Recetar en folios blancos

octubre 17, 2011

Manuel es un paciente de mi consulta. A sus más de 90 años, su cuerpo ya no puede venir a la consulta. Su cabeza y su carácter de hombre vinculado al ejército, aún le piden venir, pero su cuerpo no le deja. Manuel disfruta de las prestaciones del Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS). En ISFAS las recetas son distintas. Las tiene el paciente, las trae a la consulta y se hacen “a mano”.

Esto quiere decir, que Manuel no puede beneficiarse de los llamados “circuitos de crónicos”. No puede beneficiarse de la informatización de la receta. Cada vez que voy a su domicilio, me tengo que acordar de llevarme el sello,  si no, no le puedo hacer recetas. Su hija viene a la consulta y se las hago, en caso de que se me haya olvidado.

No es el único caso. La Mutualidad General de Fucionarios Civiles del Estado (MUFACE) es un caso paralelo.

La comunidad de Madrid hace casi 100 millones de recetas al año. En toda España, debe ser de escalofrío. En estos tiempos que corren, de apreturas económicas, se podrían ahorrar muchos euros si dejáramos de gastar papel “hermosamente impreso” como receta, para usar folios en blanco para todo y la impresora imprimiése  en letra, en el código de barras, o donde se decida, el tipo de prestación del paciente (activo, pensionista, accidente laboral, ISFAS, MUFACE…).

Se ahorraría dinero, se facilitaría el trabajo en las consultas, se llegaría con mucho retraso al siglo XXI, me ahorraría llevar sello y tampón en el maletín y los muchos paseos de la hija de Manuel. Además se acabaría el suministro específico de recetas, su envoltorio de plástico, los resguardos de entrega, el ASTARE (un programa, ASignación de TAlonarios de REcetas, cuyo concepto pertenece  siglos pasados), los armarios blindados para su custodia… en fin, toda la parafernalia heredada de tiempos pretéritos.

Eso ya sin hablar de la receta multiprescripción. La receta electrónica ni se ve en Madrid. Una receta electrónica que valga para todo el Estado en 2013, es para partirse de la risa.

Necesitamos, urgentemente, un ataque de sensatez. Y de paso, un poco de valentía para desterrar procedimientos propios de otros tiempos

José Luis Quintana, médico de familia.


Una completa decepción

septiembre 29, 2011

Ya hemos hablado en varias ocasiones de AP-Madrid. Desconozco la fecha exacta del arranque del proyecto. Era, no la pasada legislatura, la anterior, cuando se puso en marcha y desde entonces casi no le ha sucedido nada bueno.

Se pensó en una base datos única, a imitación del resto de las comunidades autónomas. Ya no es tiempo de discutir esto, pero es probable que sea el origen de todos los problemas. En mi opinión, con buen criterio, el proyecto perseguía adaptar OMI-AP, que había ofrecido una prestaciones bastante razonables, a la base de datos centralizada y un nuevo lenguaje de programación. Han pasado un buen puñado de años, se ha debido invertir mucho dinero y tenemos:

– Medio Madrid trabaja con OMI-AP. La implantación de AP-Madrid es un dolor y se avanza a paso de tortuga.

– Como hemos comentado en entradas anteriores los profesionales se han quedado sin poder acceder a la información por ellos mismos generada. OMI tenía dos módulos de extracción de datos (OMI-EST y OMI-AD) que no eran para tirar cohetes, pero permitían que un profesional obtuviese en poco tiempo y él solo una lista de inmovilizados en domicilio o de diebéticos. Ahora, hay un procedimiento para esto que lo vuelve lento y farragoso, y muchas veces imposible.

Los sistemas de información han quedado ciegos. No se sabe lo que pasa en los centros con AP-Madrid. No se puede medir la cartera de servicios en esos centros. Yo me imagino que si en Coca-Cola tienen un nuevo sistema informático que no permite saber ni a quién, ni cómo, ni cuánta Coca -Cola se vende, se organiza una tragedia.

La receta electrónica se vinculó a AP-Madrid. Tenía cierta lógica pero visto los resultados parece un desastre. A día de hoy, la receta electrónica es un pilotaje que en el mejor de los casos se convertirá en realidad para los centros con AP-Madrid y a medio plazo. Dicen los que la usan (en otras comunidades autónomas) que no es la panacea, pero resuelve muchas cosas de las consultas de primaria. En esto, claramente vamos en el furgón de cola de las comunidades autónomas.

Si uno pregunta por todo esto le dicen que está a punto de solucionarse… como hace años.
Digno de los Fiasco Awards.

José Luis Quintana, médico de familia.


Antiburocracia: querer es poder

mayo 26, 2011

Resulta que el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha ha remitido a los centros sanitarios un documento, fechado el 25 de abril, con el título “Documento de la Dirección General de Atención Sanitaria y Calidad por el que se dictan instrucciones en relación con el desarrollo del programa de desburocratización de la consulta” (aquí, en PDF) al que se suma una versión dirigida directamente a los pacientes: “Información a pacientes en relación a la documentación que deben recibir cuando son atendidos en centros sanitarios del SESCAM” (aquí, en PDF).

En él se abordan varios de los temas burocráticos que ahogan a las consultas de Atención Primaria, como los justificantes, los informes varios, las recetas de otros, las peticiones de interconsulta y las solicitudes de transporte sanitario.

Resulta todo un ejemplo de claridad y precisión en el lenguaje. Como ejemplo, en el apartado “Emisión de primeras recetas” pone lo siguiente:

“La responsabilidad de la emisión y correcta cumplimentación de la receta médica oficial para facilitar a todos los pacientes la dispensación de los fármacos prescritos, recae en el facultativo que realiza la indicación del tratamiento. Por ello, en el mismo acto asistencial deberán facilitarse a aquellos las recetas necesarias para iniciar el tratamiento prescrito.

Esta instrucción es aplicable, sin excepción, a todos los facultativos del SESCAM, con independencia del nivel o área asistencial al que pertenezcan: Atención Primaria o Atención Especializada (consultas externas hospitalarias, consultas de los CDTES, urgencias).”

Entre otras cosas, a los pacientes se les informa en el segundo documento de lo siguiente:

“… Por tanto, cada vez que un profesional sanitario considere indicada una medicación y así se lo refiera, usted debe solicitar a ese profesional (Atención Primaria o Especializada), de acuerdo con la legislación vigente, que le facilite las recetas pertinentes.”

Son documentos breves que, con alguna laguna criticable*, reflejan muchas de las demandas y anhelos del Grupo Antiburocracia de Madrid.

Verdes de envida estamos en Madrid.

*.- En el apartado de recetas (gracias por el soplo, Rafael Jiménez Alés) no se deja claro que el médico de AP podrá negarse a hacer recetas de continuación de tratamientos con los que no esté de acuerdo. Algunos lo sabemos, pero igual otros no lo tienen tan claro y se hubiera agradecido esta precisión en el texto.

Manolo Merino Moína, pediatra de cabecera. CS El Greco


Misterios de la Santísima Sanidad. Primer misterio: el visado de inspección

enero 14, 2011

Avidart®, medicamento monocomponente que contiene dutasterida, precisa visado de inspección, pues es de diagnóstico hospitalario.

Duodart®, que es la asociación de tamsulosina con dutasterida, no precisa visado de inspección. Lo puede recetar “hasta un médico de familia”.

¿Alguien lo entiende?

José Luis Quintana, médico de familia

 

 


Penalidades de un paciente en busca de sus derechos

diciembre 30, 2010

Tengo un “pobre” paciente que, de viaje por Canarias -concretamente en Tenerife-, se puso enfermo. Le diagnostican una neumonía y le ponen Actira 400 (moxifloxacino). Actira 400 con 7 comprimidos vale más de 30 euros.

En vez de hacerle su receta, en las urgencias del hospital de Tenerife le dan un P10 (ver debajo del este párrafo) para que lo pueda comprar en la farmacia. El paciente, al ver el precio, decide venirse a Madrid sin comprarlo, pero llega en los festivos de Navidad. Se va al punto de atención del SUMMA 112, donde, en el informe (debajo del P10 de Tenerife), escriben que no disponen de recetas y que el paciente refiere que el antibiótico cuesta mucho dinero. Posteriormente, se dirige al servicio de urgencias del hospital, y allí le explican (el informe de debajo del que le hicieron en el  SUMMA 112) que, ni tienen el antibiótico, ni recetas. Le recomiendan que se vaya a una farmacia, que lo compre y que luego venga a que yo, su médico de familia, le haga la receta… Yo le expliqué al paciente que el procedimiento legalmente establecido para su situación era que le tramitáramos un “reintegro de gastos”, pero que un via crucis de 4 estaciones para una receta, ya me parecía suficiente y… le hice la receta. Además intenté hacer de médico y preguntarle por la evolución clínica de su enfermedad que, a pesar de la organización del Sistema Nacional de Salud, parecía satisfactoria.

¿Se puede ser más kafkiano e ineficiente? Surrealismo hispano en estado puro. Tengo que reconocer que los servicios de urgencias de Madrid han cumplido escrupulosamente  con la normativa impulsada por el exconsejero Güemes y la exviceconsejera Sánchez. El único que ha tenido que saltarse la aplicación estricta de las normas soy yo, que he hecho la receta.

José Luis Quintana, médico de familia.


Qué he hecho yo para merecer esto

septiembre 29, 2010

Acaba de caer en mis manos un documento del Servicio Aragonés de salud que hace referencia al “desarrollo de actividades clínico administrativas”, vamos, a los abominables papeles que genera las consultas a pesar de estar en el siglo XXI. Es de Junio de 2009, va firmado por el director gerente del servicio aragonés de salud y tiene 5 folios. Para descargar aquí.

En los 5 folios repasa qué hacer con el informe de maternidad y riesgo durante el embarazo (si lo lleva el especialista, lo hace el especialista), incapacidad temporal (en los pacientes ingresados la baja la hece el médico del hospital y al alta la sigue primaria previo informe con duración estimada), prescripción farmacéutica (todo el mundo 112, urgencias… todos hacen recetas), interconsultas (lo que hace el especialista lo gestiona atención especializada, no se emiten volantes de revisión) y trasporte sanitario (cada uno se hace las suyas).

Igual que en Madrid, igual… igual. La incapacidad temporal para primaria, las urgencias y 112 sin recetas… Desde el GAB no vamos a dejarlo así, pero…

Estamos aún esperando un gesto de nuestros nuevos gestores que nos demuestre que los tiempos de la anterior viceconsejera Ana Sánchez han pasado y que las cosas se van a hacer de una manera distinta. El nuevo Director General de Atención Primaria tiene una ocasión de oro para recordar sus lejanos tiempos de médico asistencial, poner cordura en todo esto y demostrar que no se quiere a la primaria para pasar la fregona después la fiesta.

José Luis Quintana, médico de familia.


Lealtades

julio 7, 2010

Leo en el siempre interesante blog de Rafa Bravo un animado -y en alguna ocasión un punto agrio- debate sobre la libertad de prescripción y la interferencia de los servicios sanitarios. En esta ocasión es Osakidetza, pero podría ser de cualquier parte. Su lectura me produce sentimientos encontrados: unos enarbolan la libertad de prescripción y otros la capacidad del la empresa para hacer eficiente el gasto (en este caso por la vía la sustitución manteniendo el principio activo).

Leí hace tiempo (que me disculpen porque no recuerdo dónde) que en la relación médico-paciente originaria, todas las lealtades del médico son en exclusiva para el paciente. En una consulta privada, todo lo que sucede queda entre uno y otro sin rendir cuentas más allá. Para lo bueno y lo malo. Habrá médicos preocupados por el bolsillo de sus pacientes y otros que no; en principio es una relación aceptada voluntariamente por ambos y nada que decir. Algo parecido nos pasa a nosotros con lo no financiado. La empresa ni sabe, ni quiere saber, sobre el sildenafilo o las vitaminas tipo crecepelo prescritos. Se deja al criterio y la ética de cada uno (o mejor de cada dos, médico y paciente) su uso.

El problema comienza cuando la financiación pública de los fármacos obliga a “repartir lealtades”. Es evidente que el médico y el paciente tienen mucho que decir pero… ¿Y el resto de ciudadanos que con su esfuerzo contribuyen a mantener el sistema? ¿Hemos de gastar más en contra de la información disponible para respetar el pacto médico paciente? Me pide el cuerpo y la mente contestar que no, pero… es que esto de las lealtades repartidas es muy complejo de manejar en todos los aspectos de la vida.

La OMS (últimamento poco fina) dice: Para que haya un uso racional, el paciente tiene que recibir el medicamento adecuado y la dosis debida durante un periodo de tiempo suficiente, al menor costo para él y para la comunidad.

También creo que hay escenarios más fáciles de aceptar: si cada médico se responsabiliza hasta el final de sus tratamientos (prescripción de un medicamento con una dosis y tiempos concretos sin pasarle la bola a otro; recuerdo que  uno de ellos es el clopidogrel, de diagnóstico hospitalario) y la financiación de los medicamentos fuese razonable (no debe ser que medicamentos iguales con precios distintos sean igualmente financiados de forma íntegra por el Estado) es probable que el problema fuese otro.

De todas formas, es verano y es tiempo de relajarse. Confieso mi admiración que raya en lo patológico por Joan Manuel Serrat. Un vídeo en Buenos Aires, 1999, gira Sombras de la China .

Buenas vacaciones a todos.

José Luis Quintana, médico de familia.


Podemos probar otras…

junio 28, 2010

La información completa aquí.

¿Por qué pagamos entre todos un fármaco que nuestros expertos dicen que, de momento, no se use porque hay mejores alternativas? Hay centenares de ejemplos.

¿Cuándo abordamos en serio la financiación de los medicamentos?

José Luis Quintana, médico de familia


Las viejas fórmulas no sirven

junio 27, 2010

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo (atribuído a Albert Ainstein, al que se le atribuye de casi todo).

A pesar de todos los pesares y del lamento de todos, la factura de farmacia sigue creciendo. Insistimos en la fórmula de abaratar fármacos  y apretar solo el pescuezo de la primaria para reducir la el importe total, pero lo que ocurre es que se receta más y más y el gasto sigue subiendo (pinchando en las tablas se ven mejor).

Por este camino parece que no va a ser.

José Luis Quintana, médico de familia.


Ordenadores versus neuronas

mayo 20, 2010

Vivimos una época curiosa. Fascinados por la tecnología intentamos resolver con “cacharros” lo que se debe resolver con inteligencia y sentido común.

La receta en España es un cupón de descuento que debería avergonzar a sus responsables (Ministerio de Sanidad). No me voy a extender en explicaciones que ya están dadas en todas partes.

¿Cómo lo arreglamos?. La hacemos electrónica.  Pero como sigue siendo un desastre, pero electrónico que se ve menos, no da más que problemas.

Se ha dicho mil veces: hay que reformar el sistema de prescripción de medicamentos en España. La receta multiprescripción, que funciona en muchos países, resuelve mejor los problemas y no precisa de un desarrollo informático que obliga a grandes gastos (ver AP-Madrid).

Pero el Secretario General de Sanidad dice en una entrevista publicada en  Diario Médico en enero de este año:

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BORRADOR DE DECRETO DE RECETA MÉDICA

“La receta multiprescripción en papel es inviable”

Pregunta: Las sociedades de primaria han mostrado su descontento con el decreto de receta médica por no incluir la multiprescripcción.

Respuesta: -Lo que tenemos de momento es un borrador, pero puedo decir ya que la multiprescripción en papel es inviable. Será una realidad cuando lo sea la receta electrónica. Y eso será este año.

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Pues nada, a darse de bruces con la realidad.

José Luis Quintana, médico de familia