Los pediatras de primaria españoles somos gente, por lo general, bien comunicada.
La mayoría estamos conectados a través de redes de listas de correo en Internet, creadas incluso por las asociaciones de cada comunidad autónoma, que vienen a ser algo así como lo que antes eran las tertulias de los casinos: lugares de comunicación entre pares, en este caso profesionales de la medicina, con similares intereses y problemas.
Seguro que esto, la relación entre iguales, es lo que ha hecho crecer a asociaciones como la AEPap, que cumple ahora 10 años. Todos (casi 3.000 afiliados actualmente) somos pediatras de primaria y… punto pelota. No hay relaciones jerárquicas entre nosotros. La importancia de cada uno depende exclusivamente del reconocimiento que los otros pares le otorguen, no de posiciones en estructuras de poder.
De verdad que da gusto estar dentro de este ambiente y una muestra ha sido el reciente 7º curso de esa la asociación pediátrica, celebrado en Madrid. Como es norma, no hubo stands, ni representantes de la industria, ni “pichigüilis“, solo profesionales interesados en aprender y comunicarse. Todo un ejemplo a seguir en estos tiempos.
El gipi , que no es ni mucho menos ajeno a este tinglado, tiene el gusto de ofrecer a quien le pueda interesar, la webita que se elaboró para los participantes en uno de los talleres impartidos en el curso, titulado “Pediatría 2.0 y van 3”, y que tuvo como docentes al afamado Rafa Bravo y a un servidor. La página incluye todos los contenidos del taller que allí se dio, buscando servir de empujoncito a los colegas para que se atrevan a adentrarse en el mundo de la web 2.0, caracterizado por proponer la COMUNICACIÓN, el COMPARTIR y el TRABAJO EN GRUPO.
Tuve la suerte de participar en la recuperación de la cirugía menor como actividad cotidiana de los centros de salud. Era un capacidad perdida que siempre tuvieron los médicos de cabecera. Hoy nadie discute que los médicos de familia realicen técnicas quirúrgicas sencillas en los centros de salud que, de hecho, forma parte de nuestra cartera de servicios.
Sin embargo, de un tiempo a esta parte tengo una cierta desazón. Como todo en nuestra sanidad y, desde luego en primaria, el umbral de “lo patológico” se ha reducido tanto que nos vemos abordando minidefectos cutáneos: fibromas de un milímietro de los que un paciente puede tener decenas, minilipomas, miniverrugas… Es la llamada cirugía minúscula (si acaba por entrar en cartera de servicios reclamo los derechos de autor )
La pregunta es: ¿un sistema público de salud debe financiar procedimientos puramente cosméticos? Sinceramente, la respuesta creo que es NO.
Hemos colocado el umbral de enfermedad en un lugar que pone en peligro los sistemas nacionales de salud. La definición de salud de la OMS va a acabar matándonos de salud.
“Venimos comentando que PubMed está haciendo algunos cambios últimamente. Uno de ellos es admitir sugerencias de los usuarios.
Juan Antonio Barrena, bibliotecario de la universidad de Sevilla, ha iniciado una campaña para solicitar que se añada una opción de traducción automática de los “abstract” de PubMed al castellano. Para que sea posible es necesario que en la National Library of Medicine reciba muchas veces la misma solicitud. Si queréis participar podéis pulsar el enlace de sugerencias y, en añadir a la petición, por ejemplo lo siguiente:
Subject: Spanish translations
Comment: Please: we need an automatic spanish translation for abstracts of PUBMED
Os animo a enviarlo y, si lo estimáis oportuno, a difundir la iniciativa.”
Se podrá discutir si la tradcción automática refleja o no el original (traduttore automatico, traditore automatico) pero a muchos nos puede ayudar.
La anterior entrada de mi amigo Manolo acerca del gasto farmacéutico tiene graves consecuencias para la organización y sobre todo para los pacientes que no quiero dejar pasar:
- El presupuesto asignado a mis pacientes se ha reducido en 93.000 euros respecto al año anterior sin cambio significativo de población.
- Echando cuentas, un paciente de mi consulta tuvo 128 euros para fármacos en 2009, pero uno de la consulta del piso de abajo 218. No quiero pensar en las diferencias que habrá en toda la comunidad. Podemos apelar al “total, da lo mismo…”; en ese caso sí, empieza a dar todo lo mismo.
En fin, que sabemos que hay gente inteligente y razonable en la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid pero… no sabemos el cargo que ocupan. Apelamos a la colaboración ciudadana para identificarlos.
Una verdad como un templo y lamentablemente de aplicación al gasto en medicamentos en nuestra comunidad autónoma: Madrid.
Resulta que el presupuesto de farmacia de los cupos de primaria se vuelve a elaborar como en el siglo pasado, fundamentalmente (80%) en función del gasto histórico.
O sea, que si ahorras, para el año siguiente tu presupuesto merma en relación con el gasto que has evitado. Pero si despilfarras… ¡Enhorabuena, muchacho! porque tu presupuesto se incrementa en función de lo que te hayas excedido en el gasto del dinero público del que eres depositario. Y lo que todavía chirría más, el grado de ajuste al presupuesto es uno de los factores que más peso tienen a la hora del reparto de incentivos en atención primaria.
Casi una mes después de cobrar (lo confieso, he cobrado) me he enterado porque yo sí y otros no. Intento explicarlo brevemente: se compararon los datos de IT en unas cuantas patologías (la mayor parte de traumatología, un par de salud mental y la hernia inguinal) del último semestre de 2007 versus segundo semestre de 2008. La comparación por no complicar las cosas se hacía mediante indicadores de duración de la IT. Si no se reducía la duración, no corresponde incentivo. Se elegía a la mayor reducción de cada centro y se le asignaba el incentivo máximo (1754 euros) y los demás cobraban por tramos que estaban en función del porcentaje sobre la citada mayor reducción.
Vaya por delante que no estoy en contra de la incentivación individualizada del buen trabajo. Me parece razonable retribuir mejor el trabajo mejor hecho pero…
Incentivar la redución pura y dura de la IT es de un dudosa ética.
Nos enteramos de que habría incentivos de IT a finales de noviembre de 2008, luego las diferencias encontradas no se deben a la incentivación.
Nos hemos enterado del detalle del procedimiento y cuantías cuando ya se ha cobrado.
Los incentivos a la mejora penalizan siempre al que ya lo hacía bien cuando se decide medir el cambio.
Con el mismo comportamiento, en centros distintos, se obtendrán distintos resultados.
Las bajas de larga duración en una consulta normal son pocas del total de bajas y en 6 meses aún menos. Las diferencias obtenidas de sucesos poco frecuentes en muestras de pacientes pequeñas (población laboral de una consulta de 1500-1750 durante 6 meses) pueden ser perfectamente debido al azar.
Muchas de esas bajas prolongadas tienen que ver con las listas de espera de especializada y con la dificultad en el acceso a muchas exploraciones complementarias.
Por tanto, el incentivo es de dudosa ética, injusto y falto de criterio. Probablemente si se dedicase dinero a mejorar el acceso a determinadas pruebas se hubiese conseguido más. Que un R-1 pueda pedir una resonancia, y yo no, da idea de dónde hemos llegado. Se ha ofendido a estupendos compañeros de trabajo que se han sentido minusvalorados por este absurdo sistema de incentivación.
Me he leído la introducción de la resolución 16/2009 de la viceconsejería de asistencia sanitaria a la que hacía referencia en la entrada anterior y, teniendo en cuenta que el lenguaje administrativo es farragoso y puedo equivocarme, es un ejercicio de “poner la diana por donde va a pasar la flecha” en vez de intentar apuntar. Un poco más abajo dice… La verdad, no sé qué es lo que no se entiende de la frase “expedido por el médico del Servicio Público de Salud que haya efectuado el reconocimiento del trabajador afectado”. Pensemos en los ingresados, en el operado de glaucoma, en el que se le acaba de reducir una fractura de Colles…
Pero… ya se sabe, se invoca la atención integral y lo que no quiere nadie, para la primaria. Es cierto que el sistema chirría en algunas circunstancias, pero esto no se resuelve como lo intenta la resolución: las bajas para primaria, los informes para especializada… “papeles para todos”.
Es la idea prefijada de la viceconsejería a la que se le busca fundamento jurídico: disparamos la flecha y corremos tras ella con la diana a ver si la pillamos.
Como buenos médicos de familia: esperar y ver evolución.