Hemos empezado

junio 15, 2012

Estaba leyendo periódicos y recibiendo “la ración diaria de espanto” (acojona, que algo queda 😉 ) y se me ha ido la cabeza al poema de Machado que dice “Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.

Hemos empezado el proceso de implantación de AP-Madrid. Han venido los informáticos a “revisar los ordenadores”. Revisar quiere decir “planchar”. Nos han dejado la versión 6 del explorer (Microsoft ha pedido, por favor, que se deje de usar y nosotros haciendo “luz de gas” a Bill Gates) y se han cepillado los otros navegadores. Cuando he preguntado cuando se permitirían versiones más recientes del explorer, se me ha contestado que, se estaban probando y que si todo funcionaba, se permitirían. Lo mismito que hace dos años. Pruebas concienzudas ¡vive Dios! También se han pulido los Dropbox del centro… No pasa nada, volverems a los lápices USB para llevar y traer a casa el trabajo. Los lápices USB no han sido más que fuente de virus… el autorun, por ejemplo, aun sin eliminar del todo. Y lo peor… el centro tiene una web interna que funciona, a la vez, como reglamento de régimen interno y como manual para todos los procesos del centro: desde el circuito de recetas, hasta el registro de mamografías… Ya no la podremos tocar.

Luego hablaremos del nuevo modelo, de la autonomía de gestión y de la madurez de la primaria. Tonterías. No sé por qué no se nos tiene en cuenta. Por qué no se deja opinar (e incluso decidir) lo que nos viene bien. No somos niños. Seguramente somos la empresa española con el nivel formativo más alto entre sus trabajadores, pero no se confía en nuestro criterio.  Corren tiempos mediocres.

José Luis Quintana, médico de familia.

P.D.: Somos muy cabezotas, digo yo que algo conseguiremos 😉 .


El sistema métrico cafetal

abril 20, 2012

Seguramente estaré equivocado y será falta de conocimiento, pero cada vez me parece más evidente, que las decisiones que se aplican en España, se toman fuera de nuestras fronteras y es el gobierno de la nación el encargado de gestionarlas. Se nos indica la cantidad que debemos y nos dejan elegir de donde la sacamos, así de simple me parece. En el último Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud se tomaron las decisiones que inician la senda del ahorro de los 7000 millones de euros comprometidos. Se sube la aportación de “los activos” y se comienza con la aportación de “los pesionistas”. En la misma reunión y a tenor de las declaraciones posteriores, se consolidó una nueva unidad de medida: el café. Los pensionistas van a pagar, como mucho, el equivalente a cuatro cafés.
Queda así consagrado el café como la unidad de medida del empobrecimiento: un café se define como el empobrecimiento a que se somete un ciudadano que no puede tomarse un café de cafetería buena, de las del centro de la capital
A partir de aquí es sencillo construir la escala del empobrecimiento: kilocafé (1000 cafés) Decacafé (10 cafés) milicafé (la milésima parte de un café, vamos un lametón a la taza) etc.

Con sinceridad, que el ciudadano aporte en la farmacia alguna cantidad de dinero, tiene efectos beneficiosos (la acumulación de medicamentos en casa, llevarse toda la medicación de crónicos de los próximos dos meses el día de la recogida, conciencia de gasto…) y grandes riesgos (hay que estar muy pendientes al problema de la equidad que debería ser la brújula del sistema).

De todas formas y volviendo a la escala de la pobreza veamos algunas cosas:

– Un envase de liraglutida, equivale  unos 69 cafés (6 Decacafés, 9 cafés y 8 centicafés 😉 ) para unos beneficios clínicos muy discretos, en el mejor de los casos.

– Un envase de agomelatina equivale a más de 30 cafés, la información disponible afirma que no mejora lo anterior y es mucho más caro.

– Ranelato de estroncio, casi 25 cafés. Utilidad muy limitada y posibilidad de efectos adversos graves.  Los daneses lo tienen claro.

– Ese medicamento que… empieza por la letra g y que, si dices que tiene una eficacia similar a placebo y que en otros países lo venden en supermercados, te denuncian y contratan un experto que lo alabe en la prensa científica… más de dos cafés 😉

– Desde otro punto de vista:

  • la lencería sanitaria (las medias tipo panty y similares) tiene un precio variable que puede llegar a cerca de 10 cafés
  • las lágrimas artificiales, no se como se pudo vivir antes de su generalización, casi 3 cafés.

Y por fín, la tecnología, un quirófano robotizado debe costar varios millones de cafés.

La lista es infinita, malgastamos millones y millones de cafés.

Para financiar un medicamento, primero hay que estar seguro de que lo es, segundo de que tenemos una razonable certeza de su efectividad y tercero que vale lo que cuesta. Para financiar tecnología hace falta que los expertos consensúen su utilidad y en qué cantidad es necesaria… nos hace falta lo que ya se ha bautizado como Hispa  NICE. Ya se, que si no se financian fármacos o se compra tecnología, dejaremos sin café a las multinacionales, un gran disgusto.

En fin, que si los que deciden tiene claro que debemos empobrecer apliquese la escala métrica cafetal… pero a ver si dejamos sin café siempre a los mismos.

Por cierto, Juan Valdez debe estar en un sin vivir.

José Luis Quintana, médico de familia.


Empoderados, emparedados y empapelados

marzo 1, 2011

Casi 300 directores de centro tiene Madrid

 

Tras 4 años de anunciar el nuevo modelo de primaria en la Comunidad de Madrid, ya lo tenemos aquí. Me imagino que sus principales impulsores lamentarán no estar ya en la Consejería para poder comprobar el resultado de sus decisiones.

Es de agradecer que, en la reforma, se haya optado por la figura de un único responsable del centro. Se llevaba solicitando mucho tiempo el fortalecimiento de la figura del coordinador, al que, por ejemplo, en la difunta área 9 ya se le llamaba director, intentando reforzar su papel. Desde ese punto de vista, creo que se acierta.

Lo que ocurre es que, para este acierto, no hacía falta derribar todo el edificio. En vez de reformar paulatinamente las cosas -es cierto que a veces la reformas paulatinas en la administración se vuelve eternas- se optó por la demolición. Todo el trabajo que hacían las antiguas gerencias (básicamente traducir a un lenguaje “comestible” las instrucciones de los altos cargos) ahora ha desaparecido. El director se ve así convertido en una especie de rompeolas de los centros de salud. Todos los directivos convertidos a la fe del nuevo modelo, generan documentos y piden información a “troche y moche“. Y todo va a parar, sin protección ninguna, al director del centro. Consecuencia de esto:

  • Uno, que es director de mi centro, abre el correo electrónico y le dan ganas de llorar. Puede recibir 15 ó 20 correos de distintas instancias con información o solicitudes. Docencia, planificación, informática… todo al buzón del director. El primer día casi la palmo. A los 2o días uno empieza a pasar, porque está desbordado… mala cosa.
  • Se puede recibir un correo con un archivo adjunto que, en formato zip, “pesa” 12 megas de documentos “para leer”. A llorar. Se seca uno las lágrimas, comprende que no tiene más que una vida y se lee los títulos de los 14 archivos, a ver si alguno es el bueno… nada… a pasar…. mala cosa.
  • Le pueden pedir a uno, en 72 horas, que mande el cierre del contrato programa. Se le dan otros pocos megas para leer y otros para escribir. Ni Lope de Vega haría tal cosa.
  • Le dicen al director que le miden por e-SOAP , que todos sabemos que no sirve, porque ¿de qué te vale que te digan que lo haces bien o mal, si ni lo puedes comprobar, ni puede uno mejorar? Te dicen que vas mal y te llevas un sofocón, cuando comprendes que no puedes hacer mucho, te relajas y… mala cosa.

En fin, que en la nueva estructura el director de centro es una figura relevante… bienvenida sea la idea. Lo que ocurre es que, desaparecidas las gerencias, para hacer frente a la responsabilidad y la carga de trabajo -se han fusionado centros, muchos tiene más de 50 trabajadores y alguno más de 100- hacen falta recursos y herramientas. El permanente estado de anemia presupuestaria en que vive la atención primaria (la de toda España y en Madrid un poco más) hace que los proyectos siempre fracasen por lo mismo . Se quieren casi gratis. Se han ofrecido unas compensaciones mínimas y la buena voluntad se acaba.

Si lo que se pretendía era hacer atractivo el cargo… nos hemos pegado un tiro en el pie. A esto hay que añadir que se le llama gestión a cualquier cosa: si no gestiono ni personal, ni recursos económicos, gestiono sólo problemas…

O se le echa mano a los problemas o, en mi opinión, vamos al desinterés, la desgana y la molicie. Esta es una empresa de grandes inercias y, una vez iniciada la tendencia, es muy difícil corregir el rumbo.

José Luis Quintana, médico de familia.


Fuego amigo

febrero 18, 2011

La semana pasada se han presentado los datos del llamado Contrato Programa 2010. Se ha tenido la buena idea de empezar a medir resultados intermedios. La cartera de servicios medía, sobre todo, proceso y no resultado. Hasta aquí, bien.

Recuerdo una música de cuando casi la tensión se trataba con reserpina, que decía: la mitad de los hipertensos está sin diagnosticar, de ellos la mitad sin tratar, y de los tratados, la mitad mal controlados. Está música se puso en todos los congresos médicos y se bailó con entusiasmo. De hecho, la partitura original aún se toca en toda reunión de expertos: de esto que yo sé tanto, ni se diagnostica, ni se trata y, cuando se hace, se hace poco y mal.

Resulta que 25 años después… hemos retrocedido… de los diagnosticados de hipertensión, sólo el 35% están controlados…  y bajando. No sé, será verdad, pero… suena muy raro. El dato nos lo da el e-SOAP, que como no te permite encontrar ni a los bien, ni a los mal controlados… no permite comprobar que lo que diga sea verdad… pues no tenemos más remedio que darle razón.

Despues de los calcioantagonistas, de los IECA, de los ARA II… con la pasta que gastamos y estamos como hace más de 20 años… Va a tener razón al final el Dr. Burgueño… no valemos para esto.

En serio, no nos dejen indefensos ante el oráculo de Sollube. Si los datos chirrían, necesitamos estar seguros de que son verdad. El sistema de información es el corazón de la empresa.

¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!

José Luis Quintana, médico de familia


Penalidades de un paciente en busca de sus derechos

diciembre 30, 2010

Tengo un “pobre” paciente que, de viaje por Canarias -concretamente en Tenerife-, se puso enfermo. Le diagnostican una neumonía y le ponen Actira 400 (moxifloxacino). Actira 400 con 7 comprimidos vale más de 30 euros.

En vez de hacerle su receta, en las urgencias del hospital de Tenerife le dan un P10 (ver debajo del este párrafo) para que lo pueda comprar en la farmacia. El paciente, al ver el precio, decide venirse a Madrid sin comprarlo, pero llega en los festivos de Navidad. Se va al punto de atención del SUMMA 112, donde, en el informe (debajo del P10 de Tenerife), escriben que no disponen de recetas y que el paciente refiere que el antibiótico cuesta mucho dinero. Posteriormente, se dirige al servicio de urgencias del hospital, y allí le explican (el informe de debajo del que le hicieron en el  SUMMA 112) que, ni tienen el antibiótico, ni recetas. Le recomiendan que se vaya a una farmacia, que lo compre y que luego venga a que yo, su médico de familia, le haga la receta… Yo le expliqué al paciente que el procedimiento legalmente establecido para su situación era que le tramitáramos un “reintegro de gastos”, pero que un via crucis de 4 estaciones para una receta, ya me parecía suficiente y… le hice la receta. Además intenté hacer de médico y preguntarle por la evolución clínica de su enfermedad que, a pesar de la organización del Sistema Nacional de Salud, parecía satisfactoria.

¿Se puede ser más kafkiano e ineficiente? Surrealismo hispano en estado puro. Tengo que reconocer que los servicios de urgencias de Madrid han cumplido escrupulosamente  con la normativa impulsada por el exconsejero Güemes y la exviceconsejera Sánchez. El único que ha tenido que saltarse la aplicación estricta de las normas soy yo, que he hecho la receta.

José Luis Quintana, médico de familia.


Cómo hay que decirlo para que a uno le hagan caso…

diciembre 19, 2010

Leo en el blog de mi amigo Vicente -y a Rafa haciéndose eco- de la nueva regulación de la receta para este siglo XXI. A pesar de los lamentos generados en toda la primaria desde hace décadas y desde todos los rincones, la receta se mantiene a razón de caja/receta, o sea, prevalece su papel de factura sobre el de prescripción. Esta es la lógica arrastrada desde los tiempos de Franco… se dice pronto.,

Deprimente. Se puede ser más inútil y más corto de miras, pero es difícil. Que resolver el problema no es sencillo, nadie lo niega, pero que se conoce desde hace mucho tiempo y que ministros de todo pelaje y color político han reuhido dar solución, tambien. Que los interese son muchos es seguro. Pero que los de la población (que padece la receta/bono-descuento) y los de miles de médicos (que malgastan tiempo a diario haciendo de escribientes) también deben ser atendidos, es de cajón.

Un día, la paciencia del colectivo, que parece infinita, se acabará y se nos acusará de intransigentes y reventadores.

La receta electrónica no es la solución, es otro parche. Seguirá habiendo vacíos legales y conflictos. Es necesaria y urgente una receta homologable con las de los países de nuestro entorno. La inteligencia y las ganas de resolver problemas no se sustituyen por la informática.

No sabemos cómo decirlo más claro y mejor.

José Luis Quintana, médico de familia.


Incapacidad mental

agosto 18, 2010
Me escribe un compañero:
El día 13 de agosto  llegó una nota desde la Dirección General de Inspección (Paseo de Recoletos 14), respecto a una  baja dada en fin de semana.  En concreto la baja se dio con el episodio de MAREO/VAHIDO.
La nota dice literalmente: “Con el fin de salvaguardar tu acto médico, ruego remitas copia del informe a la vista del cual emitiste una IT en una fecha en la que no reconociste al paciente, recordándote que en caso de no existir dicho informe, procedería a la anulación de la baja”.

Desconozco el detalle de la situación, pero no altera la reflexión: todo el que tiene neuronas sabe cuál es la situación de la incapacidad temporal en Madrid:

– Contraviene la normativa general y el sentido común.
– Consagra el principio de “la enfermedad la atiende uno y los papeles los hace el otro”.

Y ahora pasa lo que tiene que pasar.
¿No será posible reformar la Incapacidad Temporal para que los médicos asuman cada uno su papel y los pacientes tengan claro lo qué hacer? ¿No es mejor pararse a pensar en las consecuencias de las cosas, antes de tener un ataque de Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid?
No parece mucho pedir, ¿no?
José Luis Quintana, médico de familia.