Según sus datos

julio 15, 2013

Se ha publicado hace una semanas un informe de los resultados de a cartera de servicios estandarizados de la atención primaria del Madrid del año 2012. Habría muchas cosas que decir sobre los datos y su medida, pero no nos vamos a perder por las ramas: es lo que hay. Para el interesado, el informe entero está aquí.

Me voy a detener en un detalle que me interesa: de los 10 mejores centros en resultados de la comunidad de Madrid, 5 pertenecen a la extinta Área 10 de Madrid. Madrid es ahora una única área para mayor gloria de la libre elección de médico y para las oportunidades de negocio, pero los buenos resultados en atención primaria se concentran en un pequeño fragmento de la comunidad que configuró el Área 10.

12-07-2013 18-05-39

Los centros de salud El Greco, San Blas, Griñón, Las Ciudades e Isabel II son esos 5 centros. Uno puede pensar que esto es una casualidad, pero estos datos se repiten de forma contumaz desde hace tiempo No es una pirueta del destino que ha juntado a los buenos en poco espacio (él Área 10 era de largo la más pequeña de Madrid). Es el resultado, en mi opinión, de personas que consiguieron convencer, hace bastantes años, a los trabajadores de la importancia de su trabajo y de la importancia de hacerlo bien. La consecuencia de unos gestores que respetaron las ideas de los profesionales, las discutieron con ellos hasta alcanzar acuerdos y les permitieron margen para ponerlos en marcha. De directivos cuyo objetivo no era salirse con la suya si no alcanzar buenos resultados escuchando las dificultades para conseguirlo y pactando las soluciones para superarlas… en fin, el resultado de gestores razonables y trabajadores comprometidos. No quiero que parezca que todo es un camino de rosas en un escenario naif. Ha habido de todo entre los responsables y entre los trabajadores, pero ha resultado una línea que, sin ser óptima, es la mejor de toda la comunidad de Madrid.

En estos tiempos de soberbia y mayoría absoluta, es de recordar que otros caminos son posibles sin recurrir al ánimo de lucro y la codicia.

José Luis Quintana, médico de familia

P.D.: Felicidades a los compañeros del Centro de Salud José María Llanos que son los campeones ;-) y mi profundo respeto para el montón de buenos profesionales que hay trabajando abnegadamente en muchos centros de salud. Espero que se me entienda bien.


El vómito se limpia al día siguiente

julio 1, 2013

En el periódico El País acaba de publicarse, con el título “El vómito se limpia al día siguiente”, un artículo con algunos ejemplos de los problemas que está provocando el recorte en el servicio de limpieza de los centros de salud de la Comunidad de Madrid.
Las listas de correo de los profesionales sanitarios están llenas de quejas sobre el empeoramiento del servicio, debido a una reducción del personal y del tiempo que dedican a la limpieza de los centros. Me consta que muchos directores de los mismos han presentado quejas que, en el mejor de los casos, han servido para aumentar algunas horas la presencia del personal de limpieza en el centro, aunque en ocasiones haya sido a costa de otro centro. Lo que se conoce como desvestir a un santo para vestir a otro.
Lo peor del asunto es que la Consejería de Sanidad presume de lo que ha ahorrado, como se puede comprobar en la noticia publicada en noviembre del año pasado en la que se habla del ahorro de 12 millones en la limpieza de los centros de salud :-(
Además, hace algunos meses anunciaba a bombo y platillo que la unificación de la limpieza de los hospitales ahorrará 26 millones de euros. ¡Para echarse a temblar!

Trabajadora--limpiandoLa Dirección General de Atención Primaria, partidaria ella de la autogestión de los centros y enfrascada en la privatización de los mismos, parece que quiere que los profesionales nos autogestionemos y hagamos de profesionales sanitarios, de servicio de limpieza y, dentro de poco, de servicio de mantenimiento. Algunos creíamos que la autogestión de los centros era otra cosa :-(
Estas desafortunadas medidas de ahorro, que suponen un empeoramiento de la calidad de la atención que prestamos en los centros y que pueden suponer un riesgo para la salud de la población atendida así como de los profesionales, no son de recibo, por mucho que la situación económica sea difícil.
Espero que los responsables de calidad, de prevención de riesgos, etc. de la Consejería estén tan indignados como los profesionales y pongan todo de su parte para mejorar la situación. Al menos tanto como lo estuvieron algunos para rasgarse las vestiduras por una entrada de este blog que criticaba en tono algo irónico algunas de las medidas adoptadas para fomentar el lavado de manos entre los profesionales: Con el pelo alborotado y las medias de color.

Juan Bravo Acuña
Pediatra, centro de salud El Greco, Getafe.


Quiero mis datos (1 de varios): Como lágrimas en la lluvia

abril 2, 2013

“Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.” – Replicante Roy Batty. Blade Ranner.

Es una pena que herramientas que puedan mejorar la asistencia no sean valoradas adecuadamente ni por los gestores ni por los profesionales. Por eso, hace tiempo pensé en crear un apartado en ATensión Primaria, con el permiso de José Luis Quintana, con el título “QUIERO MIS DATOS”. Se me ocurrió después de escribir mis artículos anteriores en ATensión Primaria: “Yo también quiero I” y  ”Yo también quiero II”. Pero lo deseché porque estaba realmente desilusionado por el nuevo programa de la historia clínica informatizada “AP Madrid” y porque me decían que se iba a leer poco. Tuve un nuevo impulso en octubre, pero llegó todo lo de la “marea blanca” y volví a olvidarme. Le he dado muchas vueltas a la idea y creo que tengo algo que decir y que puede ser interesante para algunos compañeros, así que allá voy:

Después del verano (estoy hablando de 2012), me incorporé a trabajar con AP Madrid, el antiguo OMI-AP había desaparecido. Para mí, la gran ventaja de OMI-AP era que su base de datos estaba alojada en el servidor del centro de salud y que  podíamos obtener información de los registros del trabajo diario. Con el nuevo programa, AP Madrid, la base de datos está en un megaordenador inaccesible para los profesionales.

Varios años atrás, gracias al compromiso de Marisol Zuzuárregui, en aquel momento gerente del Área 10 de Madrid, y de Ángel Ruiz Téllez de CYMAP  (a los dos gracias de corazón), se nos permitió la instalación del programa ISIS en el centro de salud. El ISIS, entre otras cosas, permite obtener información de lo que hacemos, o sea, de lo que registramos. No es un programa perfecto y hemos tenido el problema de que al ser un regalo y no tener el soporte institucional, no hemos podido participar en su mejora, pero voy a dar fe de que con él se obtiene mucha información. Como a Roy Batty, me ha  permitido, y aún me permite, ver cosas extraordinarias.

Como muestra bien vale un botón

Iniciaré la razón del por qué quiero mis datos con algo sencillo, con el episodio de fibrilación auricular. Aproximadamente en 2002 iniciamos el programa del control del INR, entre nosotros “del Sintrom”, en el centro de salud El Greco (turnos de mañana y tarde), siguiendo los pasos de otros centros como Isabel II y Pintores de Parla, pioneros en el tema. Solo voy a exponer en las siguientes tablas lo que ha significado en nuestro centro de salud llevar a cabo dicho programa en aproximadamente 10 años de funcionamiento.

Datos sobre fibrilación auricular obtenidos por ISIS

El paso de 1310 visitas a 4352 es un incremento en la actividad del 331%. Los INR de las tablas equivalen a los DGP o datos generales del paciente, léase: tomas de INR, TA, frecuencia cardiaca, análisis, etc., que equivalen a un incremento del 428%. Todo este trabajo se ha asumido sin pestañear y sin aumento de recursos por lo médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería y administrativos de los centros de salud. Como Mercadona: mucho más al mismo precio; quien quiera entender que entienda.

Por esto, quiero mis datos, quiero que se sepa que trabajamos y quiero tener herramientas sencillas que me permitan saber qué hago y cómo lo hago. Lo malo es que todos estos conocimientos se perderán… como lágrimas en la lluvia, y estoy seguro que me jubilaré sin poder ver algo parecido.

José Antonio González-Posada Delgado, médico de familia.
Centro de salud El Greco. Getafe


Yo también quiero. Parte II

abril 18, 2012

Respondo a la petición de mi gran amigo Rafa Bravo acordándome de que hace poco, tras la aparición de un efecto secundario importante en una nueva medicación, nos mandaron, vía correo electrónico institucional, el listado con los pacientes a los que se les había prescrito dicho fámaco. Para que no hubiera problemas de confidencialidad, el documento estaba debidamente encriptado. Rafa me decía que por qué no pedía “nuestros datos de prescripción” y pensé en un nuevo “yo también quiero“. He de decir que nosotros tenemos la inmensa suerte de tener estos datos. Podemos estudiar algo sobre nuestra prescripción. Como todos sabéis, cuando un paciente acude a nosotros y le abrimos el episodio de diabetes, todo lo que hagamos con dicha diabetes colgará de dicho episodio de tal forma que cada receta prescrita para su diabetes irá a engrosar el número de recetas que se prescribe a ese episodio de diabetes. Como por el vademécum sabemos lo que cuesta, podemos conocer el gasto total de nuestros diabéticos. Bueno, es aproximado, ya que es posible que muchos no siguan el tratamiento y otros pidan más recetas de las necesarias, pero mide una tendencia. La siguiente figura muestra el número de diabéticos, el gasto por paciente y el tanto por ciento de diferencia de gasto (tomando como el 100% el de menor gasto por paciente), de las 13 consultas de medicina de familia de mi centro.

Como se puede comprobar, hay una gran variabilidad entre consultas tanto en el número de diabéticos (prevalencia por consulta), como en el gasto por cada diabético. No sé si esto es bueno o es malo, no sé si es porque en una consulta están los diabéticos con mayor comorbilidad o los peor o mejor controlados, simplemente es lo que hay. Deberíamos estudiarlo en profundidad y si resultara que el que menos gasto tiene “controla” a sus diabeticos de forma parecida a como lo hacen los demás, no cabe duda que es el más “eficiente” y que los demás deberíamos tender a imitarle.
¡Dios mío! No lo verá el consejero.

José Antonio González-Posada Delgado, médico de familia.


Yo también quiero

abril 10, 2012

Desde la implantación del programa OMI-AP la atención primaria ha ido volcando ingentes cantidades de datos clínicos en las historias informatizadas de los pacientes. Datos clínicos que, por desgracia, han quedado apartados de los que los generan: médicos de familia, pediatras, enfermeras, matronas, trabajadoras sociales, etc. El por qué no se sabe. Puede ser porque la información es poder y por mucho que lo digan, no gusta delegar (ni la información, ni el poder) o porque no nos creen suficientemente preparados para saber qué hacer con ellos o, lo más seguro, por pura desidia. Hace tiempo que perdí la fe en los que nos dirigen, ni ellos creen en mí, ni yo voy a creer en ellos. Pero, en cambio, personas que no están en la brecha, personajes de despacho, con recursos y sobre todo con tiempo, han sido capaces de hacer algo que nosotros, los de la trinchera, sabíamos ya desde hace tiempo: que lo que registramos es pura ciencia.

Éstas son sus conclusiones sobre enfermedades tan prevalentes como la diabetes mellitus o la hipertensión esencial: “los resultados obtenidos en la validación de ambos diagnósticos permiten la utilización de la historia clínica informatizada de atención primaria para la realización de amplios estudios epidemiológicos y abren una puerta para generar conocimiento y confirmar las evidencias científicas provenientes de los ensayos clínicos o, en su defecto, reorientar la práctica clínica”. Perfecto, con nuestro trabajo han publicado un precioso artículo, que de corazón agradezco, pero a mí me ha dado pie a exigir lo que me pertenece: quiero los datos, mis datos, los que se elaboran en mi relación con el paciente y él me ofrece, porque quiero realizar mis propios estudios, quiero saber lo que hago y cómo lo hago, y si algo hay que cambiar, que lo habrá, me ofrezco voluntariamente a estudiar cómo hacerlo, porque sé cómo se hace.

José Antonio González-Posada Delgado, médico de familia


Y con palabras

diciembre 3, 2011

Sorprende la última política compulsiva catalana, por la cual la atención primaria se debería hacer cargo de una serie de pacientes de los especialistas, para descargar en breve hasta un 30% del atasco hospitalario. Si son casos que podría y debería atender el médico de familia, ¿por qué no lo ha hecho antes? Si fuera por falta de competencias, difícilmente un improvisado auxilio telefónico o de e-mail del especialista sería suficiente.

Pero la verdad es otra. La atención primaria española, a pesar del gran esfuerzo de sus profesionales, no ha podido superar el papel de actor secundario del sistema sanitario. El hospital y las especialidades han seguido evacuando su entropía hacia este nivel asistencial: retienen la tecnología, el medicamento innovador y los problemas crónicos específicos de cada especialidad; pero derivan la patología múltiple (donde la complejidad y fragilidad del paciente no permite aplicar limpiamente guías clínicas), y los casos “banales” (de menor interés intelectual o tecnológico).

La fascinación tecnológica de la cultura hospitalaria, alimentada por las industrias suministradoras, invade el hospital, contagia a políticos y medios de comunicación, y distorsiona la realidad. Estas innovaciones añaden muy poca ganancia de salud, y son cada vez más caras. Se precisa una medicina más sensata, clemente, compasiva, cordial, respetuosa y dialogada; menos industrial y más integral; menos high-tech (alta tecnología) y más high-touch (alto contacto interpersonal). Esto solo se puede conseguir con la atención primaria. Pero pese a la retórica, los hechos son testarudos: de 2002 a 2009 la atención primaria sigue estancada en un 14% de los gastos, mientras que la especializada ha subido casi cuatro puntos (de 53,3 a 57%).

Hay que cambiar el modelo de asignación para que los centros de salud, como los británicos, tengan capacidad real de influir en los servicios especializados y en los socio-sanitarios, para actuar como verdaderos agentes en beneficio de sus pacientes. Si esto se produjera, los incentivos irían cambiando y la cultura también. Si la primaria expande su competencia para ver más patologías especializadas, los recursos deberían retenerse donde se asumen las cargas de trabajo. Lo que hoy se plantea es un sinsentido al no alinear recursos y esfuerzo; la compulsión nos aparta del verdadero camino de revitalizar la atención primaria: ¿por qué no atrevernos a hacer las reformas que sabemos que hay que hacer?

José R. Repullo es profesor de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad.

No se puede decir mejor.

José Luis Quintana, médico de familia.


Sin palabras

diciembre 3, 2011

JoseLuis Quintana, médico de familia.


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