Trabajo, profesión y sensibilidad

mayo 12, 2012

Ser médico no es un trabajo, es una profesión. No es una forma de conseguir dinero, es una forma de entender el ser humano. Nuestro compromiso, mucho antes que con los gobernantes o con los responsables circunstanciales del sistema, es con la sociedad. Tal vez por eso, hasta ahora, la sociedad nos respeta y nos valora. Tenemos que tener suficiente sensibilidad para no perder el horizonte en tiempos indiscutiblemente dificiles.

Se ha hecho una tremenda reforma, que atenta contra las bases de nuestro sistema nacional de salud y que discrimina a las personas por motivos moralmente inaceptables. Nuestra reacción como colectivo ha sido, salvo honrosas excepciones, bastante tibia. Hay que comprender las dificultades, pero sin olvidar en qué consiste nuestra profesión.

Hoy, es el tercer aniversario de la muerte de Antonio Vega, hablando de sensibilidad.

José Luis Quintana, médico de familia.

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Se aclara el panorama

enero 18, 2012

Por si alguien tenía dudas, Farmaindustria las aclara.Al final, resulta evidente que el problema de la enloquecida prescripción de fármacos en nuestro país es la resultante de un complejo entramado de intereses. En este asunto, no sabemos de qué lado están nuestros representantes políticos, porque su discurso dice una cosa y sus hechos lo contrario. Bueno, el director general del Ib-Salut, sí sabemos de qué lado está. Se va aclarando el panorama.

José Luis Quintana, médico de familia.


Y con palabras

diciembre 3, 2011

Sorprende la última política compulsiva catalana, por la cual la atención primaria se debería hacer cargo de una serie de pacientes de los especialistas, para descargar en breve hasta un 30% del atasco hospitalario. Si son casos que podría y debería atender el médico de familia, ¿por qué no lo ha hecho antes? Si fuera por falta de competencias, difícilmente un improvisado auxilio telefónico o de e-mail del especialista sería suficiente.

Pero la verdad es otra. La atención primaria española, a pesar del gran esfuerzo de sus profesionales, no ha podido superar el papel de actor secundario del sistema sanitario. El hospital y las especialidades han seguido evacuando su entropía hacia este nivel asistencial: retienen la tecnología, el medicamento innovador y los problemas crónicos específicos de cada especialidad; pero derivan la patología múltiple (donde la complejidad y fragilidad del paciente no permite aplicar limpiamente guías clínicas), y los casos “banales” (de menor interés intelectual o tecnológico).

La fascinación tecnológica de la cultura hospitalaria, alimentada por las industrias suministradoras, invade el hospital, contagia a políticos y medios de comunicación, y distorsiona la realidad. Estas innovaciones añaden muy poca ganancia de salud, y son cada vez más caras. Se precisa una medicina más sensata, clemente, compasiva, cordial, respetuosa y dialogada; menos industrial y más integral; menos high-tech (alta tecnología) y más high-touch (alto contacto interpersonal). Esto solo se puede conseguir con la atención primaria. Pero pese a la retórica, los hechos son testarudos: de 2002 a 2009 la atención primaria sigue estancada en un 14% de los gastos, mientras que la especializada ha subido casi cuatro puntos (de 53,3 a 57%).

Hay que cambiar el modelo de asignación para que los centros de salud, como los británicos, tengan capacidad real de influir en los servicios especializados y en los socio-sanitarios, para actuar como verdaderos agentes en beneficio de sus pacientes. Si esto se produjera, los incentivos irían cambiando y la cultura también. Si la primaria expande su competencia para ver más patologías especializadas, los recursos deberían retenerse donde se asumen las cargas de trabajo. Lo que hoy se plantea es un sinsentido al no alinear recursos y esfuerzo; la compulsión nos aparta del verdadero camino de revitalizar la atención primaria: ¿por qué no atrevernos a hacer las reformas que sabemos que hay que hacer?

José R. Repullo es profesor de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad.

No se puede decir mejor.

José Luis Quintana, médico de familia.


Sin palabras

diciembre 3, 2011

JoseLuis Quintana, médico de familia.


Recuperando el placer de ser pediatra

junio 19, 2011

Hace ya muchos años que inicié mi profesión de pediatra en la Comunidad de Madrid. El trabajo ha sido agradable, desde el punto de vista profesional y personal, hasta hace unos 6 o 7 años en que las cosas empezaron a cambiar paulatinamente, empeorando el ejercicio de nuestra bonita profesion.Pediatras emigrando

Este cambio fue mucho más marcado cuando cambié de la antigua Área 8 a la 3. En esta última, a mi juicio, el respeto por el profesional era muy escaso, haciendo el día a día cada vez más dificil. El trabajo a contrarreloj, con consultas masificadas, sin tiempo para otro tipo de actividad que no fuese la asistencial, y con horarios difíciles de compaginar con la vida personal, hizo que muchos compañeros se planteasen buscar otros lugares de trabajo donde las condiciones laborales fuesen más agradables. Así se inició la emigración de pediatras bien formados, vía MIR en su mayoría, a otras comunidades autónomas, siendo las más beneficiadas las provincias límitrofes con Madrid. Yo he sido una de esas pediatras y, aunque no llevo mucho tiempo en mi nuevo destino, en solo unos pocos meses puedo decir que estoy recuperando el placer por mi profesión. El poder realizar el trabajo con tiempo, con cupos de pacientes razonables, con personal de enfermería dedicado casi exclusivamente a la poblacion infantil, en horarios razonables para los pacientes y profesionales, con suplencia de las ausencias de los compañeros cuando es posible… en fin, medidas que facilitan el poder realizar el trabajo diario con gusto y dedicacion. Medidas que los profesionales sanitarios de Madrid llevamos reivindicando desde hace mucho tiempo sin éxito, de modo que las condiciones de trabajo de los pediatras madrileños, lejos de mejorar, cada día empeoran más.

La sensación que tengo tras este cambio de comunidad es que he dejado de ser una profesional que se dedicaba solo a “apagar fuegos”, para volver a ser PEDIATRA.

Begoña Rodríguez-Moldes Vázquez, pediatra, C. S. Alamín. Guadalajara.


Malestar general

marzo 16, 2011

Ahora son los tutores de Medicina de Familia los que están (estamos) cabreados. Cualquier rendija que se abre rezuma frustración y disgusto. En el fondo, da igual con quien hables: tutor o no tutor, fijo o interino, rural o urbano, pediatra o médico de familia… El asunto es que se nos ha tomado por el pito del sereno y lo sabemos, se ha ninguneado a todo un nivel asistencial, al que se le ha venido a decir, que no sabe lo que le conviene y que sus reticencias vienen de que son unos antiguos con resistencia al cambio. Añádase a esto, que todas las reformas en primaria se quieren a coste cero. La primaria está mal presupuestada en todo el Sistema Nacional de Salud, y en Madrid un poco más. No necesitamos resonancias magnéticas pero sí necesitamos dinero para la formación, para pagar los esfuerzos añadidos (doblaje versus peonadas, la nueva figura del director…), para proyectos debidamente razonados, para mejorar la estructura de los centros (los hospitales se reforman pero hay centros más viejos que los caminos, en los que no se invierte un euro)…

En fin, que espero que se haga la lectura correcta. Esto no son los “pijos” de los centros docentes, esto es malestar general puro y duro, amasado durante mucho tiempo que, en cuanto puede, sale a borbotones. No ha hecho más que empezar.

Esperemos que nos entiendan y que acertemos a canalizar el cabreo como se debe y donde se debe.

José Luis Quintana, medico de familia (y tutor de residentes y director de centro, a la sazón).


¿Para cuándo un calendario de trabajadores de primaria en pelotas?

diciembre 17, 2010

Todos los días abro el navegador de mi ordenador de la consulta y veo la página de Salud@ (la intranet de la consejería de sanidad). Tiene en lugar privilegiado, lo que llaman noticias de actualidad. He estado recopilando las noticias durante 6 días laborables. Las pego debajo

Sólo una de las noticias hace referencia a un centro de salud: a los compañeros de Adelfas les ha dado el Ministerio el premio Best in Class (enhorabuena, por cierto). No volvemos a salir por ninguna parte. Si entra uno en todas las noticias es aún más deprimente. Hasta una que se llama “Teoría y práctica sobre la hipertensión arterial” hace referencia a un hospital. No sé si nos falla el marketing (las noticias restantes son tan poco relevantes como que el hospital del Sureste presta libros a pacientes o que Siria se interesa por la enfermería madrileña), no tenemos departamento de comunicación, nos hemos vuelto transparentes o que nuestro “peso” en la empresa es cada vez menos relevante. Con la de cosas que hacemos y  que podrían salir en las noticias. Unas chuscas: firma más de 300 recetas y no le duele la mano, AP-Madrid se cuelga tres veces seguidas y el médico se pone a llorar desconsoladamente… Otras serias: el centro de salud Isabel II en Parla lleva más de 25 años cuidando la salud de su población y formando médicos de familia.

Pero… no parece vaya a ser fácil que esto suceda. Tal vez si hacemos un calendario como los bomberos….

Hay que recuperar cuanto antes lo que nos corresponde en las noticias de actualidad, en los medios de comunicación, en los presupuestos sanitarios en cuestiones de dignidad profesional (fuera la burocracia de las consultas)… y mejor vestidos que con el culo al aire.

José Luis Quintana., médico de familia.