Yo también quiero

Desde la implantación del programa OMI-AP la atención primaria ha ido volcando ingentes cantidades de datos clínicos en las historias informatizadas de los pacientes. Datos clínicos que, por desgracia, han quedado apartados de los que los generan: médicos de familia, pediatras, enfermeras, matronas, trabajadoras sociales, etc. El por qué no se sabe. Puede ser porque la información es poder y por mucho que lo digan, no gusta delegar (ni la información, ni el poder) o porque no nos creen suficientemente preparados para saber qué hacer con ellos o, lo más seguro, por pura desidia. Hace tiempo que perdí la fe en los que nos dirigen, ni ellos creen en mí, ni yo voy a creer en ellos. Pero, en cambio, personas que no están en la brecha, personajes de despacho, con recursos y sobre todo con tiempo, han sido capaces de hacer algo que nosotros, los de la trinchera, sabíamos ya desde hace tiempo: que lo que registramos es pura ciencia.

Éstas son sus conclusiones sobre enfermedades tan prevalentes como la diabetes mellitus o la hipertensión esencial: “los resultados obtenidos en la validación de ambos diagnósticos permiten la utilización de la historia clínica informatizada de atención primaria para la realización de amplios estudios epidemiológicos y abren una puerta para generar conocimiento y confirmar las evidencias científicas provenientes de los ensayos clínicos o, en su defecto, reorientar la práctica clínica”. Perfecto, con nuestro trabajo han publicado un precioso artículo, que de corazón agradezco, pero a mí me ha dado pie a exigir lo que me pertenece: quiero los datos, mis datos, los que se elaboran en mi relación con el paciente y él me ofrece, porque quiero realizar mis propios estudios, quiero saber lo que hago y cómo lo hago, y si algo hay que cambiar, que lo habrá, me ofrezco voluntariamente a estudiar cómo hacerlo, porque sé cómo se hace.

José Antonio González-Posada Delgado, médico de familia

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5 Responses to Yo también quiero

  1. rafabravo dice:

    y de paso pide “Nuestros” datos de prescripción que no sabemos por que ignoto motivo están solo accesibles solo a unos cuantos/as privilegiados/as, cuando deberían estar disponible para todo el mundo o al menos para nosotros. Cuanta información tendriamos más allá de lo que se gasta

    • Estoy de acuerdo Rafa, si ellos pueden, nosotros también. Cuantos más seamos para mirar lo que hacemos, más ideas tendremos y más motivados estaremos para participar en la “eficiencia” el sistema.

  2. Carmen de Burgos dice:

    Estimado compañero,

    Creo que debo contestarte “por alusiones”, aunque no me identifico con eso que me llamas: ni “personaje” ni “de despacho” ni “con recursos” y mucho menos aun “con tiempo”, pues aunque me gustaría poder investigar durante la jornada laboral, es una actividad que realizo en mi tiempo libre.

    No entiendo tu molestia con el trabajo que hemos realizado, que creo que nos sirve a todos para poder utilizar las historias clínicas de Atención Primaria como herramienta de investigación. Es verdad que es algo que muchos intuíamos desde hace tiempo, pero había que demostrarlo para que pudiéramos utilizarlas con tranquilidad.

    Quiero comentarte, que este trabajo no ha consistido en publicar “vuestros datos”, que en ese caso podría comprender tu enfado. El estudio ha tenido una fase de campo que ha consistido en revisar más de 1500 historias clínicas (que, por cierto, son de los pacientes) y cotejarla con los datos que nos han facilitado en Sistemas de información tras seguir el procedimiento pertinente.

    Este procedimiento está disponible para todo el mundo; en nuestro caso seguimos los siguientes pasos: elaborar el proyecto, obtener la aprobación de la Comisión Central de Investigación, cumplimentar la solicitud de datos a Sistemas de Información y pedir los permisos en la Gerencia de Atención Primaria.

    Estoy convencida de que la AP es el ámbito de estudio idóneo para realizar estudios epidemiológicos, pues el ámbito donde se realizan los estudios afecta de forma significativa a la aplicabilidad de los resultados: a la estimación real de la incidencia, prevalencia y frecuencia de los estadios, al conocimiento de la historia natural de los problemas de salud, al valor predictivo de las pruebas diagnósticas o a la efectividad de los tratamientos.
    Sin embargo, aunque el peso asistencial de la AP dentro del Sistema Nacional de Salud es elevado y presenta condiciones adecuadas para la investigación, la actividad que se desarrolla en este campo es pobre (según el informe bibliométrico del Fondo de Investigaciones Sanitarias los documentos citables provenientes de centros de AP son sólo el 0.4% de de la producción científica reunida bajo el epígrafe “Centros Sanitarios”).

    Me gustaría que los profesionales que nos sentimos clínicos e investigadores, pudiéramos compaginar las dos facetas y que trabajásemos en la misma dirección.

    Un saludo,

    • Estimada Carmen:

      Ni mucho menos estoy molesto con vuestro trabajo, todo lo contrario, demuestra lo que algunos llevamos diciendo hace tiempo, que en la primaria hacemos una asistencia de calidad, por eso decía que “de corazón” lo agradecía.

      En relación a “nuestros datos”, tienes toda la razón, las historias son de los pacientes,pero mi indignación (no contigo ni con los que realizan el trabajo) es por la falta de reconocimiento que tenemos los profesionales que estamos en primera fila.No sabes la cantidad de tiempo que hemos invertido para que dicha información fuera de calidad, todavía recuerdo cuando los análisis se pasaban a mano, dato a dato, Se que el estudio ha sido riguroso y que ha cumplido con todos los requisitos que un trabajo de investigación requiere, incluyendo la petición de los datos al Sistema de Información, pero yo pido algo más sencillo y práctico, quiero los datos de mis pacientes para poder mejorar los resultados clínicos. Sé que se puede hacer porque hay programas que lo hacen y porque en otros lugares de España y de Europa se hace. Seguro que se podrían establecer nuevas vías de investigación y de mejora. A nuestros directivos se les olvida que donde se produce el trabajo es donde nacen las ideas de innovación.

      Y por último una excusa. Cuando me refiero a “persona de despacho” me refiero a los que deberían apoyarnos en el trabajo diario y que los sentimos lejos de nuestras necesidades. Puedes leer el nuevo post de nuestro compañero Joaquín Morera y lo comprenderás.

      Un saludo:

  3. […] DATOS”. Se me ocurrió después de escribir mis artículos anteriores en ATensión Primaria: “Yo también quiero I” y  ”Yo también quiero II”. Pero lo deseché porque estaba realmente desilusionado por el […]

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