_que_ lo_llaman_espLas angustias producidas por el apocalipsis gripal no han hecho más que enseñarnos las debilidades. Una de las que ya se sabían, pero que se han remarcado, es la falta de médicos. En este modelo de atención primaria faltan médicos (y en el próximo también). ¿Cómo se pretende solucionar? Fácil, los que hay hacen su trabajo y el de los que faltan. En el caso de ser del mismo turno se le llama “reparto” y en el caso de ser a turno cambiado, “doblaje“. Esto se paga a 120 euros el día (a descontar impuestos que lo deja en torno a los 90).
Esto quiere decir, que puedes ver entre 25-30 (centros que tratan con cierta misericordia al “doblante”) o 40-50 pacientes (sin piedad ninguna) en el turno contrario. Sale a 3-4 euros el paciente y, además, descuenta impuestos y te pagas la comida o te la llevas: un chollo irresistible. Por eso hay tortas para doblar.

Entre los secretos mejor guardados de nuestro tiempo está la fórmula de la Coca-Cola y lo que se cobra en una peonada en un hospital (debe ser bastante variable) pero… tras mucho investigar y recurriendo a todas mis influencias, creo que una consulta de “preanestesia” se cobra a unos 15 euros el paciente que por 30 (centros misericordiosos) son 450 euros.

La verdad es que por mucho que lo reflexiono no encuentro la diferencia entre el doblaje y la peonada. Es un esfuerzo añadido para desatascar el exceso de trabajo, el equivalente a las horas extras. Pero ya lo decía Orwell en Rebelión en la Granja: Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros. Luego, pasa lo que pasa en el MIR.

José Luis Quintana, médico de familia