Acogiéndome a la libertad de prescripción, que parece ser el único argumento no denunciable, no pienso prescribir nunca más un condroprotector. Si queréis saber por qué (es probable que ya lo sepáis) id pinchando los enlaces:
- Carlos nos lo explica con detalle.
- Los compañeros de Sano y Salvo también.
- Hemos leído pone los puntos sobre la íes.
- Carlos nos vuelve a contar lo que ocurre.
- Algún periódico se interesa por el tema.
Un medicamento que tiene que recurrir a estas cosas como argumento… no se lo doy a mis pacientes.
José Luis Quintana, médico de familia
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Voy en la misma línea tras todo lo leído y reflexionado. La semana pasada he consensuado con cuatro pacientes su suspensión de condroprotectores. Todos reconocieron que tras unos meses de tomarlos no han notado cambios.
Qué bueno sería cuantificar el ahorro que supondrá y tener la capacidad de desviar ese dinero hacia otras medidas sanitarias más eficaces y seguras o para mejorar los recursos humanos.
Si nos ponemos todos será digno de mención. Y es sólo el principio…
hace ya al menos un par de años que informo a mis pacientes sobre la escasa eficacia clínica que los estudios realizados hasta el momento han demostrado.
la gran mayoría no obtiene beneficios clínicos, me refiero obviamente a la mejoría del dolor, por lo tanto dejan de tomarlos….
y, por supuesto manifiesto mi solidaridad con el comprimido, faltaría más!
Actualmente en mi consulta no hay nadie que esté tomando un condro-protector, ni por prescripción propia ni inducida. Todos los pacientes que lo tomaban hace un año fueron informados verbalmente o escrito si lo pedían sobre los resultados del meta-analisis que en 2010 cuestionaba su uso.
Una población informada es capaz de decidir sobre este tema también.
Y esto extrapolable a cantidad de tratamientos. Busquemos en nuestras cartillas de largo tratamiento.
Agur.