Para quitarse el sombrero

junio 4, 2011

A través del excelente Butlletí Groc he llegado al artículo Mercaderes en el Templo: hegemonía del paradigma bio-comercial en psiquiatría de la revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría. Es magnífico. Dos compañeros, un psiquiatra y una enfermera especialista en salud mental, del Hospital Universitario de Canarias, describen la influencia de la industria en el quehacer diario. Hablan de psiquiatría, pero podría ser de cardiología, neurología, cirugía, pediatría, medicina de familia o cualquier otra especialidad. Las conclusiones serían completamente paralelas.

No me resisto a copiar/pegar parte de sus conclusiones:

[…] En línea con plataformas como No Gracias (www.nogracias.eu), los autores hemos decidido cortar nuestros vínculos con la industria farmacéutica. Hemos hecho estudios para ellos y cobrado por ellos (ahora la última tendencia es que, además de pagarte por recoger unos datos, te ponen de autor corporativo, con lo que acabarán decidiendo también nuestro currículum y quién ocupa o no una plaza en la sanidad pública), hemos viajado a congresos y jornadas diversas, hemos ido a múltiples comidas y cenas “de trabajo”… Todo ello en el convencimiento de que tal conducta no afectaba a nuestra prescripción, que éramos capaces, pese a ello, de mantener la independencia. Pero descubrimos que no era así. Descubrimos que nos costaba prescribir un genérico, que nos era difícil no recetar la última molécula presentada… Y no pretendemos hacer apología de nuestra posición. No conocemos psiquiatras corruptos que indiquen tal fármaco a cambio de tal recompensa. Y creemos que puede haber compañeros que sean capaces de mantener su independencia a pesar de ese contacto con la industria, pero nosotros no pudimos mantenerla, y ahora queremos recuperarla. Cortamos lazos con la industria porque también, y es parte de la trampa, sus incentivos te acostumbran a un nivel de vida por encima del que el sueldo de nuestra profesión, en este país, debería permitirnos: viajes al extranjero todos los años, hoteles de cuatro y cinco estrellas, comidas y cenas en buenos restaurantes, libros gratis… Y cuesta renunciar a ello pero, en nuestro caso, lo hacemos. Hemos estado en la trinchera y, lógicamente, no hemos podido evitar mancharnos de barro, así que nos salimos.

Pero creemos que la solución no está sólo en manos de los profesionales. La solución pasa por las administraciones públicas, que deberían responsabilizarse de la investigación y la formación, hasta ahora abandonadas en manos de la industria, así como fijarse en qué fármacos el sistema público debe financiar y cuáles no, por  no aportar nada nuevo. La solución pasa por las asociaciones profesionales, que deberían fijar precios para sus actos científicos que no obligaran a un patrocinio. 

La solución pasa por las direcciones de los centros públicos en que trabajamos, que deberían limitar y controlar (¿prohibir?) el acceso de visitadores médicos. Y, por supuesto, la solución pasa por cada psiquiatra y cada profesional, que debería, deberíamos, reflexionar sobre nuestras teorías y nuestras prácticas, parándonos a pensar qué tipo de Psiquiatría queremos.
 

Ni una palabra más.

José Luis Quintana, médico de familia.

 

Antiburocracia: querer es poder

mayo 26, 2011

Resulta que el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha ha remitido a los centros sanitarios un documento, fechado el 25 de abril, con el título “Documento de la Dirección General de Atención Sanitaria y Calidad por el que se dictan instrucciones en relación con el desarrollo del programa de desburocratización de la consulta” (aquí, en PDF) al que se suma una versión dirigida directamente a los pacientes: “Información a pacientes en relación a la documentación que deben recibir cuando son atendidos en centros sanitarios del SESCAM” (aquí, en PDF).

En él se abordan varios de los temas burocráticos que ahogan a las consultas de Atención Primaria, como los justificantes, los informes varios, las recetas de otros, las peticiones de interconsulta y las solicitudes de transporte sanitario.

Resulta todo un ejemplo de claridad y precisión en el lenguaje. Como ejemplo, en el apartado “Emisión de primeras recetas” pone lo siguiente:

“La responsabilidad de la emisión y correcta cumplimentación de la receta médica oficial para facilitar a todos los pacientes la dispensación de los fármacos prescritos, recae en el facultativo que realiza la indicación del tratamiento. Por ello, en el mismo acto asistencial deberán facilitarse a aquellos las recetas necesarias para iniciar el tratamiento prescrito.

Esta instrucción es aplicable, sin excepción, a todos los facultativos del SESCAM, con independencia del nivel o área asistencial al que pertenezcan: Atención Primaria o Atención Especializada (consultas externas hospitalarias, consultas de los CDTES, urgencias).”

Entre otras cosas, a los pacientes se les informa en el segundo documento de lo siguiente:

“… Por tanto, cada vez que un profesional sanitario considere indicada una medicación y así se lo refiera, usted debe solicitar a ese profesional (Atención Primaria o Especializada), de acuerdo con la legislación vigente, que le facilite las recetas pertinentes.”

Son documentos breves que, con alguna laguna criticable*, reflejan muchas de las demandas y anhelos del Grupo Antiburocracia de Madrid.

Verdes de envida estamos en Madrid.

*.- En el apartado de recetas (gracias por el soplo, Rafael Jiménez Alés) no se deja claro que el médico de AP podrá negarse a hacer recetas de continuación de tratamientos con los que no esté de acuerdo. Algunos lo sabemos, pero igual otros no lo tienen tan claro y se hubiera agradecido esta precisión en el texto.

Manolo Merino Moína, pediatra de cabecera. CS El Greco


Imitando a las fruterías: paracetamol = perejil

abril 19, 2011

Cualquiera que haya ido a una frutería, sabe que después de la compra (particularmente si es voluminosa) el cliente dice: ah, pongame un poco de perejil… El pobre perejil, se regala.

Hoy, me ha pasado tres veces… termino la consulta con un paciente de esos de tres o cuatro motivos en una sóla visita. Antes de levantarse de la silla, me dice “ah, deme usted una caja de paracetamol“… si supieran “la leche” que se me pone, no se si lo harían. Que conste, que las hago… que yo soy “un buen médico” 😉 .

Se ha pervertido tanto la lógica de la prestación, que no es gratis visitarnos y lo que prescribimos… lo que es gratis es el paracetamol, pero para eso hay que ir al médico. Por eso los pacientes cogen fármacos y luego van a por recetas… Las medicinas son gratis  o casi, pero tiene uno que pasar por “el de cabecera”…

El caso del paracetamol es el más común, pero ejemplos, hay unos cuantos más.

O alguien se sienta y le da a esto una pensada, o vamos apañados.

José Luis Quintana, médico de familia.


La solución está en la mano

abril 1, 2011

Los laboratorios buscando fármacos, pero la solución está en la propia mano.

Aquí tenéis la referencia. Lo que extraña, es que solo mejoren el 7-10% ;-). Esto, merece un ensayo clínico bien hecho.

Espectacular.

José Luis Quintana, médico de familia.


Misterios de la Santísima Sanidad. Primer misterio: el visado de inspección

enero 14, 2011

Avidart®, medicamento monocomponente que contiene dutasterida, precisa visado de inspección, pues es de diagnóstico hospitalario.

Duodart®, que es la asociación de tamsulosina con dutasterida, no precisa visado de inspección. Lo puede recetar “hasta un médico de familia”.

¿Alguien lo entiende?

José Luis Quintana, médico de familia

 

 


Atención primaria: 12 meses doce causas

enero 12, 2011

Clara Benedicto es una residente de nuestro centro, El Greco. Clara tuvo la idea de lanzar un lema televisivo (12 meses, doce causas) pero por la atención primaria. Primero consiguió que alguien tan brillante como Enrique Gavilán se uniera al proyecto de crear un blog para la difusión de las doce causas. No sé cómo, pero entre los dos han conseguido que gente de la talla de Vicente Baos, Carlos Fernández Oropesa y Luis Lozano Mera inauguren el blog  con un lema para enero: Una persona, una receta. Los autores vuelve a pedir una receta razonable y no la que tenemos y, aún peor, tendremos 😦 .

José Antonio González Posada presta su imagen  a la causa.

Una suerte tenerlos a todos y a Clara desearle que mantenga las ganas de dignificar este oficio y la capacidad de asociarse con gente de ese nivel.

José Luis Quintana, médico de familia.


Cómo hay que decirlo para que a uno le hagan caso…

diciembre 19, 2010

Leo en el blog de mi amigo Vicente -y a Rafa haciéndose eco- de la nueva regulación de la receta para este siglo XXI. A pesar de los lamentos generados en toda la primaria desde hace décadas y desde todos los rincones, la receta se mantiene a razón de caja/receta, o sea, prevalece su papel de factura sobre el de prescripción. Esta es la lógica arrastrada desde los tiempos de Franco… se dice pronto.,

Deprimente. Se puede ser más inútil y más corto de miras, pero es difícil. Que resolver el problema no es sencillo, nadie lo niega, pero que se conoce desde hace mucho tiempo y que ministros de todo pelaje y color político han reuhido dar solución, tambien. Que los interese son muchos es seguro. Pero que los de la población (que padece la receta/bono-descuento) y los de miles de médicos (que malgastan tiempo a diario haciendo de escribientes) también deben ser atendidos, es de cajón.

Un día, la paciencia del colectivo, que parece infinita, se acabará y se nos acusará de intransigentes y reventadores.

La receta electrónica no es la solución, es otro parche. Seguirá habiendo vacíos legales y conflictos. Es necesaria y urgente una receta homologable con las de los países de nuestro entorno. La inteligencia y las ganas de resolver problemas no se sustituyen por la informática.

No sabemos cómo decirlo más claro y mejor.

José Luis Quintana, médico de familia.


Porque me duele especialmente…

noviembre 29, 2010

Leo en los estupendos blogs de Hemos leído y de Rafa Bravo (este último comenta el post del primero) dos entradas sobre el desgastado tema de la prescripción inducida. Se ha publicado el enésimo artículo sobre este tema, esta vez en una comarca de Guipuzcoa.  Se acompaña de un editorial en la misma revista, Calidad Asistencial. Cuando yo terminé la residencia ya se hablaba en los mismos términos que ahora de este tema. Es un tema que, si no fuera por lo que me duele, preferiría obviarlo. En el fondo, arregla la vida a muchos:

– A los malos prescriptores de primaria: mi prescripción va mal porque me la estropean los especialistas.

– A los lamentables gestores del sistema: si tu no quieres recetarlo no lo hagas, pero si lo haces ya es cosa tuya.

– A los especialistas: yo receto lo que creo oportuno y me da igual las penas de la primaria…

– A la industria: si no puedo con los de primaria (que casi siempre puedo) me voy a por los especialistas.

… y seguramente más que no me vienen a la cabeza ahora.

Digamoslo de una vez: LA LLAMADA PRESCRIPCIÓN INDUCIDA NO SE ARREGLA PORQUE NO INTERESA A CASI NADIE.

El editorial me parece muy correcto pero creo modestamente que peca de lo de siempre. Los firmantes, del Centro de Investigación en Salud Pública de Valencia, que probablemente no pasen consulta, analizan el problema y llegan a conclusiones que se alejan de las de los asistenciales. El título: La prescripción inducida, un falso problema que esconde las carencias de la gestión de la prescripción. Donde los asistenciales guipuzcoanos parecen ver un problema, los compañeros de salud pública ven un “falso problema”.

  • Se dice que la prescripción inducida es una actividad consustancial a la práctica de los médicos de familia que les permite gestionar de forma integral los medicamentos que recibe un paciente. Lo siento, es la mitad de la verdad. Aquí, en España los médicos de familia tenemos que transcribir en receta hasta medicamentos que la propia empresa dice que no podemos prescribir (de diagnóstico hospitalario). Los fármacos de una trasplantado hepático también (como mucho le harán la primera receta de un fármaco que nos es completamente ajeno). ¿Alguien se imagina a un juez firmando “a ciegas” las sentencias del juzgado de al lado?. Los médicos de familia hemos perdido la titularidad de nuestra firma y eso es muy serio. Recomiendo a los autores del editorial que hablen con los que nos hemos negado a hacer alguna receta de otro médico y comprueben el itinerario y los sinsabores.
  • También se dice que la prescripción inducida es el efecto boomerang de la derivación. Me parece que se insinúa que se deriva mucho. Bueno, es una forma de verlo… no los derives si no quieres una guarrería de fármaco. Un país donde para conseguir unas medias de compresión media, unos pañales de incontinencia de adulto, un ecocardiograma, una tonometría ocular o una audiometría por poner ejemplos necesita una derivación… En estas condiciones no sé si se puede extraer conclusiones firmes sobre derivación. Es cierto que esto también encubre a los sobrederivadores pero….

En fin, que este es un tema que me duele especialmente y por el que muchos han peleado mucho sin que de momento se atisben soluciones (la receta electrónica ayudará pero seguirá sin resolver muchas cosas). La receta -el cupón de descuento, que prescribir es otra cosa- en este país es un desastre para el sistema y una desgracia para la primaria. Cuando se nos pueda pedir cuentas hasta del último fármaco que salga de nuestra mano, será otra cosa. Creo en nuestra función como integradores de la prescripción de los distintos especialistas, que no tiene nada que ver a parecer “al tío Paco con la rebaja”. Si a un paciente el cardiólogo le pone atorvastatina y yo creo que con simvastatina va bien, pueden pasar dos cosas: el enfermo acepta y yo asumo la prescripción, o el paciente (o el especialista que los hay que escriben hasta “no cambiar a genérico”) no lo aceptan y yo quiero que quede claro que no es mi responsablidad. Por lo tanto, no firmo, que lo haga quien corresponda. Fuera de estos dos supuestos está un camino que me lo sé muy bien: el conflicto y el “mal rollo”.

No hay más.

José Luis Quintana, médico de familia.


Retrato de una relación enferma

noviembre 18, 2010

Publica el interesantísimo blog Pharmacritixs (por una medicina ética y transparente) una carta de un ex empleado de Glaxo en el que relata las maniobras de los laboratorios para la compra de “voluntades médicas”.

Copio a continuación la carta tomada del blog:

“He dedicado toda mi vida profesional a trabajar para GlaxoSmithKline y he terminado “asqueado” de los medios que utilizan para vender sus cartera de productos y de la hipocresía de sus discursos. Esta empresa tiene una doble moral, me imagino que como otras. Los tiempos han cambiado mucho, y ahora se han vestido de túnicas blancas para esconder de cara a la sociedad los mismos métodos que siempre han utilizado, la mentira, la manipulación y el soborno. 

Hace años, todo era “muy descarado”, ahora estos mismos hechos se disfrazan con facturas falsas, todo amañado como de si reuniones científicas se tratara, “tenemos que tener las espaldas cubiertas”, eran frases frecuentes del Jefe de Zona.

Recuerdo los años dónde se le daba dinero contante y sonante a los médicos porque recetaran, en el 2010, no ha cambiado tanto la cosa, se cumple el dicho de que “hecha la ley, hecha la trampa”.

Con el fin de realizar estudios científicos, GSK ha regalado a muchos médicos sin escrúpulos, ordenadores portátiles de última generación, algo realmente atractivo para profesionales que además dicen estar “quemados por la administración”, algunos de ellos ahora ostentan cargos administrativos importantes y en su dia, fueron médicos comprados.

Todavía recuerdo aquella sesión plenaria dónde Rodrigo Becker, presidente de GSK, se dirigía a mas de 1000 empleados y hablaba de “tolerancia cero” frente a actos no contemplados en el código ético. Pero luego, hay que enfrentarse a la presión incesante de cubrir los presupuestos de ventas de cada producto. Lo importante es conseguir vender, entre otras cosas, porque si no lo haces, tu puesto de trabajo está seriamente comprometido, y claro, todos tenemos una familia, una hipoteca y necesitamos esos jugosos incentivos para llegar a final de mes. En definitiva, busca la manera de que todo parezca legal, y si no se te ocurre nada, para eso están tus jefes que te darán las pistas de cómo hacer las cosas sin que te pillen y que todo parezca legal.

Cada año recibía mas de 20.000 euros para gastar, eso sin contar aquellas acciones que venían directamente del departamento de marketing, que podían alcanzar los 10000 euros, en definitiva, casi 30000 euros para “invertir” en los médicos de mi zona y conseguir que Seretide, Bonviva, Avidart etc, alcanzasen la cifra de ventas asignada para cada “vendedor”, porque así es cómo nos llaman en la empresa, eso de “delegado científico”, es una etiqueta de cara a la galería, “somos vendedores”, igual que el que vende planchas por los comercios, pero con la diferencia de que quién paga la factura es el estado, osea, todos nosotros.

Cuando habían transcurrido algunos meses y no se gastaba lo suficiente, te daban un tirón de orejas, el dinero había que gastarlo como sea, siempre ha estado muy mal visto, ser el que menos gastaba de tu zona. A veces había que salir a la calle desesperadamente a buscar médicos que dejaran comprar su voluntad.

¿ Como hacerlo y justificarlo legalmente ? Hay muchas formas. La Ley dice que sólo se puede gastar en “formación para los médicos”, no hay ningún problema, se gasta en formación.

Podemos regalar libros médicos. Si le compro al médico sobornado, los libros de arquitectura que necesita su hijo para la universidad y en la librería me hacen una factura de un “Harrison”, todo se convierte en legal ¿ verdad ?

Si un restaurante amigo me hace una factura de 400 euros como importe de una comida de trabajo con médicos, y GSK me la abona y con este dinero le compro al médico una bicicleta de montaña, todo se convierte en legal ¿no?

Si compro un talonario de “bancohotel” para asistir a un Congreso Médico y el galeno se va con quién el quiera a un balneario a relajarse, todo legal ¿no?

Si le pago a un médico unos honorarios por una conferencia que supuestamente ha dado a sus compañeros del centro de salud, todo legal ¿no?, incluso de cara a hacienda, con su retención de irpf y todo.

Podía relatar muchas mas cosas, pero ustedes creo que ya me entienden, hecha la ley, hecha la trampa.

Quiero romper una lanza en favor de la clase médica decente, pues afortunadamente, la mayoría son auténticos profesionales y no entran en este juego, pero comprendo que a veces es dificil resistirse a que te pongan a diario una bandeja de carmelos y no cojer uno.

No digamos nada de la información que a diario se le proporciona a la clase médica. En nuestra reuniones se analizaban minuciosamente los estudios clínicos, había muchos que nos negabamos a entregar porque dejaban en entredicho la eficacia y seguridad de los fármacos. Aún recuerdo el caso “Avandia”, teníamos la sensación de vender “humo”, y el tiempo ha puesto el producto en su sitio, es sabido por los medios de comunicación, que Glaxo ocultó información vital sobre la seguridad del producto.

GlaxoSmithKline fué uno de los impulsores de la puesta en práctica del código ético. No tuvo mas remedio después del escándalo que surgió en Italia en 2004, dónde se le acusó de sobornar a mas de 4000 médicos. Saltaron las alarmas, pues lo que se hacía en Italia, se hacía igualmente en España, había que cortar por lo sano, pero lo que ocurre es con con las manos vacías es muy dificil “vender”, gastemos el dinero de manera que todo parezca ético.

Al margen de esto, GSK, empresa que quiere ser modelo de austeridad y estar limpia de cualquier sospecha, salta cada día a la palestra por hechos muy graves. Reciéntemente en los medios de comunicación se informaba de los lazos financieros que unían a algunos expertos de la OMS con esta multinacional que facturó millones de libras con la vacuna de la gripe A.

En las semanas pasadas pagó mas de 700 millones de dólares de multa por fabricar medicamentos adulterados. Son también varios los casos dónde se le ha relacionado con experimentos y muertes en niños por poner en marcha estudios clinicos con vacunas infantiles. Tan sólo basta con hacer una simple búsqueda en google y nos enteraríamos de la misa la mitad.

El visitador médico es una “victima” de esta maquinaria tan poderosa. Son padres y madres de familia que tienen que comer, la gran mayoría de ellos licenciados en farmacia, química, biología etc, que la única salida laboral a su carrera universitaria que han tenido ha sido esta, que por otro lado suele estar muy bien pagada. Pocos pensarían cuando se preparaban los difíciles exámenes de su licenciatura, que terminarían siendo meros papagayos, repitiendo dia a dia un guión diseñado milímetro a milímetro para conseguir que el médico prescriba sus productos, pero una vez que se entra, es dificil salir, pues te quedas descolgado de tu verdadera profesión y no encuentras otro camino, a pesar de que tu psiquis termine machacado por tanta presión, por tanta amenaza.

Espero que os resulte interesante esta reflexión para vuestro blog…”

Todos sabemos cual es la relación de la industria  con los médicos: una relación enferma por estar completamente repleta de intereses económicos. La mayor parte de los nuevos fármacos que se autorizan, financian y venden en las farmacias no sirven para casi nada nuevo pero… entran a toda velocidad en el mercado porque se fichan “expertos” (líderes de opinión creo que los llaman) a golpe de charlas bien remuneradas -muchas veces con las diapositivas que el propio laboratorio les prepara- y se ganan voluntades de “no expertos” llenándoles el estómago en buenos restaurantes o la casa con los más variopintos artilugios.

La industria financia la formación de los profesionales, sufraga congresos, sostiene a las sociedades científicas (unas más y otras menos 😉 ), medios de comunicación, asociaciones de pacientes… infiltra pues a todos los “actores” del hecho de prescribir. Dejaremos para otra ocasión su comportamiento en las oficinas de farmacia.

Es probable que estemos obligados a convivir con la industria (BMJ en una metáfora brillante lo describe como “bailar con puercoespines“) pero urge redefinir el contexto en el que nos relacionamos porque el actual tiene un olor muy desagradable. Lo triste es que muchos médicos entran al juego pero se creen inmunes a la contaminación de su prescripción.

José Luis Quintana, médico de familia.


Totum revolutum? Non, gratias.

noviembre 9, 2010

Leo una interesante entrada en el blog de Eduardo Calvo, “Un tutor en el desván” en que pide la creación de Servicios de Medicina de Familia y se queja de esta cosa  docente multiprofesional que estamos inventando en Madrid.

Me he acordado de que el otro día nos presentaron a la nueva técnico de salud como parte de “Unidad Docente Multiprofesional de Asistencia Familiar y Comunitaria“. Debe ser (y digo de be ser porque no lo sabemos) que han decidido meter en el mismo saco toda la formación. No es que no queramos nada con nadie, es que las nuevas direcciones asistenciales de Madrid pueden tener 25 residentes por promoción (100 residentes en total) y creemos imprescindible que conserve su propia estructura que, si algo debería es fortalecerse y no disolverse en la docencia de los demás.

En fin, que la especialidad de medicina familiar y comunitaria (nada de asistencia familiar y comunitaria) no está para experimentos, como dice mi amigo Eduardo. Añado yo que si quieren experimentar con alguien tienen a todos los directivos, llevan experimentando con ellos tiempo suficiente para que hayan acreditado su resistencia 😉

José Luis Quintana, médico de familia.

Disculpen los que saben latín (en sentido literal y no figurado) si el título no es latín del bueno… se hace lo que se puede.