La Ley de Mutuas de la Seguridad Social

enero 15, 2014

Reproduzco, por su indudable interés, el comunicado de FAISS (Federación de Asociaciones de Inspección de Servicios Sanitarios). En estos tiempos de conflicto generalizado, al de la Ley de Mutuas de la Seguridad Social no se le está dando la importancia que debería. Es probable que, en un futuro no lejano,  lo lamentemos.

FAISS

La Federación de Asociaciones de Inspección de Servicios Sanitarios (FAISS) considera que el anteproyecto de Ley de Mutuas de la Seguridad Social aprobado por el Gobierno supone un “torpedo en la línea de flotación” del Sistema Nacional de Salud (SNS) al poner las bases de una transformación de la asistencia sanitaria actual hacia una asistencia mutualizada privatizada dirigida por los empresarios que romperá los principios de universalidad y equidad del SNS.

El pasado 20 de diciembre de 2013, el Consejo de Ministros aprobaba el “Anteproyecto de Ley de Mutuas de la Seguridad Social”; y abandonaba así la tramitación del proyecto de Real Decreto (RD) de reforma de la Incapacidad Temporal (IT), tras casi un año de negociaciones. El Gobierno regalada por Navidad, a la patronal, su ansiada nueva Ley de Mutuas, aparcando lo relativo a la modificación de la gestión de la IT debido a las reticencias provocadas entre las asociaciones profesionales de facultativos y la propia inspección de servicios sanitarios.

Nuestras impresiones no pueden ser peores, aún más que las del denostado proyecto de Real Decreto. El “Anteproyecto de Ley de Mutuas de la Seguridad Social” trata fundamentalmente de tres asuntos: La reforma del régimen jurídico de las Mutuas, la modificación de la gestión de la IT y la creación de un “sistema específico de protección por cese de actividad de los trabajadores autónomos”. No obstante nuestra principal preocupación se centrará sólo en los dos primeros aspectos, por lo que entrañan de grave perjuicio para los derechos de pacientes, trabajadores y profesionales del SNS, además de suponer un “torpedo en la línea de flotación” del Sistema Nacional de Salud (SNS) al poner las bases de una transformación de la asistencia sanitaria actual hacia una asistencia mutualizada privatizada dirigida por los empresarios que romperá los principios de universalidad y equidad del SNS.

Con esta ley se dulcifica la denominación de las Mutuas Patronales, Empresariales o MATEPSS, adoptando el bondadoso nombre de “Mutuas de la Seguridad Social”. Parece olvidarse que las cotizaciones sociales de la IT son un pago en especie a los trabajadores por ejercer su actividad laboral y, a fin de cuentas, ya es dinero de éstos. En el diseño de este régimen jurídico, todos los órganos directivos y gestores están formados por empresarios o personas designadas por ellos.

Y la llamada “Comisión de Control y Seguimiento” con participación sindical, pero con funciones informativas más parece una maniobra para contentar que controlar. Los únicos controles técnicos que el régimen jurídico prevé para las Mutuas son los de la Intervención General de la Seguridad Social, respecto auditorías de cuentas y cumplimiento, y la Inspección de Trabajo, en cuanto a sus competencias en normativa laboral. Ninguna autoridad pública del Estado central o de las CC AA, controla de forma sistematizada la actividad asistencial sanitaria (consultas, pruebas, tratamientos, intervenciones quirúrgicas) que las Mutuas hacen con cargo a los fondos públicos, como sí ocurre con cualquier Centro de Salud y los hospitales del SNS. Y eso que, más del 16 % de la asistencia sanitaria común que el SNS presta a los trabajadores es de origen profesional y debería haber sido atendida por las Mutuas (no perjudicando los presupuestos del SNS y saturando sus servicios) y los trabajadores haber percibido superiores prestaciones económicas por IT.

Con la nueva gestión de Propuestas de Alta, si en el cortísimo plazo de 5 días, la Inspección Médica no hubiera contestado a la Mutua (o ésta no hubiera recibido la respuesta), al 6.º día se aplicaría un “silencio administrativo positivo” que produciría el “alta presunta”, pero efectiva, del paciente. Creemos perverso e inadmisible este procedimiento, que consigue que las Mutuas obtengan la capacidad de dar altas, de facto, aunque no formalmente. Basándose en que las “comunicaciones” entre todos los agentes (Médicos del SNS, INSS, Mutuas) “se realizarán preferentemente por medios electrónicos…”, como preveía el abandonado proyecto de RD, se abre la puerta para que las Mutuas, con la excusa de controlar la adecuación de una prestación económica, tengan acceso a la “totalidad de la historia clínica” de “todos los trabajadores del Sistema de la Seguridad Social”, hayan estado de baja o no en alguna ocasión.

Además las Mutuas podrán suscribir convenios con los SRS (Servicios Regionales de Salud) de las CC AA para adelantar asistencias de trabajadores de baja. En el fondo, el sistema, presentado como una mejora, va a ser un forzamiento a los SRS para que suscriban dichos convenios y abonen parte de su presupuesto por las referidas asistencias, detrayendo fondos de la asistencia general del SNS para beneficiar a las Mutuas que ya obtienen una ventaja con la reducción derivada de los acortamientos de los procesos de IT por saltarse las listas de espera habituales para el resto de pacientes del sistema. Ello, va a suponer que, con cargo a los fondos públicos, se priorizará la asistencia de los trabajadores frente al resto, lo que rompe el principio de equidad del Sistema.

Como consecuencia se ha emitido un Comunicado que ha sido reproducido en Acta Sanitaria y en Diario Médico. Desde aqui hacemos un llamamiento a a las organizaciones de profesionales sanitarios (sociedades, colegios y sindicatos), a las asociaciones de pacientes, a los sindicatos generales, a los partidos políticos y a otras organizaciones sociales afectadas a rechazar y oponerse a este proyecto de Ley contra los derechos de pacientes, trabajadores y profesionales del SNS.

José Luis Quintana, médico de familia.


No sin evidencia

diciembre 9, 2013

Evidencia

La evidencia científica es uno de los pilares sobre los que se asienta la medicina moderna. Esto no siempre ha sido así: durante años, se aplicaron tratamientos médicos sin comprobar previamente su eficacia y seguridad. Algunos fueron efectivos, aunque muchos tuvieron resultados desastrosos.

Sin embargo, en la época en la que más conocimientos científicos se acumulan de la historia de la humanidad, existen todavía pseudo-ciencias que pretenden, sin demostrar ninguna efectividad ni seguridad, pasar por disciplinas cercanas a la medicina y llegar a los pacientes.

Los firmantes de este manifiesto, profesionales sanitarios y de otras ramas de la ciencia, periodistas y otros, somos conscientes de que nuestra responsabilidad, tanto legal como ética, consiste en aportar el mejor tratamiento posible a los pacientes y velar por su salud. Por ello, la aparición en los medios de comunicación de noticias sobre la apertura de un proceso de regulación y aprobación de medicamentos homeopáticos nos preocupa como sanitarios, científicos y ciudadanos, y creemos que debemos actuar al respecto. Las declaraciones de la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) asegurando que “no todos los medicamentos homeopáticos tienen que demostrar su eficacia” y que “la seguridad no se tiene que demostrar con ensayos clínicos específicos” no hacen sino aumentar nuestra preocupación.

Por lo tanto, solicitamos:

  1. Que no se apruebe ningún tratamiento que no haya demostrado, mediante ensayos clínicos reproducibles, unas condiciones de eficacia y seguridad al menos superiores a placebo. La regulación de unos supuestos medicamentos homeopáticos sin indicación terapéutica es una grave contradicción en sí misma y debe ser rechazada. Si no está indicado para nada ¿para qué hay que darlo?.
  2. Que la AEMPS retire de la comercialización aquellos fármacos, de cualquier tipo, que pese a haber sido aprobados, no hayan demostrado una eficacia mayor que el placebo o que presenten unos efectos adversos desproporcionados.
  3. Que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y el resto de autoridades sanitarias persigan a aquellas empresas que atribuyen cualidades curativas o beneficiosas para la salud a sus productos sin haberlo demostrado científicamente.
  4. Que el Consejo General de Colegios de Médicos de España / Organización Médica Colegial, en cumplimiento del artículo 26 del Código de Deontología Médica, desapruebe a los facultativos que prescriban tratamientos sin evidencia científica demostrada.

http://nosinevidencia.wordpress.com/

José Luis Quintana, médico de familia.


¿Por qué se les llama titulares?

octubre 6, 2013

anomalía

El origen de la profesión de médico seguramente se remonta a los orígenes de la humanidad y va tomando forma a lo largo del tiempo hasta ser como la conocemos. En España, la primera alusión clara al médico de recoge en el siglo XIII en el Fuero Real promulgado por Alfonso X el Sabio. En su libro IV se dice que para poder trabajar en una zona, el físico debía tener el visto buenos de sus compañeros ya establecidos y recibir un título del alcalde correspondiente. Este es el origen del concepto “titular”.

Fuero Real

Desde el siglo XVIII hay constancia de médicos titulares que trabajan como funcionarios para el estado. En 1894, en Filpinas, entonces española, se definen sus funciones y se especifica claramente su condición de funcionarios públicos.

05-10-2013 16-34-18

05-10-2013 14-45-59

Este es un recorte del estupendo documento que podéis leer aquí.

Posteriormente vinieron el Instituto Nacional de Previsión, el Seguro Obligatorio de Enfermedad, el INSALUD y el actual Sistema Nacional de Salud y sus transferencias. Una muy larga historia.

Los sistemas sanitarios son el resultado de la historia de un territorio, de su discurrir político, de los deseos sociales y de múltiples acuerdos y consensos. Por eso, en la práctica, no hay dos iguales, aunque el británico National Health Service sea en el que más nos hemos mirado.

Cuando alguien quiere cambiar el interior del sistema sanitario debe saber esto. Nuestros responsables políticos tienen la obligación de cuidar y reformar el sistema para adaptarlo a los tiempos. Es razonable que quieran. Es cierto que, que los médicos sean funcionarios, es la excepción en Europa (el termino anomalía tiene una matiz peyorativo al significar malformación o alteración biológica). Ojala fuera nuestra única excepcionalidad respecto de Europa. Miremos si no la lógica de asunción de responsabilidades políticas y lo que se hace en los países de nuestro entorno… y no he visto practicarlo con la misma energía.  Hay que exponer, razonar, dar los datos (porque si no hay datos, lo de “privatizar ahorra” es simplemente un prejuicio), escuchar a quienes llevan mucho tiempo es esto, convencer, liderar y pactar. No vale venir de salvapatrias… no cuela.

Lo que ya no parece razonable, es ignorar que con las primeras tres líneas del catecismo privatizador y una sevillana (que va del socialismo a los sindicatos y vuelve) uno no convence a nadie de nada. El sistema precisa y seguirá precisando de ajustes, seguro, pero así, no.

José Luis Quintana médico de familia.


Todos a una en el conflicto sanitario en Madrid

noviembre 14, 2012

Las organizaciones de médicos de Madrid rechazan el denominado Plan de Garantías de Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público de la Comunidad de Madrid

  • Las medidas anunciadas carecen de una evaluación solvente, de carácter estratégico, y ponen en peligro la calidad de la atención a los ciudadanos y las expectativas profesionales del conjunto de las profesiones sanitarias
  • Se rechaza la privatización del 10% de los centros de salud, la privatización de seis hospitales en gestión mixta y la reconversión de otros tres hospitales

Madrid, 13 de noviembre de 2012.- Las organizaciones profesionales abajo firmantes, en representación de los médicos del Servicio Madrileño de Salud, manifestamos nuestro rechazo al denominado Plan de Garantías de sostenibilidad del Sistema Sanitario Público de la Comunidad de Madrid.

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Somos conscientes de la grave situación económica en la que nos encontramos, pero no podemos permitir que las medidas correctoras anunciadas, tomadas  de forma arbitraria, sin una evaluación económica y sin atender a ningún tipo de consideración estratégica, pongan en peligro la equidad del sistema sanitario, la calidad de la atención a todos los ciudadanos y las expectativas profesionales y laborales de miles de trabajadores que se verán abocados a la inestabilidad laboral y al desempleo.

Tenemos un modelo de atención sanitaria eficiente, barato, de calidad reconocida internacionalmente, valorado muy positivamente por los usuarios, con unos profesionales implicados y garante de la igualdad en el acceso a la salud, que ha de ser preservado y mejorado, pero nunca puesto en peligro.

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Defendemos la mejora de la gestión en atención primaria, hospitales y SUMMA 112 favoreciendo la descentralización en la toma de decisiones y la racionalización del gasto, con los profesionales como protagonistas, pero manteniendo siempre el carácter público, universal y gratuito de nuestro sistema sanitario.

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Por estos motivos rechazamos la propuesta de privatización del 10 por ciento de los centros de salud, anunciada por la Consejería de Sanidad cuando todavía no se han completado, y mucho menos evaluado, los cambios derivados de la creación del Área Única de Salud.

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Manifestamos también nuestra oposición a la iniciativa de entregar a la gestión privada la atención sanitaria en algunos hospitales o reconvertirlos en centros sanitarios de otro tipo, por entender que se realiza con improvisación, sin prueba alguna de que tales medidas supongan una mejora en la prestación sanitaria o una optimización de los recursos, e implica un cambio radical y profundo del Sistema Sanitario Público actual, abandonando un modelo de sanidad sostenible y satisfactoria para los ciudadanos. Cuatro años después de la puesta en marcha de los nuevos hospitales, y obviando el derroche de esfuerzo e ilusión de cada uno de sus trabajadores, se ponen a la venta con unos criterios puramente economicistas.

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Creemos además que en esta nueva estructura no se han tenido en cuenta sus repercusiones en aspectos ligados con la formación e investigación y consideramos, además, que las medidas adoptadas repercutirán negativamente a corto y medio plazo en el sistema de formación de estudiantes y residentes por las consecuencias que tendrán sobre las plazas MIR ofertadas en
la Comunidad de Madrid, así como las posibilidades laborales al final de este período formativo.
Mantenemos nuestra disposición al diálogo con las autoridades sanitarias, con la lealtad que siempre hemos demostrado, una vez retiradas estas medidas. Promoveremos aquellos cambios estratégicos que, basados en la coherencia, el conocimiento, la profesionalidad, la seriedad y el compromiso, aseguren la sostenibilidad del sistema sanitario. La única garantía para ello es que se dejen de improvisar medidas, de copiar modelos ajenos y se confíe de verdad en los conocimientos de los profesionales sanitarios.

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Organizaciones adheridas a este manifiesto:

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- Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem).
- Sociedad Madrileña de Médicos de Familia y Comunitaria (Somamfyc).
- Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG – Madrid).
- Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts).
- Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (Afem).
- Sindicato de Médicos y Facultativos de Madrid (SIME) dentro de CSIT-UP.
- Sociedad de Pediatría de Madrid y Castilla-La Mancha.
- Asociación Madrileña de Pediatría de Atención Primaria (AMPap).


Objeción de conciencia

mayo 15, 2012

Desde la coordinadora de Equipos de Atención Primaria de Madrid, concretamente de Nacho Revuelta, me llega un “documento tipo” para acogerse a la objeción de conciencia contra la norma que excluye de la asistencia a determinados segmentos de  nuestra sociedad. El documento entero está aquí.

Debajo dejo lo fundamental:

INSTRUCCIONES PARA LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA

(al Real Decreto Ley 16/2012 que limita la atención a extranjeros no regularizados)

Aunque la objeción no está regulada, se recomienda comunicarlo al colegio profesional y a la institución en la que se desarrolla la labor asistencial. Al colegio basta con una carta firmada dirigida a la comisión deontológica (registro de objetores). A la institución siempre es mejor pasarla el por registro oficial.

La comunicación puede ser la misma, cambiando simplemente el destinatario del escrito

El modelo

Este modelo esta redactado en base al articulado del código deontológico médico. Para profesionales de enfermería bastaría con cambiar los artículos por los análogos de su código deontológico. El personal administrativo, que tiene el mismo derecho a la objeción, pude suprimir los artículos del código deontológico, manteniendo los artículos de legislación general. En el encabezamiento suprimirá en número de colegiado consignando en DNI (al no tener colegio profesional, dirigirla a la institución)

A: [Dirección del centro o colegio profesional]

D. ______________________, colegiado núm. ____________ del Ilustre Colegio Oficial de ______________ de ______________, con ejercicio profesional en________________________________, al amparo de:

1. Lo señalado en el art. 16 de la Constitución española que reconoce el derecho fundamental a la libertad ideológica y de conciencia.

2. Lo establecido en la Sentencia del Tribunal Constitucional 53/1985, que en su fundamento 14, reconoce lo siguiente:

“No obstante, cabe señalar, por lo que se refiere al derecho a la objeción de conciencia, que existe y puede ser ejercitado con independencia de que se haya dictado o no su regulación. La objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocida en el art. 16.1 CE y como ha indicado este Tribunal en diversas ocasiones, la Constitución es directamente aplicable, especialmente en materia de derechos fundamentales”.

3. Lo dispuesto en el art. 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

4. Lo indicado en el art. 9 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

5. Lo dispuesto en los art. 32 y 33 del Código de Deontología Médica actualmente en vigor, que reconoce y regula el derecho a la objeción de conciencia del médico.

6. Lo establecido en el art. 5.2 del Código de Deontología Médica: “El médico debe atender con la misma diligencia y solicitud a todos los pacientes, sin discriminación alguna”.

7. Lo señalado en el art 25 del Código de Deontología Médica que establece la obligación de atender también los aspectos preventivos y educativos de la salud.

8. La Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco del Personal Estatutario de los Servicios de Salud, que en su Capítulo IV (Derechos y deberes), artículo 17 (Derechos Individuales), establece en su apartado 1 letra k) que, “el personal estatutario de los servicios de salud ostenta los siguientes derechos:

[…]

k) A la no discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión, orientación sexual o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”

Hago constar mi objeción de conciencia al Real Decreto Ley 16/2012 de 20 de Abril en lo referente a los artículos 3 y 3 ter, que limitan la posibilidad de atender a extranjeros no registrados y autorizados como residentes en España, y que restringen su derecho a la atención a situaciones de urgencia, accidentes, embarazo, parto, postparto o tener una edad inferior a los 18 años.

Mis convicciones morales y deontológicas, así como el respeto a los principios éticos de beneficencia y justicia, me obligan a objetar dicha normativa, y por lo tanto a no denegar la asistencia a ningún ciudadano que me la solicite, cualquiera que sea su condición, y a continuar atendiendo al cuidado de su salud, tanto en sus aspectos preventivos como curativos y rehabilitadores.

Asimismo, deseo dejar constancia de la absoluta reserva y la especial protección de que goza esta declaración, de acuerdo con lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal.

Lo que comunico para su conocimiento y efectos en ____________a _________________

José Luis Quintana, médico de familia.


Trabajo, profesión y sensibilidad

mayo 12, 2012

Ser médico no es un trabajo, es una profesión. No es una forma de conseguir dinero, es una forma de entender el ser humano. Nuestro compromiso, mucho antes que con los gobernantes o con los responsables circunstanciales del sistema, es con la sociedad. Tal vez por eso, hasta ahora, la sociedad nos respeta y nos valora. Tenemos que tener suficiente sensibilidad para no perder el horizonte en tiempos indiscutiblemente dificiles.

Se ha hecho una tremenda reforma, que atenta contra las bases de nuestro sistema nacional de salud y que discrimina a las personas por motivos moralmente inaceptables. Nuestra reacción como colectivo ha sido, salvo honrosas excepciones, bastante tibia. Hay que comprender las dificultades, pero sin olvidar en qué consiste nuestra profesión.

Hoy, es el tercer aniversario de la muerte de Antonio Vega, hablando de sensibilidad.

José Luis Quintana, médico de familia.


Se aclara el panorama

enero 18, 2012

Por si alguien tenía dudas, Farmaindustria las aclara.Al final, resulta evidente que el problema de la enloquecida prescripción de fármacos en nuestro país es la resultante de un complejo entramado de intereses. En este asunto, no sabemos de qué lado están nuestros representantes políticos, porque su discurso dice una cosa y sus hechos lo contrario. Bueno, el director general del Ib-Salut, sí sabemos de qué lado está. Se va aclarando el panorama.

José Luis Quintana, médico de familia.


Y con palabras

diciembre 3, 2011

Sorprende la última política compulsiva catalana, por la cual la atención primaria se debería hacer cargo de una serie de pacientes de los especialistas, para descargar en breve hasta un 30% del atasco hospitalario. Si son casos que podría y debería atender el médico de familia, ¿por qué no lo ha hecho antes? Si fuera por falta de competencias, difícilmente un improvisado auxilio telefónico o de e-mail del especialista sería suficiente.

Pero la verdad es otra. La atención primaria española, a pesar del gran esfuerzo de sus profesionales, no ha podido superar el papel de actor secundario del sistema sanitario. El hospital y las especialidades han seguido evacuando su entropía hacia este nivel asistencial: retienen la tecnología, el medicamento innovador y los problemas crónicos específicos de cada especialidad; pero derivan la patología múltiple (donde la complejidad y fragilidad del paciente no permite aplicar limpiamente guías clínicas), y los casos “banales” (de menor interés intelectual o tecnológico).

La fascinación tecnológica de la cultura hospitalaria, alimentada por las industrias suministradoras, invade el hospital, contagia a políticos y medios de comunicación, y distorsiona la realidad. Estas innovaciones añaden muy poca ganancia de salud, y son cada vez más caras. Se precisa una medicina más sensata, clemente, compasiva, cordial, respetuosa y dialogada; menos industrial y más integral; menos high-tech (alta tecnología) y más high-touch (alto contacto interpersonal). Esto solo se puede conseguir con la atención primaria. Pero pese a la retórica, los hechos son testarudos: de 2002 a 2009 la atención primaria sigue estancada en un 14% de los gastos, mientras que la especializada ha subido casi cuatro puntos (de 53,3 a 57%).

Hay que cambiar el modelo de asignación para que los centros de salud, como los británicos, tengan capacidad real de influir en los servicios especializados y en los socio-sanitarios, para actuar como verdaderos agentes en beneficio de sus pacientes. Si esto se produjera, los incentivos irían cambiando y la cultura también. Si la primaria expande su competencia para ver más patologías especializadas, los recursos deberían retenerse donde se asumen las cargas de trabajo. Lo que hoy se plantea es un sinsentido al no alinear recursos y esfuerzo; la compulsión nos aparta del verdadero camino de revitalizar la atención primaria: ¿por qué no atrevernos a hacer las reformas que sabemos que hay que hacer?

José R. Repullo es profesor de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad.

No se puede decir mejor.

José Luis Quintana, médico de familia.


Sin palabras

diciembre 3, 2011

JoseLuis Quintana, médico de familia.


Recuperando el placer de ser pediatra

junio 19, 2011

Hace ya muchos años que inicié mi profesión de pediatra en la Comunidad de Madrid. El trabajo ha sido agradable, desde el punto de vista profesional y personal, hasta hace unos 6 o 7 años en que las cosas empezaron a cambiar paulatinamente, empeorando el ejercicio de nuestra bonita profesion.Pediatras emigrando

Este cambio fue mucho más marcado cuando cambié de la antigua Área 8 a la 3. En esta última, a mi juicio, el respeto por el profesional era muy escaso, haciendo el día a día cada vez más dificil. El trabajo a contrarreloj, con consultas masificadas, sin tiempo para otro tipo de actividad que no fuese la asistencial, y con horarios difíciles de compaginar con la vida personal, hizo que muchos compañeros se planteasen buscar otros lugares de trabajo donde las condiciones laborales fuesen más agradables. Así se inició la emigración de pediatras bien formados, vía MIR en su mayoría, a otras comunidades autónomas, siendo las más beneficiadas las provincias límitrofes con Madrid. Yo he sido una de esas pediatras y, aunque no llevo mucho tiempo en mi nuevo destino, en solo unos pocos meses puedo decir que estoy recuperando el placer por mi profesión. El poder realizar el trabajo con tiempo, con cupos de pacientes razonables, con personal de enfermería dedicado casi exclusivamente a la poblacion infantil, en horarios razonables para los pacientes y profesionales, con suplencia de las ausencias de los compañeros cuando es posible… en fin, medidas que facilitan el poder realizar el trabajo diario con gusto y dedicacion. Medidas que los profesionales sanitarios de Madrid llevamos reivindicando desde hace mucho tiempo sin éxito, de modo que las condiciones de trabajo de los pediatras madrileños, lejos de mejorar, cada día empeoran más.

La sensación que tengo tras este cambio de comunidad es que he dejado de ser una profesional que se dedicaba solo a “apagar fuegos”, para volver a ser PEDIATRA.

Begoña Rodríguez-Moldes Vázquez, pediatra, C. S. Alamín. Guadalajara.


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