Día de la Atención Primaria

abril 13, 2015

AP

 

La verdad es que me escuece tener que escribir del Día de la Atención Primaria porque solo tienen su día los necesitados. No existe el día de los futbolistas de élite, ni el de los dueños de grandes empresas ni el de los que heredan fortunas. Pero… hoy es el Día de la Atención Primaria y las sociedades científicas, los sindicatos y la Organización Médica Colegial rinden  tributo a un nivel asistencial que se ajusta bien al dicho de mi abuela: “Mucho te quiero perrito, pero pan poquito”.

Todas estas organizaciones han elaborado un catálogo sensato de reivindicaciones reunidas en un Decalogo. Contiene cosas tan razonables como: el acceso a pruebas complementarias que mejoren la resolución de problemas sin necesidad de derivaciones, la enseñanza universitaria de Medicina de Familia, el rechazo de la burocracia, la mejora de las agendas… Suena a viejo, pero es actual.

 

 

José Luis Quintana, médico de familia

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La Ley de Mutuas de la Seguridad Social

enero 15, 2014

Reproduzco, por su indudable interés, el comunicado de FAISS (Federación de Asociaciones de Inspección de Servicios Sanitarios). En estos tiempos de conflicto generalizado, al de la Ley de Mutuas de la Seguridad Social no se le está dando la importancia que debería. Es probable que, en un futuro no lejano,  lo lamentemos.

FAISS

La Federación de Asociaciones de Inspección de Servicios Sanitarios (FAISS) considera que el anteproyecto de Ley de Mutuas de la Seguridad Social aprobado por el Gobierno supone un “torpedo en la línea de flotación” del Sistema Nacional de Salud (SNS) al poner las bases de una transformación de la asistencia sanitaria actual hacia una asistencia mutualizada privatizada dirigida por los empresarios que romperá los principios de universalidad y equidad del SNS.

El pasado 20 de diciembre de 2013, el Consejo de Ministros aprobaba el “Anteproyecto de Ley de Mutuas de la Seguridad Social”; y abandonaba así la tramitación del proyecto de Real Decreto (RD) de reforma de la Incapacidad Temporal (IT), tras casi un año de negociaciones. El Gobierno regalada por Navidad, a la patronal, su ansiada nueva Ley de Mutuas, aparcando lo relativo a la modificación de la gestión de la IT debido a las reticencias provocadas entre las asociaciones profesionales de facultativos y la propia inspección de servicios sanitarios.

Nuestras impresiones no pueden ser peores, aún más que las del denostado proyecto de Real Decreto. El “Anteproyecto de Ley de Mutuas de la Seguridad Social” trata fundamentalmente de tres asuntos: La reforma del régimen jurídico de las Mutuas, la modificación de la gestión de la IT y la creación de un “sistema específico de protección por cese de actividad de los trabajadores autónomos”. No obstante nuestra principal preocupación se centrará sólo en los dos primeros aspectos, por lo que entrañan de grave perjuicio para los derechos de pacientes, trabajadores y profesionales del SNS, además de suponer un “torpedo en la línea de flotación” del Sistema Nacional de Salud (SNS) al poner las bases de una transformación de la asistencia sanitaria actual hacia una asistencia mutualizada privatizada dirigida por los empresarios que romperá los principios de universalidad y equidad del SNS.

Con esta ley se dulcifica la denominación de las Mutuas Patronales, Empresariales o MATEPSS, adoptando el bondadoso nombre de “Mutuas de la Seguridad Social”. Parece olvidarse que las cotizaciones sociales de la IT son un pago en especie a los trabajadores por ejercer su actividad laboral y, a fin de cuentas, ya es dinero de éstos. En el diseño de este régimen jurídico, todos los órganos directivos y gestores están formados por empresarios o personas designadas por ellos.

Y la llamada “Comisión de Control y Seguimiento” con participación sindical, pero con funciones informativas más parece una maniobra para contentar que controlar. Los únicos controles técnicos que el régimen jurídico prevé para las Mutuas son los de la Intervención General de la Seguridad Social, respecto auditorías de cuentas y cumplimiento, y la Inspección de Trabajo, en cuanto a sus competencias en normativa laboral. Ninguna autoridad pública del Estado central o de las CC AA, controla de forma sistematizada la actividad asistencial sanitaria (consultas, pruebas, tratamientos, intervenciones quirúrgicas) que las Mutuas hacen con cargo a los fondos públicos, como sí ocurre con cualquier Centro de Salud y los hospitales del SNS. Y eso que, más del 16 % de la asistencia sanitaria común que el SNS presta a los trabajadores es de origen profesional y debería haber sido atendida por las Mutuas (no perjudicando los presupuestos del SNS y saturando sus servicios) y los trabajadores haber percibido superiores prestaciones económicas por IT.

Con la nueva gestión de Propuestas de Alta, si en el cortísimo plazo de 5 días, la Inspección Médica no hubiera contestado a la Mutua (o ésta no hubiera recibido la respuesta), al 6.º día se aplicaría un “silencio administrativo positivo” que produciría el “alta presunta”, pero efectiva, del paciente. Creemos perverso e inadmisible este procedimiento, que consigue que las Mutuas obtengan la capacidad de dar altas, de facto, aunque no formalmente. Basándose en que las “comunicaciones” entre todos los agentes (Médicos del SNS, INSS, Mutuas) “se realizarán preferentemente por medios electrónicos…”, como preveía el abandonado proyecto de RD, se abre la puerta para que las Mutuas, con la excusa de controlar la adecuación de una prestación económica, tengan acceso a la “totalidad de la historia clínica” de “todos los trabajadores del Sistema de la Seguridad Social”, hayan estado de baja o no en alguna ocasión.

Además las Mutuas podrán suscribir convenios con los SRS (Servicios Regionales de Salud) de las CC AA para adelantar asistencias de trabajadores de baja. En el fondo, el sistema, presentado como una mejora, va a ser un forzamiento a los SRS para que suscriban dichos convenios y abonen parte de su presupuesto por las referidas asistencias, detrayendo fondos de la asistencia general del SNS para beneficiar a las Mutuas que ya obtienen una ventaja con la reducción derivada de los acortamientos de los procesos de IT por saltarse las listas de espera habituales para el resto de pacientes del sistema. Ello, va a suponer que, con cargo a los fondos públicos, se priorizará la asistencia de los trabajadores frente al resto, lo que rompe el principio de equidad del Sistema.

Como consecuencia se ha emitido un Comunicado que ha sido reproducido en Acta Sanitaria y en Diario Médico. Desde aqui hacemos un llamamiento a a las organizaciones de profesionales sanitarios (sociedades, colegios y sindicatos), a las asociaciones de pacientes, a los sindicatos generales, a los partidos políticos y a otras organizaciones sociales afectadas a rechazar y oponerse a este proyecto de Ley contra los derechos de pacientes, trabajadores y profesionales del SNS.

José Luis Quintana, médico de familia.


No sin evidencia

diciembre 9, 2013

Evidencia

La evidencia científica es uno de los pilares sobre los que se asienta la medicina moderna. Esto no siempre ha sido así: durante años, se aplicaron tratamientos médicos sin comprobar previamente su eficacia y seguridad. Algunos fueron efectivos, aunque muchos tuvieron resultados desastrosos.

Sin embargo, en la época en la que más conocimientos científicos se acumulan de la historia de la humanidad, existen todavía pseudo-ciencias que pretenden, sin demostrar ninguna efectividad ni seguridad, pasar por disciplinas cercanas a la medicina y llegar a los pacientes.

Los firmantes de este manifiesto, profesionales sanitarios y de otras ramas de la ciencia, periodistas y otros, somos conscientes de que nuestra responsabilidad, tanto legal como ética, consiste en aportar el mejor tratamiento posible a los pacientes y velar por su salud. Por ello, la aparición en los medios de comunicación de noticias sobre la apertura de un proceso de regulación y aprobación de medicamentos homeopáticos nos preocupa como sanitarios, científicos y ciudadanos, y creemos que debemos actuar al respecto. Las declaraciones de la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) asegurando que “no todos los medicamentos homeopáticos tienen que demostrar su eficacia” y que “la seguridad no se tiene que demostrar con ensayos clínicos específicos” no hacen sino aumentar nuestra preocupación.

Por lo tanto, solicitamos:

  1. Que no se apruebe ningún tratamiento que no haya demostrado, mediante ensayos clínicos reproducibles, unas condiciones de eficacia y seguridad al menos superiores a placebo. La regulación de unos supuestos medicamentos homeopáticos sin indicación terapéutica es una grave contradicción en sí misma y debe ser rechazada. Si no está indicado para nada ¿para qué hay que darlo?.
  2. Que la AEMPS retire de la comercialización aquellos fármacos, de cualquier tipo, que pese a haber sido aprobados, no hayan demostrado una eficacia mayor que el placebo o que presenten unos efectos adversos desproporcionados.
  3. Que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y el resto de autoridades sanitarias persigan a aquellas empresas que atribuyen cualidades curativas o beneficiosas para la salud a sus productos sin haberlo demostrado científicamente.
  4. Que el Consejo General de Colegios de Médicos de España / Organización Médica Colegial, en cumplimiento del artículo 26 del Código de Deontología Médica, desapruebe a los facultativos que prescriban tratamientos sin evidencia científica demostrada.

http://nosinevidencia.wordpress.com/

José Luis Quintana, médico de familia.


El gasto en farmacia

octubre 31, 2013

El gasto farmacéutico

 

Leemos en los medios de comunicación que el gasto de farmacia (el de la farmacia que proviene de las recetas) vuelve a subir. Es probable que todo el impacto del copago de farmacia ya haya quedado absorbido.

Que tenemos un consumo de medicamentos desbocado es cierto, pero no lo es menos que incidir solo en una parte (la más débil), en la supuesta avidez de los pacientes por el consumo de medicamentos, que existe pero, desde luego, no es la norma, no va a solucionar esto.

Sin abordar otros temas como:

  • La superespecialización que conduce a múltiples visitas de superespecialistas. Cada uno de ellos sólo 2 fármacos… resultado 12 fármacos. Sin una visión generalista de los pacientes, sin la imprescindible coordinación de objetivos entre primaria y hospitales, sin organizar tratamientos cumplibles, sin plantear objetivos terapéuticos razonables, sin dejar de aplicar los conocimientos científicos al “estilo ley del Talión”… será imposible.
  • Se financia prácticamente todo lo que no envenena, aunque los datos fríos demuestren su inutilidad. Sin reformar la financiación de los medicamentos hasta convertirlo en algo sensato y transparente… no será posible. Para muestra… un botón.
  • Sin echar mano y revisar la extraña relación de los fabricantes de medicamentos con los médicos y las sociedades científicas, campo abonado para el cambalache y la falta de ética.
  • Sin contrapesar el bombardeo de los medios que acaban por asimilar malestar con falta de fármacos, sin advertir de los riesgos de la sobremedicación con información independiente, no será posible
  • Y… al final, intentar evitar los escasos problemas de abuso por parte de los pacientes. Sin todo esto y muchas cosas más, no podrá ser,

Escribo esto porque me lo pide el cuerpo, no porque crea que nada de esto se hará.

José Luis Quintana, médico de familia.


¿Por qué se les llama titulares?

octubre 6, 2013

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El origen de la profesión de médico seguramente se remonta a los orígenes de la humanidad y va tomando forma a lo largo del tiempo hasta ser como la conocemos. En España, la primera alusión clara al médico de recoge en el siglo XIII en el Fuero Real promulgado por Alfonso X el Sabio. En su libro IV se dice que para poder trabajar en una zona, el físico debía tener el visto buenos de sus compañeros ya establecidos y recibir un título del alcalde correspondiente. Este es el origen del concepto “titular”.

Fuero Real

Desde el siglo XVIII hay constancia de médicos titulares que trabajan como funcionarios para el estado. En 1894, en Filpinas, entonces española, se definen sus funciones y se especifica claramente su condición de funcionarios públicos.

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Este es un recorte del estupendo documento que podéis leer aquí.

Posteriormente vinieron el Instituto Nacional de Previsión, el Seguro Obligatorio de Enfermedad, el INSALUD y el actual Sistema Nacional de Salud y sus transferencias. Una muy larga historia.

Los sistemas sanitarios son el resultado de la historia de un territorio, de su discurrir político, de los deseos sociales y de múltiples acuerdos y consensos. Por eso, en la práctica, no hay dos iguales, aunque el británico National Health Service sea en el que más nos hemos mirado.

Cuando alguien quiere cambiar el interior del sistema sanitario debe saber esto. Nuestros responsables políticos tienen la obligación de cuidar y reformar el sistema para adaptarlo a los tiempos. Es razonable que quieran. Es cierto que, que los médicos sean funcionarios, es la excepción en Europa (el termino anomalía tiene una matiz peyorativo al significar malformación o alteración biológica). Ojala fuera nuestra única excepcionalidad respecto de Europa. Miremos si no la lógica de asunción de responsabilidades políticas y lo que se hace en los países de nuestro entorno… y no he visto practicarlo con la misma energía.  Hay que exponer, razonar, dar los datos (porque si no hay datos, lo de “privatizar ahorra” es simplemente un prejuicio), escuchar a quienes llevan mucho tiempo es esto, convencer, liderar y pactar. No vale venir de salvapatrias… no cuela.

Lo que ya no parece razonable, es ignorar que con las primeras tres líneas del catecismo privatizador y una sevillana (que va del socialismo a los sindicatos y vuelve) uno no convence a nadie de nada. El sistema precisa y seguirá precisando de ajustes, seguro, pero así, no.

José Luis Quintana médico de familia.


A la tercera va la vencida

mayo 29, 2013

Tenía un buen día de consulta. Le tocaba pasar a David, de 28 años, no me sonaba de nada y es raro, llevo 15 años con la misma gente. Iba muy bien de hora y podía dedicarle un rato. A los que vienen poco o nada hay que tratarlos como debe ser. Es absurdo dedicarle mucho tiempo a los hipertensos de años y años de visitas y protocolos y despachar a toda velocidad a quien no viene nunca.

Primero me consultó un miserable catarrete…

Segundo una absurda contractura muscular…

Cuando casi se iba a ir, me dice: “quería consultarle otra cosa que, no sé ni siquiera si es para usted, ni si me puede ayudar”,. “Cuéntamelo y lo intento”. Con un esfuerzo narrativo muy importante, primero me dijo que consumía hachís de forma habitual desde hacía años. Después, que lo había intentado dejar unas cuantas veces pero que en cada intento había notado una agresividad que le había ocasionado grandes problemas con su entorno, en particular con su pareja. Finalmente, me dijo que había estado tentado de entrar en el centro de atención a drogodependientes, pero que su abuelo vive en el portal de al lado y “si me ve entrar o salir de allí, le mato del disgusto”

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Solo entendemos el valor del tiempo en la consulta los que atendemos pacientes y nos gusta hacerlo… los que estamos al margen de lo que se decide… Una pena.

José Luis Quintana, médico de familia


El fin de la infancia de la Atención Primaria en Madrid

marzo 9, 2013

Cuando uno descubre la relación entre Sus Majestades los Reyes Magos y los padres (disculpen que respete el “horario infantil”) algo se rompe definitivamente en uno que ya no se recompone jamás. Queda marcado el fin de la infancia. A partir de ese momento uno no cree en los cuentos y comienza un proceso de maduración que nos hace colocarnos en “el mundo real”.

Vivimos un conflicto sin precedentes en la sanidad de Madrid que ya dura 4 meses: todos los colectivos implicados han mostrado su rechazo (plataformas creadas para canalizar la protesta, firmas de rechazo de en torno al 80% de los trabajadores, sociedades científicas, sindicatos, universidades, colegio de médicos, más de un millón de firmas de ciudadanos, manifestaciones multitudinarias, apoyo de sociedades de ámbito nacional, colegios de médicos de otros partes del Estado…). Todo esto ha servido para cargarnos de razones y para desenmascarar una propuesta que, querían hacernos creer, se hacía por ahorrar. Por lo demás, ahora nos conducen a toda velocidad al precipicio.

Precipicio

En estos cuatro largos y durísimos meses -los peores que recuerdo en mis muchos años en la asistencia- no hemos oído ninguna opinión de los responsables de la atención primaria de Madrid… ni a favor, ni en contra. Dejados literalmente a la deriva, en medio de los rumores, sin explicaciones de por qué un número de centros y no otro, de por qué este modelo y no otro, de cual es el ahorro, de quién es el experto que lo ha diseñado, de quién respalda intelectualmente el cambio… nada, exactamente nada. Prefiero no contarlos, pero no faltará mucho para un centenar de cargos directivos. Ni una sola explicación.

Espero sinceramente que nos hayamos percatado de que en Madrid nadie recibe las cartas dirigidas a los reyes magos de la atención primaria. Tenemos que madurar nuestro pensamiento y hacernos mayores lo antes posible. Porque me temo que lo siguiente que va a pasar es que, ante nuestro descreimiento en los reyes, alguien va a venir a decirnos: sé que no lo entiendes, es porque eres pequeño, pero todo esto es por tu bien. Tiempo al tiempo.

José Luis Quintana, médico de familia.