
He de reconocer, que el tema de los pacientes “terminales”, “en situación terminal” o “susceptibles de cuidados paliativos” (se va alargando la expresión cada vez más) me afecta especialmente. De unos años a esta parte, el papel de los médicos de primaria en su seguimiento se diluye, cuando, por formación y situación, somos los mejores para hacerlo. Ya expliqué esto en una entrada anterior.
La Comunidad de Madrid crea PAL 24, un servicio de atención telefónica de 24 horas para pacientes en cuidados paliativos, incrustado en la estructura del SUMMA 112. La verdad, creo que es una buena inicativa, porque en este fragmentado sistema sanitario, estar gravemente enfermo o morir a determinadas horas es un desastre. Seguramente, para los pacientes en situación terminal y sus familias es una gran noticia, porque todo apoyo es poco. Me alegro por ellos, pero como médico de familia me duele.
Mientras que hacemos recetas, vemos catarros y dedicamos el tiempo a cosas muy menores, los que han sido años nuestros pacientes, agonizan en manos de quien nunca les atendió o se tranquilizan por teléfono con alguien al que nunca verán. Es así de simple. Me duele porque es un paso más en el alejamiento del paciente de su médico de media vida. Paliativos del hospital, el ESAD (Equipo de Soporte de Atención Domiciliaria, los de paliativos de fuera del hospital) y PAL 24. Menos mal que nos queda hacerles a todos las recetas…
A cambio de eso, el presupuesto de primaria se reduce y el del 112 crece. La cuenta es sencilla, la Consejería apuesta por hospitales y urgencias y no lo hace por primaria, por eso invierte como invierte.

Lamentablemente, nunca sabremos qué hubiera pasado si ese dinero se hubiese invertido en atención primaria. Una primaria que cubra las 24 horas del día, en la que, si es menester, se pongan guardias y atención telefónica, todas las horas del día para los pacientes terminales y para los que no lo son, con las mismas condiciones laborales y remuneraciones que los que las hacen en hospitales y SUMMA 112.
Eso sí hubiera sido apostar por primaria y traer un nuevo modelo y no el parto de los montes al que asistimos. Eso es creer en primaria, lo demás son brindis al sol.
Todos somos responsables:
- Nuestros gestores, por mirar siempre a otro sitio para invertir, por no haber creído nunca en la atención primaria (¡qué bien lo cuenta mi amigo Sergio!).
- Nosotros, por pusilánimes y por dejarnos “comer la merienda” desde hace tanto tiempo.
Éste no es un “problema madrileño”, es de todo el Sistema Nacional de Salud que, como todas las barcas en las que sólo se rema por un costado, gira en círculo.
José Luis Quintana, médico de familia.