El gasto en farmacia

octubre 31, 2013

El gasto farmacéutico

 

Leemos en los medios de comunicación que el gasto de farmacia (el de la farmacia que proviene de las recetas) vuelve a subir. Es probable que todo el impacto del copago de farmacia ya haya quedado absorbido.

Que tenemos un consumo de medicamentos desbocado es cierto, pero no lo es menos que incidir solo en una parte (la más débil), en la supuesta avidez de los pacientes por el consumo de medicamentos, que existe pero, desde luego, no es la norma, no va a solucionar esto.

Sin abordar otros temas como:

  • La superespecialización que conduce a múltiples visitas de superespecialistas. Cada uno de ellos sólo 2 fármacos… resultado 12 fármacos. Sin una visión generalista de los pacientes, sin la imprescindible coordinación de objetivos entre primaria y hospitales, sin organizar tratamientos cumplibles, sin plantear objetivos terapéuticos razonables, sin dejar de aplicar los conocimientos científicos al “estilo ley del Talión”… será imposible.
  • Se financia prácticamente todo lo que no envenena, aunque los datos fríos demuestren su inutilidad. Sin reformar la financiación de los medicamentos hasta convertirlo en algo sensato y transparente… no será posible. Para muestra… un botón.
  • Sin echar mano y revisar la extraña relación de los fabricantes de medicamentos con los médicos y las sociedades científicas, campo abonado para el cambalache y la falta de ética.
  • Sin contrapesar el bombardeo de los medios que acaban por asimilar malestar con falta de fármacos, sin advertir de los riesgos de la sobremedicación con información independiente, no será posible
  • Y… al final, intentar evitar los escasos problemas de abuso por parte de los pacientes. Sin todo esto y muchas cosas más, no podrá ser,

Escribo esto porque me lo pide el cuerpo, no porque crea que nada de esto se hará.

José Luis Quintana, médico de familia.


Más autovisado

septiembre 3, 2012

El autovisado es, en sí mismo, una estupidez. Consiste en que un profesional firma una receta y después vuelve a firmar para dar fe de que lo primero es cierto y ajustado a norma. Esto, se lo explica uno a un médico de un país civilizado y corre el riesgo de que se haga daño del ataque de risa. Se puso en marcha, en su momento, para obviar algunas dificultades legales con algunos fármacos y con alguna otra prestación (pañales de incontinencia) mientras se le encontraba una solución legal, mientras se modificaba la norma. Como siempre pasa en esta país, se había hecho una chapuza, pero como el problema se resolvió… nadie ha vuelto a echar cuentas.

Cuando vi lo de las excepciones terapéuticas con los fármacos desfinanciados a partir de hoy (la mayoría son guarrerías de venta en farmacias, pero hay fármacos) me temí por donde iban a ir los tiros. Confirmado… más autovisados.

El ordenador lo hace solo y entonces, la estupidez se disimula.

No es el único caso… poco a poco se han ido colando en los nuevos anticoagulantes y en alguna otra cosa.

Si hemos sido capaces de resolver, de casi 17 formas distintas, la atención a emigrantes “sin papeles”, que tiene mucho mérito, a pesar de que algunos les pudiera dar risa si no fuese por la enorme gravedad del tema… ¿no seremos capaces un día… de dedicarle un rato a los cupones de descuento de las farmacias (comúnmente llamados recetas), para poner  un poco de sentido común? Seguro que hay descreídos que afirman que no. La verdad es que la historia les da la razón, pero no hay que perder la esperanza.

El visado, si existe, tendrá que ser de otra instancia y si no, debe ser suprimido para evitar el ridículo más completo.

Firmado:  José Luis Quintana

Autofirmado: José Luis Quintana


Nuestro sistema de prescirbir esta lleno de peligros

junio 20, 2012

España está en revisión Llevábamos años diciendo que no tenían sentido las recetas de colores, ni caso. De repente… hace falta para cuadrar las cuentas y se hace volando. Celebremos el cómo y lamentemos el por qué.

Hoy dice Diario Médico que se ha condenado al Servicio Madrileño porque a una paciente se le prescribió un antibiótico y tomó otro que tuvo efectos adversos. Nadie sabe por qué se cambió, es probable que fuese, incluso, la propia paciente pero… como para conseguir el antibiótico alguien se lo tuvo que prescribir… el juez condena al servio público que le atendió.

El sistema de prescribir en España es un desastre, puede resultar peligroso para pacientes y para los médicos. A veces pensamos que, porque otro sentó la indicación, estamos exentos de responsabilidad. Los jueces creen que no es así.

 

José Luis Quintana, médico de familia


La burbuja farmacológica y el FROF

junio 12, 2012

En estos días recibo no menos de 5  pacientes al día con la siguiente consulta: en la farmacia no me dan las recetas de julio (viene el copago y no se lo adelantan) y con lo  que tengo, de estas (traen una o varias), no me llega hasta entonces.  Son pacientes con años de circuito de crónicos, sin ningún problema hasta la fecha. Solo se me ocurre una explicación: pacientes y farmacias  han estado haciendo “mangas y capirotes” y se les ha adelantado medicación (se ha despachado antes de que llegue la fecha de la receta). Ahora en junio, como no se pueden adelantar las recetas de julio, porque nadie sabe qué pasará, pues… tienen deudas. Suelen venir con las copias de las recetas para que lo compruebe. Creo que ha llegado el momento de constituir el FROF (Fondo de Reordenación Organizada Farmacológica)… :-(

Somos un pedazo de país y nuestro sistema de prescripción, una caca.

José Luis Quintana, médico de familia


Lo que es gratis es el tratamiento

junio 1, 2012

Oído en una farmacia:

- Deme una caja de las pastillas de esas para el dolor (Metamizol)

- ¿Éstas?

- Si, esas

- ¿Qué debo?

- Entran por el seguro,  si va usted al médico y le hace la receta, no le cuesta.

- No déjelo (hasta tres veces se repitió la pregunta y la respuesta)

- Pues… 1€ y 45 céntimos (si no recuerdo mal). Si me trae la receta se los devuelvo.

Hoy, en la puerta de la consulta:

- Dr. Quintana, que dice el de la farmacia, que en julio tendré que pagar los medicamentos. Que, si estas recetas, que son las de julio, las cambia usted de fecha y le pone la de hoy me salen gratis.

Por descontado que he intentado explicarle el asunto y no he tocado las fechas.

Hemos perdido el horizonte del todo. Lo que en nuestro país es gratis, es ir al médico y el tratamiento que  éste prescribe, si se es pensionista (o asimilados) y es un tratamiento financiado. Los medicamentos no son gratis, son los tratamientos.

¡Somos de traca!

José Luis Quintana, médico de familia.


Kopago, képago

marzo 18, 2012

Lo que parecía lejano hace relativamente poco, está aquí. Se introduce el copago sanitario. Ha empezado por Cataluña, pero con toda seguridad, si no hemos perdido el juicio del todo, ha de extenderse al todo el país.

Es posible que no haya más camino, pero lo que se ve venir no tiene buena pinta. No me gusta porque no es una medida para introducir racionalidad en el sistema, es una medida estrictamente recaudatoria. Necesitamos pasta y el sitio más fácil es pillarla en el mostrador de las farmacias. Es como subir el IVA… compras y pagas.

Es evidente, que el actual sistema por el que un pensionista millonario consigue fármacos gratis y un parado con tres hijos los paga, puede y debe ser reformado. Es una medida que introduciría justicia en las aportaciones que realiza cada paciente al precio de los medicamentos.

Si lo que se quisiera es ahorrar dinero en farmacia hay medidas que, en mi opinión, tienen más sentido. La financiación selectiva de medicamentos. No se puede financiar cualquier guarrería farmacológica, que las hay “a puñaos”. Los países modernos, los que de verdad rigen sus destinos, cuando se les presenta un fármaco de los que no aporta nada y es caro, no lo financian y listo. “Lo puede usted vender, pero yo no se lo compro”. Así de fácil. Ayer mientras que pensaba en esto le pregunté a OMI-AP los principios activos que empiezan por “a” que se pueden prescribir. El número y precio de los que la evaluación del ministerio y de las comunidades autónomas dice “no aporta nada nuevo” es escandaloso. En mi humilde opinión, con lo que se sabe ahora, no sé por qué se financia la agomelatina, por seguir con la “a” ;-) y seguir con un ejemplo de hace un par de entradas. Tendría repercusión económica, orientaría a uno-de-los-mejores-sistemas-sanitarios-del-mundo a la prescripción de fármacos consolidados, no como ahora, que es el paraíso de los horteras terapéuticos, amigos de lo ultraúltimo y de cosas menos confesables… en fin. No solo se debería reorientar a los pacientes, también a los sanitarios y a sus responsables. Esto, es tan de cajón que, si no se pone en marcha, solo se me ocurre que sea porque es mucho más fácil meter la mano en el bolsillo de angustiados ciudadanos, que de poderosas multinacionales.

Es la hora de los valientes.

José Luis Quintana, médico de familia.


No pienso recetar ni un “condroprotector” más

enero 16, 2012

Acogiéndome a la libertad de prescripción, que parece ser el único argumento no denunciable, no pienso prescribir nunca más un condroprotector. Si queréis saber por qué (es probable que ya lo sepáis) id pinchando los enlaces:

- Rafa hace saltar la liebre.

- Carlos nos lo explica con detalle.

- Los compañeros de Sano y Salvo también.

- Hemos leído pone los puntos sobre la íes.

- Butlletí Groc también.

- Carlos nos vuelve a contar lo que ocurre.

- Algún periódico se interesa por el tema.

- El asunto se extiende.

Un medicamento que tiene que recurrir a estas cosas como argumento… no se lo doy a mis pacientes.

José Luis Quintana, médico de familia


Nuestro apoyo más decidido

diciembre 15, 2011

Mucha información y buena, aquí.

ATensión Primaria


Si son iguales, que parezcan iguales…

octubre 24, 2011

Tomado de Sano y Salvo. Es un tema extremadamente serio.

José Luis Quintana, médico de familia.

Manifiesto de SEMFyC, FAECAP Y SECA por la isoapariencia de los medicemantos con el mismo principio activo

Tres asociaciones científicas hemos unido nuestros esfuerzos en una iniciativa dirigida a conseguir la Isoapariencia , que trata de que las cajas de un mismo principio activo han de mostrar claramente que el producto que contienen es el mismo, “Si son iguales, que parezcan iguales”. El manifiesto, que incluimos en esta entrada y que además está accesible en http://www.semfyc.es/es/noticias/destacadas/listado/Campana_Isoaparencia/ lo hemos hecho llegar a los medios de comunicación, lo hemos publicado en los medios propios de cada una de las organizaciones y lo haremos llegar a partidos políticos, administración sanitaria, organizaciones sociales, etc. para volver a insistir en ello una vez que se configure el gobierno que salga de las elecciones del 20 de noviembre, que será quien tenga el poder y la ocasión de legislar al respecto. Os invitamos a darle la máxima difusión, ya que se trata de un tema de la mayor trascendencia para la seguridad de los pacientes.

Texto del manifiesto:

SI SON IGUALES, QUE PAREZCAN IGUALES

La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFyC), la Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y Atención Primaria (FAECAP) y la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA) ante la publicación del Real Decreto-ley 9/2011, que en su capítulo 1 establece la prescripción de medicamentos por principio activo, queremos declarar lo siguiente:

1. Asumimos los contenidos del Real Decreto-ley 9/2011.

2. Dentro del Real Decreto-ley se incluye la prescripción por principio activo, que puede significar un importante aumento del riesgo para los pacientes y en particular para los más frágiles, aquellos que padecen varias enfermedades.
En estos pacientes, que son tratados con un arsenal más o menos numeroso de medicamentos, los errores en la medicación son frecuentes. No es inhabitual, por ejemplo, que un paciente duplique e incluso triplique la dosis de un mismo medicamento, que se le ha prescrito con diferentes nombres comerciales por diferentes profesionales, por lo que el paciente cree que está tomando diferentes medicamentos cuando en realidad está tomando varias dosis del mismo, con el grave riesgo que eso significa.
Para evitar ese error los profesionales sanitarios y los pacientes deben trabajar en establecer un listado escrito de medicación, con el nombre del medicamento, la dosificación, a qué patología corresponde, etc. Estos listados cada vez están más extendidos, ya que con ellos se evitan en buena parte los errores comentados. Sin embargo la prescripción por principio activo puede hacer inútil este esfuerzo, si no se toman medidas al respecto.
Hasta ahora se podía prescribir un genérico o un medicamento con marca, con nombre propio. Si se prescribía un medicamento genérico en la farmacia se dispensaba una caja en cuya etiqueta aparecía destacado el nombre del genérico, habitualmente junto con el nombre del laboratorio fabricante. El paciente podía comprobar fácilmente que estaba tomando omeprazol, por ejemplo. Si se prescribía un medicamento con marca se dispensaba una caja en cuya etiqueta aparecía destacada la marca. En ambos casos el paciente podía comprobar en su listado de medicamentos si estaba tomando lo que se le había indicado.
A partir de la entrada en vigor de la ley se prescribirá por el principio activo, y en los listados de medicación de los pacientes aparecerán los principios activos que debe tomar. Pero, y ahí está el problema, cuando acuda a la farmacia se le entregará una caja en cuya etiqueta podrá aparecer el nombre del principio activo, si dispone de genérico, o cualquiera de las marcas que corresponden a ese principio activo y estén dentro del rango de precios más bajo.
Un ejemplo para aclararlo. Omeprazol es un medicamento muy utilizado, del cual existen más de 40 presentaciones genéricas y más de 20 presentaciones con marca, todas ellas en el mismo rango de precios. Cuando se prescriba un omeprazol el paciente puede recibir más de 60 envases diferentes. Ciertamente en 40 de ellos pondrá el nombre “omeprazol”, pero en los demás pondrá nombres diferentes. En resumen, cuando se dispense este medicamento el paciente recibirá uno de los más de 20 envases con nombres diferentes. El ejemplo del omeprazol quizá sea el de mayor número de presentaciones, pero para inducir a error con que hay dos diferentes ya es suficiente.
Ese es el problema, en la etiqueta del envase, el nombre del medicamento no tiene porque coincidir con el principio activo. De hecho, si un principio activo no tiene genérico, solo tiene marcas, nunca el nombre que aparece en el envase será el del principio activo.
El riesgo que esto implica es muy alto. Los fallecimientos por errores de medicación son frecuentes, y con los etiquetados actuales es previsible que aumenten.
Todos, la administración pública, la industria farmacéutica, médicos, enfermeros, farmacéuticos y pacientes debemos implicarnos en identificar de forma inequívoca los medicamentos. Nuestra salud está en juego.

SI SON IGUALES, QUE PAREZCAN IGUALES
Sin duda es la Administración, y en este caso el Ministerio de Sanidad, quien puede resolver en buena medida el problema sin grandes cambios. Nuestra propuesta es tan simple como que una de las dos caras principales de los envases (hablamos siempre del envase externo, de la caja) contenga exclusivamente la siguiente información:
- Nombre del principio activo, por ejemplo “OMEPRAZOL”
- Dosis, por ejemplo 20 mg
- Número de dosis y forma farmacéutica, por ejemplo 28 comprimidos
Y simplemente con eso las más de 60 cajas diferentes que ahora existen de omeprazol 20 mg, 28 comprimidos, aprobadas para su dispensación según el listado de precios de referencia, tendrán todas una cara común con sus señas de identidad (principio activo, dosis, número de dosis y forma farmacéutica), de manera inequívoca, lo que facilitará la identificación de duplicidades, omisiones, etc.
La normativa española, basada en la europea en cuanto a etiquetado, es perfectamente compatible, ya que lo único que se hace es redistribuir la información que ya ve en el envase. La norma (RD 1345/2007) no establece preponderancia de una información frente a otra, por lo que la adecuación a nuestra propuesta es sencilla y posible, y además necesaria. Y el laboratorio dispone del resto del envase para individualizarse.
A este concepto, las cajas que contengan un mismo principio activo han de mostrar una apariencia común, le denominamos ISOAPARIENCIA, que preferimos al de bioapariencia que se maneja habitualmente.

Para concluir: la prescripción por principio activo puede ser conveniente, pero debe modificarse de manera urgente el etiquetado, introduciendo la isoapariencia. Al fin y al cabo, SI SON IGUALES, QUE PAREZCAN IGUALES.


Recetar en folios blancos

octubre 17, 2011

Manuel es un paciente de mi consulta. A sus más de 90 años, su cuerpo ya no puede venir a la consulta. Su cabeza y su carácter de hombre vinculado al ejército, aún le piden venir, pero su cuerpo no le deja. Manuel disfruta de las prestaciones del Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS). En ISFAS las recetas son distintas. Las tiene el paciente, las trae a la consulta y se hacen “a mano”.

Esto quiere decir, que Manuel no puede beneficiarse de los llamados “circuitos de crónicos”. No puede beneficiarse de la informatización de la receta. Cada vez que voy a su domicilio, me tengo que acordar de llevarme el sello,  si no, no le puedo hacer recetas. Su hija viene a la consulta y se las hago, en caso de que se me haya olvidado.

No es el único caso. La Mutualidad General de Fucionarios Civiles del Estado (MUFACE) es un caso paralelo.

La comunidad de Madrid hace casi 100 millones de recetas al año. En toda España, debe ser de escalofrío. En estos tiempos que corren, de apreturas económicas, se podrían ahorrar muchos euros si dejáramos de gastar papel “hermosamente impreso” como receta, para usar folios en blanco para todo y la impresora imprimiése  en letra, en el código de barras, o donde se decida, el tipo de prestación del paciente (activo, pensionista, accidente laboral, ISFAS, MUFACE…).

Se ahorraría dinero, se facilitaría el trabajo en las consultas, se llegaría con mucho retraso al siglo XXI, me ahorraría llevar sello y tampón en el maletín y los muchos paseos de la hija de Manuel. Además se acabaría el suministro específico de recetas, su envoltorio de plástico, los resguardos de entrega, el ASTARE (un programa, ASignación de TAlonarios de REcetas, cuyo concepto pertenece  siglos pasados), los armarios blindados para su custodia… en fin, toda la parafernalia heredada de tiempos pretéritos.

Eso ya sin hablar de la receta multiprescripción. La receta electrónica ni se ve en Madrid. Una receta electrónica que valga para todo el Estado en 2013, es para partirse de la risa.

Necesitamos, urgentemente, un ataque de sensatez. Y de paso, un poco de valentía para desterrar procedimientos propios de otros tiempos

José Luis Quintana, médico de familia.


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