Se aclara el panorama

enero 18, 2012

Por si alguien tenía dudas, Farmaindustria las aclara.Al final, resulta evidente que el problema de la enloquecida prescripción de fármacos en nuestro país es la resultante de un complejo entramado de intereses. En este asunto, no sabemos de qué lado están nuestros representantes políticos, porque su discurso dice una cosa y sus hechos lo contrario. Bueno, el director general del Ib-Salut, sí sabemos de qué lado está. Se va aclarando el panorama.

José Luis Quintana, médico de familia.


No pienso recetar ni un “condroprotector” más

enero 16, 2012

Acogiéndome a la libertad de prescripción, que parece ser el único argumento no denunciable, no pienso prescribir nunca más un condroprotector. Si queréis saber por qué (es probable que ya lo sepáis) id pinchando los enlaces:

- Rafa hace saltar la liebre.

- Carlos nos lo explica con detalle.

- Los compañeros de Sano y Salvo también.

- Hemos leído pone los puntos sobre la íes.

- Butlletí Groc también.

- Carlos nos vuelve a contar lo que ocurre.

- Algún periódico se interesa por el tema.

- El asunto se extiende.

Un medicamento que tiene que recurrir a estas cosas como argumento… no se lo doy a mis pacientes.

José Luis Quintana, médico de familia


Cuando se quiere, se puede

enero 8, 2012

La información, aquí. Ya no valen más excusas.

José Luis Quintana, médico de familia.

 


Arrieritos somos

diciembre 30, 2011

Definitivamente se ha abierto la veda del empleado público (mal llamados funcionarios)… Que si tenemos trabajo fijo (por oposición), que si trabajamos poco, que faltamos mucho al trabajo, que si somos unos privilegiados, que sobramos muchos, que España es imposible que levante cabeza con este número de funcionarios… en fin, lo de todos los días.

En lo personal, no tengo inconveniente en asumir mi parte de la tarta (dicho sea de paso, que yo no la encargué) y, por lo tanto, asumo que un año se congele y otro se baje mi sueldo -que no quiero comparar con países de nuestro entorno y nivel- que me aumenten las horas que trabajo y que me suban los impuestos. Ya sé, “soy un privilegiado” y lo tengo que llevar con religiosa resignación. Agradecería sinceramente que se esculpiese en piedra mi sacrificio, porque estoy seguro de que, cuando la economía remonte, no me compensarán por esto.

Hoy me ha llegado la reforma de la prestación por incapacidad temporal, que queda así:

  • Del primer al tercer día, ningún tipo de retribución.
  • Del 4º al 20º, el 60% de la base de cotización (más de 1.500 euros inferior al salario real).
  • Del 21º en adelante, el 75% de la base de cotización.

No sé bien echar las cuentas, pero del 4º al 20º cobrarás menos de la mitad del salario y del 21º en adelante, un poco más de la mitad (pido disculpas si hay error). Todo lo demás vale, ESTO ES INTOLERABLE.

Ya lo he dicho, persigan “a sangre y fuego” a los cuentistas, los rentistas y los tramposos. Como todo en esta vida, si se quiere, se puede. Pero, en medio de todo esto, van los enfermos. Los cuentistas, los rentistas y los tramposos podrán elegir entre renunciar a su desvergüenza o perder mucho dinero. Los enfermos, los verdaderamente muy enfermos, están condenados a perder mucho dinero. Los del morro de las algias irán a trabajar (dando así la razón a los que nos critican). El que tenga gripe irá a trabajar con paracetamol, realmente no es gran cosa, aunque no sé si me gustaría saber que mi cirujano cardíaco me opera así. Pero el operado de cáncer de colon o al que le ha dado un ictus le condenan a enormes apuros económicos.

Sinceramente, creo que esta medida va ahorrar mucho dinero, pero a la vez condenando  a los gravemente enfermos y, probablemente, con muchos años de oficio a sus espaldas, a pasarlas canutas. Tiene que haber formas más dignas y menos ruines de perseguir a los sinvergüenzas y de cuadrar las cuentas.

No debe quedar así. Arrieritos somos y en el camino nos encontraremos.

Feliz 2012 y mucha salud.

Documento completo aquí.

José Luis Quintana, médico de familia.


Tiempos absurdos

diciembre 26, 2011

Leo esta noticia en internet

He pensado… ¡cómo estamos haciendo el mundo! Ser tímido e introvertido es un defecto que merece un spray de oxitocina (se le bautiza como fobia social) y, sin embargo, ser un “pesao de pelotas”, no necesita tratamiento. Si te juegas la pasta en las tragaperras, eres un ludópata y mereces ir al psiquiatra, pero si lo haces en la bolsa eres un hombre de negocios y si el dinero es de otro… broker ;-) Total, hemos definido primero lo que es triunfar y luego convertimos lo que llamamos fracaso, en un problema digno de fármacos. No sé cómo nos va a tratar la historia.

En mitad de esto, me ha venido a la cabeza un escrito de los geniales Txori Herri Medical Asociation

Una delicia.

José Luis Quintana, médico de familia.


Deberíamos aclararnos

diciembre 23, 2011

Germán es enfermero y tiene una enfermedad inflamatoria intestinal. Le llevan los especialistas de digestivo de un gran hospital de Madrid, en el que trabaja. Le he visto muy pocas veces, casi siempre por papeles:  recetas y la incapacidad temporal (IT) de las que, como buen médico de familia, soy un especialista ;-)

En los años que le conozco ha estado de baja cuando se ha hecho una colonoscopia: son tan listos en el gran hospital, que le hacen la colonoscopia, pero no le pueden justificar que ese día no trabaje. Mucha ciencia, mal servicio. Esto ha pasado 2 veces.

También estuvo de baja porque, en la epidemia de estupidez colectiva, que coincidió con la de gripe A, alguien del hospital le diagnosticó de la famosa gripe y le mandaron a su casa encerrado bajo 7 llaves.

Esto, hasta hace unos días, había sido todo.

El día 5 de diciembre -lunes- vino a mi consulta. En la última visita con los digestivos, le habían puesto un tratamiento nuevo y le sentaba regular. Tenía una fiebre intermitente que el día de antes había sido más alta de lo habitual. Tenía guardia y no había ido porque se encontraba mal, el día que vino a consulta, también había tenido fiebre, para la que tomó antitérmicos.

Toda la historia me pareció congruente, le creí. Le tramité la correspondiente IT de domingo y lunes.

A los pocos días, recibí una notificación por la que se anulaba la IT porque, obviamente, yo no le había visto el domingo (ni el paciente había acudido a ningún servicio de urgencias). A pesar de que conté esto por teléfono al correspondiente departamento y, posteriormente, remití un informe en el que lo detallaba, la IT finalmente se ha anulado.

Conozco medio bien la legislación sobre IT y se me ocurren varias cosas:

  • Urge su reforma, es inaplazable. Su aplicación, tal y  como está, lleva a situaciones ridículas.
  • En efecto, no se puede extender un parte de IT si no se ha valorado al paciente. Debería avisarse a los pacientes de que es así, que si no pueden trabajar un festivo, aunque no precisen asistencia, deben acudir a un servicio de urgencias para acreditar su enfermedad (una que, además, le impida el trabajo).
  • Soy más partidario que nadie del control de la IT. La normativa actual favorece el desbarajuste por farragosa y desconectada de la realidad. El médico de familia se encuentra completamente solo ante los problemas con las bajas, en la Comunidad de Madrid un poco más, porque una norma, a todas luces ilegal, nos obliga a firmarlas todas, nos competan o no. No hay más que recordar el conflicto de los controladores. Hay que perseguir y sancionar a los defraudadores (el otro día atendí, accidentalmente, a una paciente que se las había arreglado para llevar casi tres años seguidos de baja, siendo joven y sin grandes problemas de salud) y respetar a los enfermos. No parece razonable agarrarse a la literalidad de la ley para cuestionar a un paciente que no abusa y “armarse de paciencia” con el tramposo.
  • Sé muy bien el problema del absentismo laboral en las empresas públicas, particularmente en la nuestra, pero eso no justifica que se nos aplique un rasero distinto que a los demás ciudadanos. Por tanto, si los trabajadores del Servicio Madrileño de Salud debemos acudir a la urgencia para poder justificar una ausencia laboral en festivo, también lo deberían hacer el resto de los ciudadanos, saturen o no los servicios de urgencias.

Qué país, qué paisaje y qué paisanaje… al parecer lo dijo Unamuno.

Que las navidades nos sean llevaderas.

José Luis Quintana Gómez, médico de familia.


Nuestro apoyo más decidido

diciembre 15, 2011

Mucha información y buena, aquí.

ATensión Primaria


Apostar por primaria

diciembre 14, 2011

He de reconocer, que el tema de los pacientes “terminales”, “en situación terminal” o “susceptibles de cuidados paliativos” (se va alargando la expresión cada vez más) me afecta especialmente. De unos años a esta parte, el papel de los médicos de primaria en su seguimiento se diluye, cuando, por formación y situación, somos los mejores para hacerlo. Ya expliqué esto en una entrada anterior.

La Comunidad de Madrid crea PAL 24, un servicio de atención telefónica de 24 horas para pacientes en cuidados paliativos, incrustado en la estructura del SUMMA 112. La verdad, creo que es una buena inicativa, porque en este fragmentado sistema sanitario, estar gravemente enfermo o morir a determinadas horas es un desastre. Seguramente, para los pacientes en situación terminal y sus familias es una gran noticia, porque todo apoyo es poco. Me alegro por ellos, pero como médico de familia me duele.

Mientras que hacemos recetas, vemos catarros y dedicamos el tiempo a cosas muy menores, los que han sido años nuestros pacientes, agonizan en manos de quien nunca les atendió o se tranquilizan por teléfono con alguien al que nunca verán. Es así de simple. Me duele porque es un paso más en el alejamiento del paciente de su médico de media vida. Paliativos del hospital, el ESAD (Equipo de Soporte de Atención Domiciliaria, los de paliativos de fuera del hospital) y PAL 24. Menos mal que nos queda hacerles a todos las recetas…

A cambio de eso, el presupuesto de primaria se reduce y el del 112 crece. La cuenta es sencilla, la Consejería apuesta por hospitales y urgencias y no lo hace por primaria, por eso invierte como invierte.

Lamentablemente, nunca sabremos qué hubiera pasado si ese dinero se hubiese invertido en atención primaria. Una primaria que cubra las 24 horas del día, en la que, si es menester, se pongan guardias y atención telefónica, todas las horas del día para los pacientes terminales y para los que no lo son, con las mismas condiciones laborales y remuneraciones que los que las hacen en hospitales y SUMMA 112.

Eso sí hubiera sido apostar por primaria y traer un nuevo modelo y no el parto de los montes al que asistimos. Eso es creer en primaria, lo demás son brindis al sol.

Todos somos responsables:

- Nuestros gestores, por mirar siempre a otro sitio para invertir, por no haber creído nunca en la atención primaria (¡qué bien lo cuenta mi amigo Sergio!).

- Nosotros, por pusilánimes y por dejarnos “comer la merienda” desde hace tanto tiempo.

Éste no es un “problema madrileño”, es de todo el Sistema Nacional de Salud que, como todas las barcas en las que sólo se rema por un costado, gira en círculo.

José Luis Quintana, médico de familia.


Visitas al médico

diciembre 9, 2011

No dudo que el sistema sanitario español es uno de los mejores y más baratos, pero con un amplio margen de mejora. No sé si la media de visitas por habitante contribuye a la mejora de la salud o ni tan siquiera a la mejora de la asistencia, pero a mí me parece que es muy alta. En la figura 1 (gracias al ISIS) vemos la cantidad total de visitas al mes y en la tabla de abajo el número de visitas por habitante y por paciente.

 Lo que muestran los datos es que al mes 5 médicos de familia, 2 pediatras, 5 enfermeras de familia y 1 de pediatría, más el trabajo de una auxiliar de enfermería que se implica en el trabajo asistencial, dan asistencia a más de 90.000   citas. Esto equivale a unas 7,3 visitas por habitante y a 8,5 visitas por paciente al año. No cuento la labor que realiza la unidad administrativa citando a pacientes, dando citas para especialistas, radiología, laboratorio o o asumiendo la labor adminsitrativa de dar las recetas crónicas o los partes de baja a los paciente, un plus de valor añadido a la laboral asistencial . A pesar de todo creo que hay margen de mejora y, por los datos que se exponen, no se puede decir que trabajemos poco . 


José Antonio González-Posada Delgado, médico de familia.

Y con palabras

diciembre 3, 2011

Sorprende la última política compulsiva catalana, por la cual la atención primaria se debería hacer cargo de una serie de pacientes de los especialistas, para descargar en breve hasta un 30% del atasco hospitalario. Si son casos que podría y debería atender el médico de familia, ¿por qué no lo ha hecho antes? Si fuera por falta de competencias, difícilmente un improvisado auxilio telefónico o de e-mail del especialista sería suficiente.

Pero la verdad es otra. La atención primaria española, a pesar del gran esfuerzo de sus profesionales, no ha podido superar el papel de actor secundario del sistema sanitario. El hospital y las especialidades han seguido evacuando su entropía hacia este nivel asistencial: retienen la tecnología, el medicamento innovador y los problemas crónicos específicos de cada especialidad; pero derivan la patología múltiple (donde la complejidad y fragilidad del paciente no permite aplicar limpiamente guías clínicas), y los casos “banales” (de menor interés intelectual o tecnológico).

La fascinación tecnológica de la cultura hospitalaria, alimentada por las industrias suministradoras, invade el hospital, contagia a políticos y medios de comunicación, y distorsiona la realidad. Estas innovaciones añaden muy poca ganancia de salud, y son cada vez más caras. Se precisa una medicina más sensata, clemente, compasiva, cordial, respetuosa y dialogada; menos industrial y más integral; menos high-tech (alta tecnología) y más high-touch (alto contacto interpersonal). Esto solo se puede conseguir con la atención primaria. Pero pese a la retórica, los hechos son testarudos: de 2002 a 2009 la atención primaria sigue estancada en un 14% de los gastos, mientras que la especializada ha subido casi cuatro puntos (de 53,3 a 57%).

Hay que cambiar el modelo de asignación para que los centros de salud, como los británicos, tengan capacidad real de influir en los servicios especializados y en los socio-sanitarios, para actuar como verdaderos agentes en beneficio de sus pacientes. Si esto se produjera, los incentivos irían cambiando y la cultura también. Si la primaria expande su competencia para ver más patologías especializadas, los recursos deberían retenerse donde se asumen las cargas de trabajo. Lo que hoy se plantea es un sinsentido al no alinear recursos y esfuerzo; la compulsión nos aparta del verdadero camino de revitalizar la atención primaria: ¿por qué no atrevernos a hacer las reformas que sabemos que hay que hacer?

José R. Repullo es profesor de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad.

No se puede decir mejor.

José Luis Quintana, médico de familia.


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