Del Monopoly a la transparencia y a los estados fallidos

mayo 26, 2012

Cuando oigo los informativos, siempre acaba viniéndome a la cabeza el juego del Monopoly©. Es un juego en el que dando vueltas, sin trabajar, se consigue un dinero que tienes que invertir en construir edificios. Una vez construidos, ya le sacas unos dineritos (sin trabajar) a los que “caen” en tus construcciones. Para mí, que lo que nos pasa, es que el juego infantil dejó secuelas en muchos de nosotros. Sinceramente, es para que la DSM-5 lo incluya y nos lo hagamos ver 😉 .

Por ejemplo, la Comunidad de Madrid, con la que está cayendo, avanza en la construcción de su duodécimo hospital (creo, prometo que he perdido la cuenta) en la tres últimas legislaturas. Hay diversos modelos de gestión, este parece ser de una gran empresa multinacional que aplicará las enseñanzas del Monopoly… 😉 Siempre digo lo mismo, pero lo repetiré otra vez: hablo de Madrid, porque es donde trabajo, pero estoy seguro de que es en todo el país

Nada me parece mejor de todo lo que se ha hecho que una Ley de Transparencia. Yo la llevaría hasta sus últimos extremos. Los ciudadanos, que financiamos todo el “tinglado” con nuestro dinero, deberíamos saber cual es el presupuesto de los hospitales hasta sus últimos detalles. Por descontado que deberíamos saber lo mismo de atención primaria y los centros de salud. Juan Simó lleva años intentando escrutar, con mucho esfuerzo, los presupuestos para realizar afirmaciones basadas en hechos y no en ideología. Juan y todos deberíamos disponer de esos datos. Nadie, en su sano juicio, va a decir que construir hospitales sea intrínsecamente malo, pero, de esta forma, sabríamos si los nuevos hospitales justifican con números su existencia. Para leer un estupendo artículo de Juan sobre todo esto… aquí.

Todo esto viene a cuento de la permanente música de la “autonomía de la primaria“. La SEDISA (Sociedad Española de Directivos de la Salud) apunta esa dirección en sus reuniones. Yo, del todo partidario del discurso, creo que la primaria debe trazar su propio camino en coordinación con el resto de participantes en todo Sistema Nacional de Salud. Pero, para eso, necesitamos saber qué recursos y que capacidades se nos dan comparados con los de los demás.

Porque si no, puede pasar como con muchos estados africanos, se les da la “autonomía del hambre”, se deja campar a sus anchas a los poderosos y decimos finamente que son estados “estados fallidos”.

Sin que se nos dote de lo que se debe, es fácil que seamos una primaria fallida, en manos de los poderosos. Esto, no es una cosa que deberíamos pedir “con carita de pena”, produce mucha hartura esta actitud. Esto, debería ser una  exigencia de nuestros representantes.

José Luis Quintana, médico de familia.

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Y tú más

febrero 27, 2012

Tras un sesudo análisis de sus bien diseñados estudios, la Asociación de Vigilantes de las Buenas Practicas de los Demás (AVBPD) ha concluido que la mayor parte de los pacientes derivados a un especialista vuelven sobretratados ¿Alguien imagina titulares de este porte en los medios tras reuniones científicas? Pues a la inversa, es el pan nuestro de cada día… cada vez que se reúne un grupo de especialistas, concluyen que su patología es grave, infradiagnosticada y desde luego infratratada…. o aún más, que se trata justo a quien no se debe. Con frecuencia, basándose en datos tipo Señorita Pepis… que, cuando se recogen con espíritu enciclopédico, se le suele llamar Libro Blanco de tal patología. Esto, también es perfectamente posible que cuente con la colaboración de médicos de familia “expertos”, algo así como “especialoides”.

Da igual el EPOC, el asma, la migraña, la artrosis, el ojo seco… da lo mismo. La conclusión es que los especialistas son el “patrón oro” de la terapéutica y menos mal que están vigilantes porque estos de primaria ya se sabe… que enseguida flojean. Podría uno pensar que es un problema de algunos periodistas y titulares de noticias, si no  fuese por que se repiten por sistema.

Resulta, que somos uno de los países del mundo que más fármacos consume, pero cada vez que un grupo de expertos o de especialistas se reúne concluye que los pacientes están poco tratados. Mira que hace falta puntería para darle los fármacos (y muchos) al que no los necesita, pero lo conseguimos.

En el fondo, lo que me irrita mucho es el poso que queda. Parece que la primaria es la hermana pequeña y discapacitada del sistema, que precisa de la inestimable colaboración de los especialistas que le señalen la buena dirección. Cuántos complejos tenemos aún que combatir…

Deberíamos crear la AVBPD y un espacio en internet que se llamase Y TU MÁS, donde coleccionar todas estas cositas porque así, de una en una, pierden su sentido completo.

José Luis Quintana, médico de familia.


Sin palabras

diciembre 3, 2011

JoseLuis Quintana, médico de familia.


En un pupitre, como los blancos…

septiembre 26, 2011

Esta semana han venido al centro las R-1, todo mujeres. El día 14, se decidió el fin de la que llamamos moratoria docente. Lo hemos hecho confiando en los planes de la consejería: promesas muchas, realidades veremos… La verdad, es que nunca tuvimos ganas de lío y menos de que lo pagaran los residentes, pero era evidente que algo había que hacer. En el fondo hemos confiado en sus promesas… esperemos no arrepentirnos.

Estábamos reunidos en la biblioteca del centro, explicándo que los libros que tenemos son antiguos, casi de adorno, y que hoy se estudia en internet. De repente nos dicen ¿teneis acceso a UpToDate? Pues, NO. ¡Ah! pues en el hospital TODOS. Se te queda una carita… 😦

No digo más porque no hace falta.

José Luis Quintana, médico de familia


Viejos problemas y viejos cuentos

mayo 11, 2011

Ayer leí en la prensa esta noticia:

Coincidió con que nos visitaron lo nuevos R1, a los que explicamos nuestra actitud en la moratoria docente.

Se me vino a la cabeza el viejo artículo de British Medical Journal, The Gatekeeper and the Wizard: a fairy tale. Para los que como yo, teneis un inglés manifiestamente mejorable, la tenéis traducida en un montón de sitios. Por ejemplo aquí (tomado de atención primaria: 12 meses doce causas).

Es una lectura obligatoria, conocida por casi todos los que peinamos canas, que deben conocer las nuevas generaciones, porque conserva todo su valor.

Suelo decirles a los R1, que la primera cosa  que fastidia cuando eliges medicina de familia, es explicarle a tu abuela la especialidad que has cogido.

Más facil de entender es que, una barca en la que sólo se rema en un costado, no avanza, gira sobre sí misma.

José Luis Quintana, médico de familia.


La letra pequeña de la satisfacción

marzo 17, 2011

Ayer, el consejero, dio a conocer la encuesta de satisfacción de los usuarios de la sanidad madrileña.

Observe el atento lector la tipografía -fuente de mayor tamaño, negrita- dedicada a los resultados de hospitales y la que se dedica a atención primaria, de menor tamaño y sin negrita. Pelín escuálida. No se quién lo diseña, pero estoy seguro que Freud tendría alguna interpretación para esto. Los resultados se pueden ver aquí.

La satisfacción, como todos los años, es enorme con todo lo que hacemos pero… en atención primaria ha descendido 2 puntos desde el año pasado.

No lo entiendo, porque se ha puesto en marcha el nuevo modelo de atención primaria, que todos sabemos que es mucho mejor que el anterior. Los pacientes, que son unos desagradecidos 😉 .

José Luis Quintana, médico de familia


Necesitamos…

abril 25, 2010

Estaba tentado de escribir una entrada que reflejara las enseñanzas de la elección de plazas de MIR de este año (que se parece tanto a la de otros años) pero… ya(1) estaba(2) hecho(3) y bien hecho en los tres casos. Me vino a la cabeza una idea que me repito de vez en cuando: los médicos de familia somos un colectivo muy llorón que, en vez de sentirnos seguros de nosotros mismos y de nuestro relevante papel social, nos pasamos la vida lamentándonos y esperando a que algún gerifalte, viéndonos tan compungidos, nos dé lo que creemos merecer. Esto no sucede porque hay muchos intereses en contra, mucho torpe en los despachos y además, en este país, con escarbar un poco aparece Atapuerca.

En este punto, recuerdo dos lecturas que enseñaron dos amigos:
La primera la de Vicente en su Supositorio que refleja el Manifiesto de los Médicos Generales ingleses:
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“El núcleo de la medicina de familia es la relación con los pacientes. Nosotros ofrecemos cuidados a lo largo de la vida. Los pacientes desean la atención personalizada de un médico que les conoce y ellos conocen. Es la mejor y más rentable manera de prestar servicios de salud. El coste la atención de un GP todo un año es menor que el coste de un día de hospitalización. Más del 95% de los contactos en el Sistema Nacional de Salud se producen en atención primaria. Cada día se producen más de un millón de consultas con los GP. Una atención primaria fuerte es lo que los pacientes necesitan y quieren, es el camino a seguir”.

” Más tiempo del GP con sus pacientes: El envejecimiento de la población significa que más pacientes necesitarán cuidados prolongados y más complejos. Eso provocará la necesidad de más tiempo de sus GP para comentar su cuidado y las distintas opciones de tratamiento. Llamamos la atención para que la consulta media entre un paciente y su GP sea incrementada.”

” Mejor acceso a las “terapias habladas”: Los pacientes con depresión y ansiedad deberían ser mejor ayudados a través de un mejor acceso a las terapias psicológicas. Llamamos la atención para mejorar el acceso a las “terapias habladas”, incluyendo la terapia cognitiva conductual para adultos y niños”.

La segunda la de Sergio y su Gerente Demediado donde habla de las joyas de la Corona Británica desde las reflexiones de New England (traducido al español “a pachas” entre Google y servidor):
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Entonces, ¿qué pueden aprender los Estados Unidos del NHS? La joya de la corona del NHS es la fuerza de su atención primaria y su médico de familia. Estos médicos, altamente entrenados, contribuyen a la salud de Gran Bretaña, centrándose en la salud de la persona en su totalidad, en lugar de en un solo órgano, la prevención haciendo hincapié en la salud de detección, lo que debería reducir la esperanza de diferencia de vida entre ricos y pobres, en la actualidad cerca de 13 años en Gran Bretaña ; en calidad de guardianes, que controlan los costos al referirse sólo los pacientes que realmente requieren especialista en la opinión de uno, ya que el 86% de las necesidades médicas pueden ser manejados en la comunidad, y proporcionar la continuidad y la coordinación de la atención acompañando a los pacientes en el cuidado de la salud. Como resultado, los pacientes del NHS tienen gran confianza en sus propios médicos, que permite a los médicos generales para absorber el riesgo de diagnóstico y así reducir las hospitalizaciones, el exceso de las investigaciones, y la prescripción inadecuada, así como a mejorar la atención de anticipación y mejorar la satisfacción del paciente y los resultados de salud.
En los Estados Unidos, en cambio, la atención primaria es un área de relativa debilidad que hay que abordar para que las actuales propuestas de reforma para el cuidado de la salud sean viables…

En fin, que parece mentira que en unos sitios caminen tan anchos y aquí vayamos entre duelos y quebrantos, cuando realmente tampoco están tan lejos -en todos los sitios cuecen habas-.

Necesitamos la unidad de acción de las sociedades científicas: hablar con una sola voz. Esto exige que cada sociedad de primaria entienda el peso que tiene (para esto es bueno ser gordo 😉 ) y a la vez que se renuncie a vedettismos absurdos. Entre bomberos no nos pisamos la manguera.

Necesitamos entrar en la universidad. Me producen cierta dentera las cátedras o departamentos esponsorizados, porque luego nos va a costar un imperio explicar algunas cosas pero… necesitamos que los estudiantes sepan que existimos y lo que significamos

Necesitamos saber que somos importantes y que mientras seamos conscientes de nuestro papel en la sociedad y estemos de parte de los pacientes (a veces, en la sobrecarga asistencial, pensamos que son nuestros depredadores y nos equivocamos radicalmente), somos imprescindibles para el sistema.
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Necesitamos no pedir, exigir, en el tono más firme posible aquellas cosas que necesitamos para dignificar el trabajo: la desaparición de la burocracia, un presupuesto razonable…
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Necesitamos hacer caer al próximo gestor torpe que nos quiera ningunear o decidir sobre nuestras cosas sin contar con nosotros y que conste en acta.
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Necesitamos, en fin, tomarnos a nosotros mismos en serio. No podemos esperar más. No es cosa de que el presidente de tu sociedad haga, es cosa que todos hagamos.
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Necesitamos algunas cosas más pero, en este momento, me parecen menores.

José Luis Quintana, médico de familia.

P.D.: No he metido a los pediatras de atención primaria en todo este asunto por respeto pero… les pasa algo, en mi opinión, muy parecido