Ya están aquíííí….

julio 29, 2013

2008082073poltergeist

Aquí tenéis el DECRETO POR EL QUE SE REGULAN LOS REQUISITOS DE ACREDITACION DE LAS SOCIEDADES DE PROFESIONALES SANITARIOS DE AP V 17 JULIO 2013. Ya conocíamos el borrador, esta es una versión definitiva… salvo que haya algún error de esos que suceden de vez en cuando ;-)

En el preámbulo se insiste en el cansino e infumable argumento de la sostenbilidad, la austeridad y todas esas cosas que, si no fuese por lo serio que es el tema, darían un poco de risa. Las sociedades profesionales que cristalizaron en la Entidades de Base Asociativa (EBA) en Cataluña se promovieron como una oportunidad para un puñado de profesionales. Aquí seguimos tontamente empeñados en justificarlo por la sostenibilidad del sistema. En vez de ofrecerlo como una oportunidad profesional, haber buscado consensos y acuerdos, haber oído a los profesionales, se vende como una penitencia y una oportunidad de negocio. Aquí empezamos por “los centros se entregan vacíos” Un desastre.

Lo que mal empieza, mal acaba.

José Luis Quintana, médico de familia


El vómito se limpia al día siguiente

julio 1, 2013

En el periódico El País acaba de publicarse, con el título “El vómito se limpia al día siguiente”, un artículo con algunos ejemplos de los problemas que está provocando el recorte en el servicio de limpieza de los centros de salud de la Comunidad de Madrid.
Las listas de correo de los profesionales sanitarios están llenas de quejas sobre el empeoramiento del servicio, debido a una reducción del personal y del tiempo que dedican a la limpieza de los centros. Me consta que muchos directores de los mismos han presentado quejas que, en el mejor de los casos, han servido para aumentar algunas horas la presencia del personal de limpieza en el centro, aunque en ocasiones haya sido a costa de otro centro. Lo que se conoce como desvestir a un santo para vestir a otro.
Lo peor del asunto es que la Consejería de Sanidad presume de lo que ha ahorrado, como se puede comprobar en la noticia publicada en noviembre del año pasado en la que se habla del ahorro de 12 millones en la limpieza de los centros de salud :-(
Además, hace algunos meses anunciaba a bombo y platillo que la unificación de la limpieza de los hospitales ahorrará 26 millones de euros. ¡Para echarse a temblar!

Trabajadora--limpiandoLa Dirección General de Atención Primaria, partidaria ella de la autogestión de los centros y enfrascada en la privatización de los mismos, parece que quiere que los profesionales nos autogestionemos y hagamos de profesionales sanitarios, de servicio de limpieza y, dentro de poco, de servicio de mantenimiento. Algunos creíamos que la autogestión de los centros era otra cosa :-(
Estas desafortunadas medidas de ahorro, que suponen un empeoramiento de la calidad de la atención que prestamos en los centros y que pueden suponer un riesgo para la salud de la población atendida así como de los profesionales, no son de recibo, por mucho que la situación económica sea difícil.
Espero que los responsables de calidad, de prevención de riesgos, etc. de la Consejería estén tan indignados como los profesionales y pongan todo de su parte para mejorar la situación. Al menos tanto como lo estuvieron algunos para rasgarse las vestiduras por una entrada de este blog que criticaba en tono algo irónico algunas de las medidas adoptadas para fomentar el lavado de manos entre los profesionales: Con el pelo alborotado y las medias de color.

Juan Bravo Acuña
Pediatra, centro de salud El Greco, Getafe.


Se te olvida…

septiembre 28, 2012

En el completo desbarajuste que vivimos con los medicamentos en este país, el penúltimo despropósito, digo el penúltimo porque aún queda día por delante, es el de las lágrimas artificiales. Se desfinanciaron las lágrimas artificiales, salvo para el “síndrome de Sjögren”. El ministerio de sanidad, en otra aportación a la historia, ha cambiado la descripción de la excepción… por “alivio de la sequedad ocular asociada al síndrome de Sjögren”. Fantástico. Pero, sin embargo, unas lágrimas artificiales siguen financiadas para todos los pacientes: Oculotect©, de laboratorios Alcon Cusi.

Quiero pensar que es un olvido, para no escribir “lagrimas artificiales”, pusieron  carmelosa, y se les olvidó que las hay con povidona… si no es así, volveremos a vernos con una peregrinación de pacientes a “cambieme usted, que en la farmacia me han dicho que entran”. Esperemos otra rectificación… ¡qué paciencia!

José Luis Quintana, médico de familia.


AP-Madrid. Un programa que puede comprometer la seguridad del paciente

abril 15, 2012

Hace un mes que se implantó en el centro de Atención Primaria donde trabajo el programa de gestión de historias clínicas AP-Madrid. Desde entonces han sido varias las incidencias que hemos sufrido, algunas de ellas sumamente relevantes para la seguridad del paciente. Considero que debe revisarse seriamente este programa y las fórmulas para su implantación.

Soy consciente de que han sido muchos los profesionales que se han quejado del funcionamiento de este programa  desde que se implantó por primera vez en los centros piloto hace 4 años y posteriormente en el resto hasta conseguir una cobertura superior al 70%. Incluso existe un foro en el que se manifiestan continuamente los defectos y las quejas sobre el mismo. También es verdad que no se pueden despreciar las propiedades y particularidades que son positivas. No obstante me permito hacer algunas consideraciones con la esperanza de que puedan servir para mejorarlo y sobre todo para que se puedan evitar los riesgos que creo conlleva para los pacientes por sus defectos y actuales limitaciones.

No trato de analizar en profundidad todos los aspectos del programa. Me  limito a comentar incidencias graves o aquellos aspectos del mismo que pueden afectar a la seguridad del paciente.

Uno de los sucesos más relevante y grave es la pérdida de información referente a pacientes durante el  proceso de implantación. Al trasladar (migrar) los datos del programa previo al actual se pierden datos. He podido constatar esta pérdida de información por tener el caso de pacientes a quienes e impreso la información previa  para enviarla a especialistas o para hacer informes (la que existía en OMI-AP) y tras la implantación de AP-Madrid esta información no aparece. Este hecho además pudo ser confirmado por los técnicos que estuvieron en el centro durante el proceso de implantación.

Ante esto no es de extrañar que en más de una ocasión se tenga la sensación de que “faltan” datos en la historia a tenor de lo que nos comenta el paciente, aunque no tengamos forma de demostrar que sea así. Sin embargo, al confirmar que ocurre con casos puntuales surge la terrible duda sobre lo que “puede no estar y no lo sabemos”. Solo en casos muy concretos nos acordamos muy bien de todo lo realizado a un paciente aunque no conste escrito. Esta situación puede crear una gran incertidumbre y riesgos, especialmente si el paciente dice que toma una medicación que no nos aparece, o si volvemos a realizar una prescripción de algo que ya no toma pero que nos figura como su medicación activa, aunque realmente ya no lo sea.

No puede ser que esta falta de migración y pérdida de datos sea la primera vez que ocurre. ¿Cuánto pasa?. ¿En qué porcentaje?. Alguien debe conocer estas respuestas. Se debería informar en el momento de la implantación, antes de la migración de un programa a otro, que esta pérdida de datos puede ocurrir y qué hacer si se detecta. De la cantidad de información perdida dependerá la validez y fiabilidad de la información que permanece.

Otro problema grave relacionado fundamentalmente con la prescripción es el que se produce con la fusión automática de historias, lo que ocurre cuando un paciente ha estado en otro centro que ya tenía AP-Madrid. Habitualmente se realiza la fusión de historias de forma voluntaria (lo puede realizar cualquiera con acceso a las historias clínicas, de cualquier centro donde se atienda al paciente y que tenga AP-Madrid, y lo haga con criterio o no) y otras veces ocurre sin que sepamos como se ha producido la fusión. Hay casos en que el paciente se trasladó a nuestro centro hace años y durante este tiempo se le han creado sus correspondientes episodios y prescripciones relacionadas con ellos. Como en el otro centro nadie cerró sus prescripciones crónicas, al fusionarse las historias aparecen todas (las actuales y las antiguas), en ocasiones duplicadas, con el consiguiente desconcierto que crea y el riesgo de prescribir algo que incluso pudo dejar de tomar porque no era eficaz o con consecuencias peores si se retiró porque causaba efectos secundarios. Nadie ha ideado una formula sencilla (como el cambio de color) para que lo que procede de historias previas no se pueda confundir con episodios y tratamientos realmente activos.

A esto añado otro riesgo más. Según se nos informó en las jornadas de implantación “nunca se cuelga”, o casi nunca, pero, ¡qué mala suerte!, en la primera semana ya tuvimos un día completo en el que era imposible disponer de la información porque no funcionaba internet. En este día tuve una reclamación (contra el Sistema) por error de medicación. El paciente acudió a por los antihipertensivos que tomaba. Sabía el producto que tomaba (a medias) y me aseguró que de una dosis determinada. Cuando pude comprobar si estaba bien lo que le había recetado (y porque se me ocurrió tener esa precaución) el paciente tomaba un fármaco con dosis doble de la que yo le había recetado y le faltaba otro principio activo. Actualmente todo el mundo confía en que “todo está en el ordenador” y es difícil que sepan exactamente lo que toman en composición y dosis. Por suerte se lo pude cambiar antes de que se redujera bruscamente el tratamiento de su hipertensión.

Por último un comentario sobre el tiempo que consume el programa. Es un programa que, aunque haya sido testado en centros piloto, no  parece pensado y diseñado, como debería ser, por los usuarios del mismo, es decir los profesionales que lo manejamos día a día para atender a nuestros pacientes. Obliga a pasar por diferentes ventanas, demasiadas, para llegar por ejemplo a crear un episodio o realizar una prescripción, en vez de que algunas de esas ventanas fueran opcionales. Como ejemplo si quiero depurar un tratamiento crónico, como he comentado antes por estar duplicado, no puedo hacerlo en una misma pantalla con todo lo que sobra, he de hacerlo uno a uno con cada medicamento y confirmar hasta 3 veces que quiero retirar cada medicación. Un sistema de información que obligue a que se esté más pendiente de la aplicación que de los problemas de los pacientes es un mal sistema de información y si consume el tiempo que debo dedicar a los pacientes, y ya no hay mucho, se convierte en un problema muy grave. Un sistema de información es eficiente cuando facilita la utilización racional de los recursos con disminución del tiempo dedicado a las labores burocráticas, incluido el propio registro, y aumenta el tiempo dedicado al paciente. Puede ser que haya sido pensado para tener 30 pacientes en consulta al día, pero no, como es mi caso, para atender muchos días a más de 50. Simplemente resulta imposible.

Antes de poner en marcha un sistema de información han de valorarse varios aspectos. En primer lugar si es factible y pertinente, es decir, la posibilidad fundamentalmente económica de disponer del mismo. En este caso así ha sido considerado a pesar de la crisis económica. Ha de ser fiable y válido, tanto en la carga de la información como en la transmisión y la explotación de los datos. En este caso pueden surgirnos muchas dudas sobre dicha fiabilidad y validez. La capacidad para adaptarse a la realidad asistencial y los diferentes modelos organizativos debe estar previamente contrastada, y supongo que así se ha realizado, aunque con nuestra carga asistencial parece que no se había contado. Debe tener la capacidad de ser monitorizado, evaluado y de incorporar las modificaciones que se estimen necesarias en el transcurso de su desarrollo. Debe admitir la conversión de los sistemas de información previos, sean informáticos o no. Y fundamentalmente deben orientarse al servicio y mejora de la organización verificando previamente la aceptabilidad de los profesionales que son quienes los van a utilizar, por lo que conviene que se tengan muy en cuenta sus opiniones y se logren consensos orientados hacia la mejora continua del programa.

Joaquín Morera Montes

Médico de Familia

 

Nota:

He realizado estos comentarios esperando que pueda servir  para algo mi experiencia en sistemas de información y registro. He tenido la suerte de haber participado en el diseño de la Historia Clínica de la Comunidad de Madrid (vigente desde 1989 hasta las implantación de aplicaciones informáticas), de haber  formado parte del grupo de trabajo que elaboró el diseño de OMI para Stacs (el anterior programa informático hasta la implantación de AP-Madrid) y de haber sido docente durante muchos años en sistemas de información para el Diplomado de Dirección y Gestión de Equipos de Atención Primaria organizados por el Centro Universitario de Salud Pública y para diversos Diplomados de Sanidad y Másters de Gestión organizados por la Agencia Laín Entralgo.

Tras el proceso de implantación envié un informe analizando las limitaciones y los defectos que existían a mi modesto entender en el programa ofertando posibles soluciones. La única respuesta que he recibido hasta la fecha es que se ha enviado a la Unidad correspondiente para su conocimiento.


Un desastre llamado incapacidad temporal o la maceración de los problemas

febrero 21, 2012

Voy a ser sincero: lo que me parece más desagradable del “día a día” de un médico de familia es la incapacidad temporal (IT). Permanece casi invariable desde el “anterior régimen” , su funcionamiento es absurdo por completo. Genera toneladas de papeles, a todas luces innecesarios.

  • No se puede sostener que, un paciente cáncer de pulmón, tenga que presentarse más de 50 veces en el centro de salud, en un año, para poder obtener la prestación correspondiente.
  • No es de sentido común, que un paciente con diarrea, para ausentarse 48 horas del trabajo, tenga que ir dos veces al centro de salud. Además no puedo estar mas de acuerdo con lo que dice Julio Bonis: hacer ir al paciente al médico siempre para la IT, favorece a los defraudadores.
  • Es a todas luces fuera de la ley, que un paciente ingresado en un hospital, reciba una certificación de estar enfermo y no poder ir a trabajar de un médico de atención primaria, que puede no haberle visto nunca.
  • Un papel por cada trabajo. Es la más clara demostración de que emitimos “vales” para las empresas… como en las recetas.
  • El listado es tal, que lo voy a detener aquí por no hacer esto infinito.

Tuve la ocasión de participar en una propuesta de modificación de la IT que presentamos a la entonces ministra Trinidad Jimenez, posteriormente Pajín también recibió propuestas para cambiar la normativa. He participado en reuniones con inspectores, técnicos del INSS, médicos de mutuas… sobre estos temas. Todo el mundo sabe que así, no se puede seguir, que hay que hacer de la IT un proceso ágil, moderno, bajo control, vamos, del siglo XXI. Esto, lo deberían saber los ministros de sanidad delos últimos 25 años. Pero somos un país, que solo reforma leyes a toda velocidad cuando nos obligan, véase la Constitución, en el resto de los casos somo partidarios de poner los problemas a macerar… al lento proceso de descomposición.

En Madrid, además, tuvimos la suerte de que la viceconsejera Sánchez dijese que todos los papeles de IT los hace el médico de primaria, que para eso está. Se ha repetido en muchos sitios que la norma es contraria a ley, pero… a macerar. Decía Sánchez que los especialistas harían informes de la situación de la IT y que nosotros, los papeles. Estoy por ver que se solicite un informe de IT y llegue en un tiempo prudente. Mi record está en más de 4 meses para conseguir el informe.

Y para rematar… la mayor parte de los pacientes son estupendos, pero entre medias están los cuentistas. Con grandes limitaciones en la capacidad diagnóstica, sin información del especialista, ni información de las obligaciones laborales del paciente, está uno abocado al enfrentamiento “uno a uno”. Lo más desagradable.

Un desastre completo.

Y en este contexto, nos dicen que nos quieren quitar “la gestión de la IT”. La gestión no la tenemos… tenemos los papeles.

Si de verdad lo que se quiere es gestionar la IT, me parece imprescindible:

  • Redefinir la IT como un documento clínico donde un médico y un paciente aseguran que no se está en condiciones de trabajar.  Es una responsabilidad compartida y no como ahora, exclusivamente del médico.
  • Como documento clínico, debe ser uno por revisión y no uno a la semana. Esto facilitaría que quien lleva el proceso, lleve la IT.
  • En caso de dudas, tanto las que son razonables, como las sospechas de “mucho morro” , poder recurrir a un órgano colegiado que asuma la responsabilidad de la baja o del alta… Así sería más fácil con controladores aéreos, pilotos de avión, conductores profesionales, pacientes cuyo trabajo les obliga a ir armados, bomberos… y montones de casos en los que uno se enfrenta a verdaderos dilemas morales. Si uno tiene a un controlador aéreo delante, que dice que está muy estresado, que teme que tenga un despiste y ocurra una desgracia, tiene pocas salidas, incluso aunque piense que no necesita la baja.
En estas, nos dicen que nos quieren quitar “la gestión de la IT”. Por mí, esta IT, se la pueden quedar. La gestione quien la gestione, será un asco y un desastre.
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José Luis Quintana, médico de familia.

Tecnología punta en las farmacias: el farmakit

noviembre 3, 2011

Mientras que los utensilios de una farmacia española del siglo XXI, sigan siendo el cúter, pa cortar el “cupón precinto” y el papel de celo, pa pegarlo en el cuadradito correspondiente de la espantosa receta de la que nos hemos dotado en este país…

… ya podemos sacar todos los reales decretos que queramos, la prescripción seguirá siendo del siglo XIX.

José Luis Quintana, médico de familia.


Una completa decepción

septiembre 29, 2011

Ya hemos hablado en varias ocasiones de AP-Madrid. Desconozco la fecha exacta del arranque del proyecto. Era, no la pasada legislatura, la anterior, cuando se puso en marcha y desde entonces casi no le ha sucedido nada bueno.

Se pensó en una base datos única, a imitación del resto de las comunidades autónomas. Ya no es tiempo de discutir esto, pero es probable que sea el origen de todos los problemas. En mi opinión, con buen criterio, el proyecto perseguía adaptar OMI-AP, que había ofrecido una prestaciones bastante razonables, a la base de datos centralizada y un nuevo lenguaje de programación. Han pasado un buen puñado de años, se ha debido invertir mucho dinero y tenemos:

- Medio Madrid trabaja con OMI-AP. La implantación de AP-Madrid es un dolor y se avanza a paso de tortuga.

- Como hemos comentado en entradas anteriores los profesionales se han quedado sin poder acceder a la información por ellos mismos generada. OMI tenía dos módulos de extracción de datos (OMI-EST y OMI-AD) que no eran para tirar cohetes, pero permitían que un profesional obtuviese en poco tiempo y él solo una lista de inmovilizados en domicilio o de diebéticos. Ahora, hay un procedimiento para esto que lo vuelve lento y farragoso, y muchas veces imposible.

- Los sistemas de información han quedado ciegos. No se sabe lo que pasa en los centros con AP-Madrid. No se puede medir la cartera de servicios en esos centros. Yo me imagino que si en Coca-Cola tienen un nuevo sistema informático que no permite saber ni a quién, ni cómo, ni cuánta Coca -Cola se vende, se organiza una tragedia.

- La receta electrónica se vinculó a AP-Madrid. Tenía cierta lógica pero visto los resultados parece un desastre. A día de hoy, la receta electrónica es un pilotaje que en el mejor de los casos se convertirá en realidad para los centros con AP-Madrid y a medio plazo. Dicen los que la usan (en otras comunidades autónomas) que no es la panacea, pero resuelve muchas cosas de las consultas de primaria. En esto, claramente vamos en el furgón de cola de las comunidades autónomas.

Si uno pregunta por todo esto le dicen que está a punto de solucionarse… como hace años.
Digno de los Fiasco Awards.

José Luis Quintana, médico de familia.


Penalidades de un paciente en busca de sus derechos

diciembre 30, 2010

Tengo un “pobre” paciente que, de viaje por Canarias -concretamente en Tenerife-, se puso enfermo. Le diagnostican una neumonía y le ponen Actira 400 (moxifloxacino). Actira 400 con 7 comprimidos vale más de 30 euros.

En vez de hacerle su receta, en las urgencias del hospital de Tenerife le dan un P10 (ver debajo del este párrafo) para que lo pueda comprar en la farmacia. El paciente, al ver el precio, decide venirse a Madrid sin comprarlo, pero llega en los festivos de Navidad. Se va al punto de atención del SUMMA 112, donde, en el informe (debajo del P10 de Tenerife), escriben que no disponen de recetas y que el paciente refiere que el antibiótico cuesta mucho dinero. Posteriormente, se dirige al servicio de urgencias del hospital, y allí le explican (el informe de debajo del que le hicieron en el  SUMMA 112) que, ni tienen el antibiótico, ni recetas. Le recomiendan que se vaya a una farmacia, que lo compre y que luego venga a que yo, su médico de familia, le haga la receta… Yo le expliqué al paciente que el procedimiento legalmente establecido para su situación era que le tramitáramos un “reintegro de gastos”, pero que un via crucis de 4 estaciones para una receta, ya me parecía suficiente y… le hice la receta. Además intenté hacer de médico y preguntarle por la evolución clínica de su enfermedad que, a pesar de la organización del Sistema Nacional de Salud, parecía satisfactoria.

¿Se puede ser más kafkiano e ineficiente? Surrealismo hispano en estado puro. Tengo que reconocer que los servicios de urgencias de Madrid han cumplido escrupulosamente  con la normativa impulsada por el exconsejero Güemes y la exviceconsejera Sánchez. El único que ha tenido que saltarse la aplicación estricta de las normas soy yo, que he hecho la receta.

José Luis Quintana, médico de familia.


Tonterías electrónicas

septiembre 9, 2010

Ya hemos hecho alusión a esto en otras ocasiones: vivimos un tiempo absurdo donde todo lo informático, lo electrónico es “in”,  moderno (incluso un punto “pijo”) y por lo tanto conveniente y adecuado. A lo mejor es perfectamente innecesario, pero si sale de la impresora… amigo mío… se acabó la discusión. Está muy en la línea de lo que comentaba Peter Drucker, padre del management (pedazo palabro):

“No hay nada tan inútil como hacer eficientemente algo que ni siquiera debería haberse hecho.”

Ahora el proceso mental es el siguiente:

  • La receta en España es un lastre para el sistema => receta electrónica.
  • La incapacidad temporal en España es de locos => incapacidad temporal informatizada.
  • Certificados y justificantes son un cachondeo => no se hable más, se informatizan.
  • Las recetas de diagnóstico hospitalario violan las más elementales normas de prescripción=> tranquilidad, autovisado electrónico.

La colección de tonterías electrónicas es de tal calibre que no caben en un post. Aprovechando que  he escrito para FMC una artículo al respecto y que me permiten hacerlo público, os lo enlazo por si apetece leer:

La burocracia en atención primaria: una tontería electrónica no deja de ser una tontería.

No son sólo mis reflexiones, son las de todos. He intentado ponerlas un poco en orden. Merecen mención especial Asun, Magdalena, Antonio, Manolo, Javier y Armando. Mi reconocimiento a todo el GAB y a todos los que trabajan por la eliminación de la burocracia.

José Luis Quintana, médico de familia.


Incapacidad mental

agosto 18, 2010
Me escribe un compañero:
El día 13 de agosto  llegó una nota desde la Dirección General de Inspección (Paseo de Recoletos 14), respecto a una  baja dada en fin de semana.  En concreto la baja se dio con el episodio de MAREO/VAHIDO.
La nota dice literalmente: “Con el fin de salvaguardar tu acto médico, ruego remitas copia del informe a la vista del cual emitiste una IT en una fecha en la que no reconociste al paciente, recordándote que en caso de no existir dicho informe, procedería a la anulación de la baja”.

Desconozco el detalle de la situación, pero no altera la reflexión: todo el que tiene neuronas sabe cuál es la situación de la incapacidad temporal en Madrid:

- Contraviene la normativa general y el sentido común.
- Consagra el principio de “la enfermedad la atiende uno y los papeles los hace el otro”.

Y ahora pasa lo que tiene que pasar.
¿No será posible reformar la Incapacidad Temporal para que los médicos asuman cada uno su papel y los pacientes tengan claro lo qué hacer? ¿No es mejor pararse a pensar en las consecuencias de las cosas, antes de tener un ataque de Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid?
No parece mucho pedir, ¿no?
José Luis Quintana, médico de familia.

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