La otra brecha digital

diciembre 3, 2013

Según la wikipedia Eurostat defina la brecha digital como la “distinción entre aquellos que tienen acceso a Internet y pueden hacer uso de los nuevos servicios ofrecidos por la World Wide Web, y aquellos que están excluidos de estos servicios”.

La Comunidad de Madrid llegó pronto a la receta informatizada pero llega con años de retraso a la receta electrónica… llegamos de los últimos. A Getafe, donde trabajo, no ha llegado aún pero parece inminente su implantación.

En esta situación, en pleno siglo XXI, tanto el Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS), como la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (MUFACE)  siguen utilizando recetas que han de rellenarse “a mano” y de una en una. Se trata de un anacronismo y, en mi opinión, de una falta de consideración de ambos organismos oficiales hacia sus afiliados y hacia nosotros,  sus dóciles amanuenses.

Muface

Instituto Social de las Fuerzas Armadas   Sede Electrónica   Ayuda por trámite

He escrito correos electrónicos, he solicitado información, me he quejado allá donde me han dejado…. Nada de nada.  Los pacientes tienen que seguir solicitando sus talonarios que traen a la consulta para que se los rellenemos con sus medicamentos.

No se si da para llamarlo brecha digital, pero que el servicio a determinados colectivos y en este aspecto, casi no ha cambiado desde hace casi 30 años es cierto. Para la población general ha cambiado bastante. Seguiremos esperando.

José Luis Quintana, médico de familia.


El SEFV-H, una abreviatura interesante

agosto 29, 2013

Vivimos tiempos de abreviaturas, debe ser por las prisas y porque los departamentos y cargos cada vez tienen el título más largo. En nuestra empresa y en nuestro oficio cada vez es mayor:

– DGSIS: Dirección General de Sistemas de información Sanitaria

– DTSIS: Dirección Técnica de Sistemas de Información Sanitaria

Con el tiempo, me he hecho una idea de sus diferencias… más o menos. Pero en la primera reunión que estuve en la que se pronunciaban estas abreviaturas, no era capaz de saber bien de qué hablábamos o si era que el orador tenia un pelo en la lengua e intentaba sacárselo.

Ayer, sin embargo, descubrí una abreviatura impronunciable que me parece interesante : el Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de uso Humano (SEFV-H). En ocasiones anteriores (la verdad, demasiado pocas) cuando había sospechado efectos adversos llamativos, había hecho la “tarjeta amarilla“. Esta vez, como sabía que lo podía hacerlo a través de internet, decidí probar.  Seguro que todos los conocéis, pero para mi fue novedoso, interesante y sobre todo cómodo.

Si buscas en Google “farmacovigilancia” es la primera entrada y si buscas “tarjeta amarilla” la segunda tras las inevitables referencias deportivas. Vayas por donde vayas, llegas. a https://www.notificaram.es/

Notificación directa de Reacciones Adversas a Medicamentos

A partir de aquí, es relativamente sencillo.:

  • Pueden registrar reacciones adversas tanto ciudadanos como sanitarios

Notificación directa de Reacciones Adversas a Medicamentos3

  • Yo creo que es cómodo y sencillo darse de alta en el sistema para no tener que meter todos tus datos cada vez que quieras declarar.
  • Interesa hacerlo desde la consulta para tener todos los datos del paciente y de los fármacos a la vista. Si no tienes internet en la consulta… monta un pollo.

En fin, que me pareció una facilidad para declarar reacciones adversas a medicamentos (RAM, otra abreviatura) que es una cosa a la que creo que no prestamos suficiente atención y en primaria estamos en un lugar privilegiado para hacerlo.

Cada vez me parece mas evidente que le hemos perdido el respeto a los medicamentos, que son una cosa muy seria y potencialmente peligrosa.

José Luis Quintana, médico de familia


Una presentación

octubre 26, 2012

En el Centro de Salud El Greco hemos disfrutado y hemos aprendido mucho con los blogs relacionados con la docencia que se han hecho en muchos lugares de España. Hace tiempo que teníamos ganas de poner en marcha uno. Gracias al esfuerzo de unos cuantos profesionales del centro podemos hacerlo.

Intentamos que nos sea útil a nosotros en primer lugar, pero nos encantaría que pudiese ayudar a otros, como los ya existentes nos ayudaron a nosotros.

Esperamos que os guste, os sirva y que nos ayudéis a hacerlo crecer.

Esta es su dirección http://docenciacselgreco.wordpress.com/

Y esta es su cabecera

cabecera_blog_docencia

Carolina Peláez, médico de familia y responsable de docencia


Que sí, coño

julio 9, 2012

Hoy hemos empezado a usar AP-Madrid… sin grandes quebrantos. He echado de menos, en el módulo de prescripción -hoy, no he tenido que tocar IT ni otros- un botón que desde aquí reclamo. Evita muchos clics innecesarios, ante las permanentes alertas y advertencias.

No me ha quedado un botón bonito. He hecho lo que he podido… yo no programo, paso consulta.

José Luis Quintana, médico de familia

 

Con posterioridad al post Manolo Merino, artista donde los haya, ha hecho uno de muy buena pinta que regalamos.


Hemos empezado

junio 15, 2012

Estaba leyendo periódicos y recibiendo “la ración diaria de espanto” (acojona, que algo queda 😉 ) y se me ha ido la cabeza al poema de Machado que dice “Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.

Hemos empezado el proceso de implantación de AP-Madrid. Han venido los informáticos a “revisar los ordenadores”. Revisar quiere decir “planchar”. Nos han dejado la versión 6 del explorer (Microsoft ha pedido, por favor, que se deje de usar y nosotros haciendo “luz de gas” a Bill Gates) y se han cepillado los otros navegadores. Cuando he preguntado cuando se permitirían versiones más recientes del explorer, se me ha contestado que, se estaban probando y que si todo funcionaba, se permitirían. Lo mismito que hace dos años. Pruebas concienzudas ¡vive Dios! También se han pulido los Dropbox del centro… No pasa nada, volverems a los lápices USB para llevar y traer a casa el trabajo. Los lápices USB no han sido más que fuente de virus… el autorun, por ejemplo, aun sin eliminar del todo. Y lo peor… el centro tiene una web interna que funciona, a la vez, como reglamento de régimen interno y como manual para todos los procesos del centro: desde el circuito de recetas, hasta el registro de mamografías… Ya no la podremos tocar.

Luego hablaremos del nuevo modelo, de la autonomía de gestión y de la madurez de la primaria. Tonterías. No sé por qué no se nos tiene en cuenta. Por qué no se deja opinar (e incluso decidir) lo que nos viene bien. No somos niños. Seguramente somos la empresa española con el nivel formativo más alto entre sus trabajadores, pero no se confía en nuestro criterio.  Corren tiempos mediocres.

José Luis Quintana, médico de familia.

P.D.: Somos muy cabezotas, digo yo que algo conseguiremos 😉 .


El día 2 de Julio… AP-Madrid

junio 11, 2012

Voy a confesar un  cosa que no sé si es para sentirse orgulloso: tenemos buenos resultados en cartera de servicios. Más de una vez, nos han preguntado ¿cómo lo hacéis? La verdad, es que no lo sé bien. Si lo supiera no lo diría, lo vendería 😉 Pero desde luego hay dos factores determinantes:

  • La voluntad, como grupo de personas, de hacer las cosas bien. Hay una dinámica de trabajo a la que no te puedes sustraer, es la de todos y te tienes que sumar. Tenemos mucho cuidado con eso. Todo el mundo puede y debe aportar, pero el fondo de trabajo permanece inalterable.
  • Tenemos nuestro propio “Sistema de Información”… al margen de la empresa. Con mucho esfuerzo y, por qué no decirlo, con la tolerancia de algún jefe inteligente que hemos tenido -haberlos, haylos- aprendimos a “echar mano” a nuestros datos encerrados en OMI-AP. Eso nos ha dado unas infinitas posibilidades de mejora… mejora de la nuestra… de la que nos importa a los que pasamos consulta. Un ejemplo:   queríamos (es largo explicar por qué) poner “bonitos” a nuestros obesos. Le preguntamos a la base de datos y tenemos un IMC calculado en los últimos años a casi el 70% de la población pero no tenemos casi episodios de obesidad creados (a pesar de IMC por encima de 30) y eso nos dificulta su identificación sencilla. Esta mañana, reunidos, le hemos pedido a… no voy a decir su nombre (por si no gusta lo que hacemos 😉 saca, por favor, un listado de personas con el último IMC mayor o igual de 30, sin episodio de obesidad creado y lo separas por consultas de enfermería.  Sé que en el primer rato libre que tenga… uno, va a sacar ese listado. Posteriormente, todos podremos poner bonitos a los obesos. Todo esto, si pedir nada a nadie, sobre la marcha y con la clara intencion de mejorar la salud de nuestros pacientes sobrados de kilos.  Ese me parece el secreto, grupos de personas convencidas y herramientas para la mejora.

El día 2 de julio de 2012, llega AP-Madrid al centro. La base de datos (nuestras historias clínicas) irá  a parar a un servidor central sin acceso para los protagonistas del mismo, salvo para pasar consulta. La mitad de nuestros recursos se habrán perdido… solo nos queda un grupo de gente dispuesta pero “a ciegas”… que no se nos cuente lo de e-SOAP, ni lo de pide información, que en cuanto la tengamos te la damos.

Por eso. cuando oigo hablar de la autonomía de la primaria, me da la risa floja. Ya se, no todos los centros saben hacer esto… habrá que facilitárselo, pero a nosotros, que lo sabemos, no me lo quites. Es la vieja manía de la empresa de enrasar por abajo.

Seguiremos contando el camino que lleva a AP-Madrid.

José Luis Quintana, médico de familia


Yo también quiero. Parte II

abril 18, 2012

Respondo a la petición de mi gran amigo Rafa Bravo acordándome de que hace poco, tras la aparición de un efecto secundario importante en una nueva medicación, nos mandaron, vía correo electrónico institucional, el listado con los pacientes a los que se les había prescrito dicho fámaco. Para que no hubiera problemas de confidencialidad, el documento estaba debidamente encriptado. Rafa me decía que por qué no pedía “nuestros datos de prescripción” y pensé en un nuevo “yo también quiero“. He de decir que nosotros tenemos la inmensa suerte de tener estos datos. Podemos estudiar algo sobre nuestra prescripción. Como todos sabéis, cuando un paciente acude a nosotros y le abrimos el episodio de diabetes, todo lo que hagamos con dicha diabetes colgará de dicho episodio de tal forma que cada receta prescrita para su diabetes irá a engrosar el número de recetas que se prescribe a ese episodio de diabetes. Como por el vademécum sabemos lo que cuesta, podemos conocer el gasto total de nuestros diabéticos. Bueno, es aproximado, ya que es posible que muchos no siguan el tratamiento y otros pidan más recetas de las necesarias, pero mide una tendencia. La siguiente figura muestra el número de diabéticos, el gasto por paciente y el tanto por ciento de diferencia de gasto (tomando como el 100% el de menor gasto por paciente), de las 13 consultas de medicina de familia de mi centro.

Como se puede comprobar, hay una gran variabilidad entre consultas tanto en el número de diabéticos (prevalencia por consulta), como en el gasto por cada diabético. No sé si esto es bueno o es malo, no sé si es porque en una consulta están los diabéticos con mayor comorbilidad o los peor o mejor controlados, simplemente es lo que hay. Deberíamos estudiarlo en profundidad y si resultara que el que menos gasto tiene “controla” a sus diabeticos de forma parecida a como lo hacen los demás, no cabe duda que es el más “eficiente” y que los demás deberíamos tender a imitarle.
¡Dios mío! No lo verá el consejero.

José Antonio González-Posada Delgado, médico de familia.


Yo también quiero

abril 10, 2012

Desde la implantación del programa OMI-AP la atención primaria ha ido volcando ingentes cantidades de datos clínicos en las historias informatizadas de los pacientes. Datos clínicos que, por desgracia, han quedado apartados de los que los generan: médicos de familia, pediatras, enfermeras, matronas, trabajadoras sociales, etc. El por qué no se sabe. Puede ser porque la información es poder y por mucho que lo digan, no gusta delegar (ni la información, ni el poder) o porque no nos creen suficientemente preparados para saber qué hacer con ellos o, lo más seguro, por pura desidia. Hace tiempo que perdí la fe en los que nos dirigen, ni ellos creen en mí, ni yo voy a creer en ellos. Pero, en cambio, personas que no están en la brecha, personajes de despacho, con recursos y sobre todo con tiempo, han sido capaces de hacer algo que nosotros, los de la trinchera, sabíamos ya desde hace tiempo: que lo que registramos es pura ciencia.

Éstas son sus conclusiones sobre enfermedades tan prevalentes como la diabetes mellitus o la hipertensión esencial: “los resultados obtenidos en la validación de ambos diagnósticos permiten la utilización de la historia clínica informatizada de atención primaria para la realización de amplios estudios epidemiológicos y abren una puerta para generar conocimiento y confirmar las evidencias científicas provenientes de los ensayos clínicos o, en su defecto, reorientar la práctica clínica”. Perfecto, con nuestro trabajo han publicado un precioso artículo, que de corazón agradezco, pero a mí me ha dado pie a exigir lo que me pertenece: quiero los datos, mis datos, los que se elaboran en mi relación con el paciente y él me ofrece, porque quiero realizar mis propios estudios, quiero saber lo que hago y cómo lo hago, y si algo hay que cambiar, que lo habrá, me ofrezco voluntariamente a estudiar cómo hacerlo, porque sé cómo se hace.

José Antonio González-Posada Delgado, médico de familia


Una completa decepción

septiembre 29, 2011

Ya hemos hablado en varias ocasiones de AP-Madrid. Desconozco la fecha exacta del arranque del proyecto. Era, no la pasada legislatura, la anterior, cuando se puso en marcha y desde entonces casi no le ha sucedido nada bueno.

Se pensó en una base datos única, a imitación del resto de las comunidades autónomas. Ya no es tiempo de discutir esto, pero es probable que sea el origen de todos los problemas. En mi opinión, con buen criterio, el proyecto perseguía adaptar OMI-AP, que había ofrecido una prestaciones bastante razonables, a la base de datos centralizada y un nuevo lenguaje de programación. Han pasado un buen puñado de años, se ha debido invertir mucho dinero y tenemos:

– Medio Madrid trabaja con OMI-AP. La implantación de AP-Madrid es un dolor y se avanza a paso de tortuga.

– Como hemos comentado en entradas anteriores los profesionales se han quedado sin poder acceder a la información por ellos mismos generada. OMI tenía dos módulos de extracción de datos (OMI-EST y OMI-AD) que no eran para tirar cohetes, pero permitían que un profesional obtuviese en poco tiempo y él solo una lista de inmovilizados en domicilio o de diebéticos. Ahora, hay un procedimiento para esto que lo vuelve lento y farragoso, y muchas veces imposible.

Los sistemas de información han quedado ciegos. No se sabe lo que pasa en los centros con AP-Madrid. No se puede medir la cartera de servicios en esos centros. Yo me imagino que si en Coca-Cola tienen un nuevo sistema informático que no permite saber ni a quién, ni cómo, ni cuánta Coca -Cola se vende, se organiza una tragedia.

La receta electrónica se vinculó a AP-Madrid. Tenía cierta lógica pero visto los resultados parece un desastre. A día de hoy, la receta electrónica es un pilotaje que en el mejor de los casos se convertirá en realidad para los centros con AP-Madrid y a medio plazo. Dicen los que la usan (en otras comunidades autónomas) que no es la panacea, pero resuelve muchas cosas de las consultas de primaria. En esto, claramente vamos en el furgón de cola de las comunidades autónomas.

Si uno pregunta por todo esto le dicen que está a punto de solucionarse… como hace años.
Digno de los Fiasco Awards.

José Luis Quintana, médico de familia.


Privacidad e historia clínica

septiembre 19, 2011

La historia clínica de atención primaria es compleja. Yo creo que se equivoca quien piense que “conoce a sus pacientes”. Conocemos una parte de su vida, unos dejan ver mucho y otros poco  o casi nada. Eso es lo que sabemos de ellos. Lo cierto y verdad, es que quedan registradas las patologías, los factores de riesgo y otra miscelánea de difícil catalogación: hábitos sexuales, estilos de vida, cuestiones laborales…

Vivimos los tiempos de la electrónica, la informática y la información. A la historia del paciente no sólo accede su médico o su enfermero. La historia se ha vuelto accesible para la mayor parte de los sanitarios de la empresa. En las bases de datos centralizadas (en nuestro caso AP-Madrid) por filosofía de uso y en las que no lo son (OMI-AP) la puesta en marcha de “visores” (Horus) lo permiten.

Hace unos días atendí a un paciente que protestaba porque en el informe para ser tratado por el fisioterapéuta aparecían datos personales de ninguna utilidad para el mismo, concretamente sobre el consumo de alcohol, que además, él aseguraba que estaba sobrestimado.

La lógica de las historias clínicas por cómo y cuando se gestaron es que cualquiera que mire la historia viera todo y por lo tanto todos los registros queden visibles. Es cierto que se pueden ocultar, pero hay que recordarlo cada vez y con frecuencia se nos olvida. Además el sitema de ocultación es poco claro y con un funcionamiento mejorable. Si a los pacientes se les pregunta que si tienen inconveniente en que todos los que accedana su historia vean sus diagnósticos y tratamientos seguramente contestarán que no pero seguramente con poca reflexión. El número de situaciones conflicitivas no es pequeño: menor que toma anticonceptivos sin consentimiento de sus padres, antecedentes de interrupcion voluntaria del embarazo, contracepción postcoital, disfunción eréctil, violencia en la pareja, problemas laborales, problemas con la justicia, homosexualidad, etc. Eso pensando 5 minutos, segurísimo que hay infinitas más…

Sinceramente no tengo claro cómo se debe manejar esto porque todo tendrá efectos secundarios, pero creo que es el momento de pensar en invertir la lógica del sistema… todo lo que se escribe pertenece a la privacidad del paciente y por lo tanto es invisible y es el paciente el que debe regular el nivel de visibilidad de las cosas.

José Luis Quintana, médico de familia.